AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: El futuro ya llegó

AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: El futuro ya llegó

Por Ruperto Concha / resumen.cl

El domingo pasado informábamos cómo ya muchas de las principales cabezas del Neoliberalismo, incluyendo a Paul Krugman, Premio Nobel de Economía y sumo pontífice de la privatización universal, ya admitieron que es una falacia, y un imposible, la monserga esa de que el crecimiento económico permanente sea la medida fundamental del progreso y el éxito de las economías nacionales.

En realidad, los últimos hechos en el mundo desarrollado, entre otras cosas, muestran hasta qué punto en Chile, por ejemplo, somos subdesarrollados cuando se trata de entender lo que es el desarrollo. Por ejemplo, en Chile se sigue sosteniendo el mito de que a cualquier precio hay que atraer a más inversionistas extranjeros para que traigan su plata acá.

En cambio, en Alemania, en Francia, en Holanda y en Suecia, lo mismo que en China y Japón, en estos momentos están levantando verdaderas murallas administrativas para bloquear las inversiones extranjeras y solamente dejar pasar las que cumplan rigurosas medidas que garanticen que el control de esas inversiones quedará firmemente en manos del país que acepte la llegada de la inversión.

De hecho, se está hablando ya de una especie de guerra sorda, de carácter netamente nacionalista, entre los gobiernos europeos y las potencias que tienen muchísimo dinero y ganas de invertir. En concreto, las barreras contra los inversionistas están apuntando sobre todo a Estados Unidos y a China, pero también a los ricachones petroleros del mundo árabe.

En Alemania ya se estableció que toda propuesta de compra de acciones de empresas alemanas, que superen el 25%, tendrá que ser investigada por el gobierno que podrá prohibir la inversión en caso de que se considere que la venta pueda ser riesgosa para la seguridad o las políticas de desarrollo del país.

Y eso no sólo para los inversionistas de la China, o de Estados Unidos, o los reyezuelos petroleros… no: también incluso para inversionistas de otros países de la misma Unión Europea.

La verdad es que la mecánica de libre comercio, cuyas recetas siguen siendo un evangelio para los economistas subdesarrollados, no ha logrado sacar a Europa del estancamiento que comenzó con la crisis de los créditos tóxicos de Estados Unidos.

En toda Europa los gobiernos siguen rescatando bancos que están al borde de la quiebra. Sólo en Italia, este año, el rescate de dos bancos provincianos, en Toscana y Venecia, le costó a los italianos más de 17 mil millones de euros.

Según Axel Weber, director de uno de los mayores bancos de Suiza y ex presidente del Banco Central de Alemania, la intervención política para reglamentación bancaria se evidencia en el número de disposiciones que se van sumando. En 1988, dice, la primera reglamentación estaba contenida en un manojo de 30 páginas, un folleto. La de 2013, ya se extiende a un libraco enorme de 600 páginas tamaño oficio.

Con eso los europeos están dejando claro que no quieren vender así no más las empresas más rentables y más significativas tecnológicamente. Y eso es porque, como hemos visto antes, ya el mundo desarrollado tiene una acumulación monstruosa de dinero que se ha juntado por endeudamiento igualmente monstruoso.

Y es ahí donde los principales analistas de negocios y finanzas están encontrando los síntomas de que el viejo capitalismo está ya suficientemente muerto y comenzando a desintegrarse.

En realidad, lo que se ha vuelto inocultable es la ansiedad con que los gobiernos y las grandes corporaciones están buscando en estos momentos nuevas alternativas e instrumentos para reemplazar a ese capitalismo difunto que ya tiene muy mal aspecto.

En junio recién pasado, el Congreso del Estado de Hawai, Estados Unidos, aprobó por amplia mayoría un proyecto de ley que establece la instauración de una Renta Básica Incondicional para todos los habitantes. Es decir, el pago por el Estado, de una renta básica a cada habitante, por el sólo hecho de existir.

La iniciativa ya había sido apoyada por economistas de primer orden, incluyendo los directivos del Kaiser Report y el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y se están realizando ensayos en diversos países para medir resultados de operaciones de ese tipo.

En Canadá, se inició en abril un proyecto piloto de Renta Básica en la provincia de Ontario, atendiendo a las tendencias del mercado laboral y a los efectos presumibles de activación económica que pueda tener. En Alaska, Estados Unidos, desde 1982 existe una Renta Básica Universal para cada uno de los 700 mil habitantes del estado. En Finlandia, y con el apoyo del 70% de la opinión pública nacional, este año comenzará a aplicarse un plan piloto sobre 2 mil personas elegidas aleatoriamente, que durante 2 años recibirán una renta de 500 euros mensuales.

En Holanda, desde enero de este año los habitantes de Utrecht y otras ciudades recibirán, también durante dos años, una renta mensual de mil euros. También allí el programa es un ensayo para estudiar sus costos y sus efectos económicos, sociales y políticos.

En la India se prevé que el rápido avance tecnológico eliminará en poquísimo tiempo más el 68% de los puestos de trabajo existentes, y en consecuencia el Instituto Nacional de Finanzas Públicas y Política de la India está proponiendo reemplazar el actual sistema de seguros de cesantía, jubilaciones y asistencia social, por el nuevo concepto de Renta Básica para todos.

Y en Australia, ya se está aceptando como un hecho que la automatización y la tecnología provocarán en un plazo más breve que mediano, la pérdida del 40% de los puestos de trabajo que hoy existen. Frente a eso, mejorar los salarios no es solución, y las esperanzas se están dirigiendo también a la posibilidad de instaurar Renta Básica Universal

En el caso del proyecto de ley aprobado por el Congreso de Hawai, es muy importante la argumentación que presentan aquellos parlamentarios, que, sin duda, muestra una clase política inteligente, preparada y muy bien informada, es decir, muy superior a otras clases políticas que conocemos.

En sus considerandos, el proyecto señala que, por ejemplo, la nueva tecnología de IBM mediante el ordenador Watson ya está reemplazando, ahora, a bajísimo costo y con enorme eficiencia a la mayor parte de las asesorías jurídicas, lo mismo que a miles de trabajadores médicos, con sistemas de diagnóstico de gran precisión, con rapidez instantánea y a un costo que es menos del 10% del costo con atención humana.

Mencionan también cómo las impresoras tridimensionales, que son en la práctica una fábrica o un taller completo, en apenas 10 años han bajado su precio básico en una razón de 15 mil dólares de entonces, a menos de 500 dólares de hoy.

La resolución del Congreso Pleno de Hawai señala que la Renta Social Básica debe ser implementada a partir del trabajo técnico conjunto de los Departamentos del Trabajo y Relaciones Laborales, de Negocios, Economía y Turismo, de los comités permanentes del Senado y de la Cámara, de las Universidades, los sindicatos y las organizaciones empresariales.

De hecho, el proyecto del Parlamento de Hawai menciona la necesidad de actuar a gran velocidad y de inmediato, antes de que la transformación de la economía y de la oferta de empleo genere una situación de catástrofe social.

Entre las referencias consideradas por los parlamentarios hawaianos se cuentan las cifras del proceso de mecanización de la agricultura en Estados Unidos, donde el empleo de maquinaria en los últimos diez años ha llevado a que se asigne un solo trabajador por cada 200 hectáreas, en las funciones de siembra, mantenimiento y recolección.

En la industria lechera, al iniciarse la mecanización de la ordeña, se requería un trabajador por cada 12 vacas. Ahora, con las salas de ordeña automatizadas, un solo trabajador se hace cargo de la ordeña de 200 vacas, dos veces al día.

Esas cifras concretas derrumban el sueño de los optimistas que todavía afirman que la tecnología, claro, elimina algunas fuentes de trabajo, pero también crea fuentes nuevas y mejor pagadas. La verdad es que el efecto es enviar a millones de trabajadores que tenían un buen sueldo y un trabajo respetable, a buscar otros empleos de baja renta y en condiciones adversas y a veces humillantes.

De hecho, en estos momentos, en Estados Unidos, hay 34 millones de personas que dependen de las llamadas Food Stamps, o Bonos de Alimentación, o cupones de alimentación, con un costo para el gobierno de 70 mil millones de dólares al año, y en promedio cada persona percibe alrededor de 130 dólares al mes.

En estos momentos, en Europa, los sindicatos y los partidos políticos progresistas están planteando la instauración de una Renta Social Básica, por un mínimo de 426 euros al mes por persona.

Pero los partidos de derecha, encabezados por los populares demócratacristianos, se mantienen haciendo una férrea oposición, aduciendo que la Renta Social Básica, además de ser onerosa para las arcas fiscales, induciría a fomentar el ocio y la flojera.

No obstante, parece más que claro que en una sociedad sana, la existencia de una renta básica modesta no tiene por qué desalentar a las personas que deseen aumentar su ingreso con miras a un nivel de vida más satisfactorio, por encima del mínimo.

Asimismo, se aduce que la Renta Social Básica puede reemplazar con ventaja los actuales sistemas de previsión social, independizando el bienestar esencial de la gente, sobre todo de los niños y la gente mayor, de las fluctuaciones de la cesantía y las crisis económicas.

En tanto, también el concepto mismo de dinero está siendo sometido a exigencias nuevas, que desafían la base misma del llamado Capitalismo. Como hemos visto ya, la gran crisis de 2008 sigue sin solución real, y provocó que los gobiernos recurrieran a la emisión de miles y miles de millones de dólares, una y otra vez, año tras año, sin más respaldo que unos papelitos llamados “Bonos”.

Ya el mes pasado, por ejemplo, en Argentina el gobierno del presidente Macri pidió prestados mediante bonos soberanos, alrededor de 46 mil millones de dólares, para lo cual tuvo que ofrecer pagar intereses del 4% anual, durante los próximos 100 años.

En Brasil, el gobierno de Michel Temer también ha duplicado el endeudamiento nacional, sin conseguir con ello ninguna reactivación económica. O sea, tanto los dólares adquiridos por endeudamiento como el empozamiento de ese dinero con fines de especulación financiera, hacen que cunda la desconfianza por el futuro no sólo de los pesos argentinos o chilenos, o de los reales brasileros, que terminen cayendo en una inflación incontrolable.

Más que eso, son los mismos dólares y euros, los yuanes chinos, los yenes japoneses, y los mismos rublos rusos, los que están inspirando desconfianza por tratarse de un dinero que ya no tiene más respaldo que las decisiones políticas que se vayan tomando. Decisiones que muchas veces, en muchos países, no han sido ni sabias ni pragmáticas.

Fue por eso que surgieron las llamadas Monedas Virtuales, basadas en fórmulas o algoritmos matemáticos que no pueden ser falsificados ni adulterados. Para entender la creación de ese “Dinero Informático” imposible de falsificar, podríamos compararlo con el uso de una fórmula, por ejemplo, el Teorema de Pitágoras, y establecer que los resultados en números enteros, sin fracciones, son los únicos válidos.

Así, entre miles y miles de combinaciones, el Teorema de Pitágoras sólo en algunos casos da resultados enteros en que la suma de los cuadrados de los catetos se iguala al cuadrado de la hipotenusa.

Se da ese resultado en series como, por jemplo, la de tres, cuatro y cinco, o la de 5, 12 y 13, o la de 7, 14 y 25, y seguramente en muchísimas otras más. Pero todas las demás series que no den resultados enteros, quedan irremediablemente descartadas.

En el caso del Bitcoin, encontrar las cifras necesarias es lo que se llama “excavar en la mina virtual”, utilizando computadores que vayan encontrando soluciones. Se ha estimado que la fórmula del Bitcoin se agotará con alrededor de 38.840 millones de secuencias válidas.

Otra moneda virtual, el Ethereum, ha anunciado que su veta de soluciones puede ser muchísimo mayor. Bueno, pero, ¿cuál es la ventaja de esta suerte de “dinero virtual”?…

Básicamente, el que no permita intrusiones de los gobiernos ni de las grandes corporaciones financieras y bancarias. No puede haber emisiones inorgánicas de ese dinero virtual. No puede haber inflación, y el poder de compra de cada bitcoin o cada ethereum dependerá exclusivamente de las transacciones comerciales.

Según explica Robert Lee, director del principal banco de operaciones en bitcoins de Shanghai, el dinero informático se basa únicamente en información matemática. Es una planilla de contabilidad que no se basa ni en la posesión de objetos ni en la identidad de quien lo tiene.

Antes, el dinero era un objeto físico, primero se trataba de monedas de oro, de plata o de otros metales de menor valor, o bien de billetes, documentos que representaban a las monedas.

Pronto se hizo imposible acarrear físicamente enormes sumas de dinero, y el respaldo pasó a centrarse en la identidad del dueño o del administrador del dinero. La propiedad se garantiza por el nombre y los documentos de quien sea dueño del dinero. Pero siempre la identidad del dueño del dinero tiene que ser confirmada o avalada por terceras personas, por gobiernos o por empresas, o sea, por personas jurídicas.

Pero ahora, en cambio, el dinero informático permite eliminar tanto la posesión física de monedas, como la intromisión o intervención de terceros. Pasa a ser un instrumento imposible de falsificar y, al menos por ahora, totalmente fuera del alcance de intromisiones. Es un dinero exclusivamente accesible para quienes lo utilizan, tanto los compradores como los vendedores.

Bueno, pese a los temores iniciales, ese dinero informático ya tiene un nivel de aceptación lejos mayor que el dólar, el euro o el yuan. De hecho, el 1 de junio pasado, el bitcoin, que en enero valía 1000 dólares por unidad, llegó a transarse en 3 mil dólares.

Por cierto, ese nuevo dinero informático todavía está en una etapa hasta cierto punto experimental, y se prevé que su uso hacia adelante experimentará algunas variaciones y quizás alguna reglamentación adicional.

Pero, absolutamente, ningún dinero tradicional en estos momentos puede ofrecer la seguridad, la rapidez, la reserva absoluta y la imposibilidad de falsificación o de emisiones inorgánicas de dinero.

Claramente, el impacto de la tecnología informática sobre nuestra civilización ya está siendo gigantesca, y es muy difícil que el dólar estadounidense pueda mantener su valor como activo económico. Y si el dinero informático desplaza al dólar en su función de divisa máxima del comercio mundial, Estados Unidos volverá a ser sólo una interesante e importante nación, entre las demás interesantes e importantes naciones del mundo.

Pero, ¿qué pasará con nuestra sociedad?… ¿Cómo se expresará el humanismo esencial, solidario, placentero e intensamente afectivo, que es connatural en nuestra especie humana, incluso en sus episodios más oscuros y dramáticos?

Por supuesto, es idiota suponer que el esfuerzo doloroso por ganarse la vida bien o mal, pueda ser lo que le da sentido a nuestra vida. No. Es la educación, la planificación familiar, la responsabilidad ecológica y el profundo respeto por la libertad humana, el conjunto de factores que pueden hacernos soñar con una civilización de veras digna de lanzarse hacia otros planetas.

Y en ese aspecto, también tenemos el desafío de aceptar y respetar sinceramente a los que son distintos, muy distintos, muy diferentes de uno mismo. Admitir que la maravilla del ser humano es ser esencialmente reconocible como par por los demás seres humanos, pero también esencialmente distinto, dentro de su espacio de rareza individual.

Esos supuestos cristianos puros, junto a otros supuestos musulmanes, judíos, budistas, o lo que sea, ¿entenderán alguna vez la afirmación de San Agustín, de que la única libertad posible es la de ser uno mismo… uno mismo?

Y San Agustín agrega que ni siquiera Dios es libre más allá de eso, pues Él no es libre de dejar de ser Dios.

¡Hasta la próxima, amigos! Cuídense, es necesario, Ud. lo ve, hay peligro…

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