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AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Nada nuevo

Por Ruperto Concha / resumen.cl

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Ud. ya ha sido abundantemente informado de que este año, y varios otros más, van a ser económicamente malos. O "deficientes" en el mejor de los casos. Las expectativas de crecimiento en Chile seguirán siendo muchísimo menores que las de Bolivia, y, entre otras cosas, la famosa "Burbuja inmobiliaria" va a reventar en cualquier momento.

Eso significa que, tal como pasó en Japón en la crisis de 1990, los precios de las propiedades, que se habían ido a las nubes, cayeron bruscamente, llegando a perder el 80% de su valor.

Eso llevó a que la gente que había comprado propiedades pagando con créditos y subvenciones del estado, se encontraron con que esa propiedad súbitamente valía menos que la quinta parte de lo que habían pagado o estaban pagando por ella.

Gente que ya había pagado un quinto de su deuda, debía seguir pagando los 4 quintos restantes, mientras que su propiedad ya no valía ni siquiera la cantidad que tenía pagada.

Tan desastrosa fue la situación, que la inmensa mayoría optó por dejar de pagar sus cuotas, perder lo que habían ya pagado, pero al menos librarse de seguir pagando el 100% de una propiedad que ahora sólo valía un 20%. Es decir, pagar, por ejemplo, 80 millones más por una propiedad comprada en 100 millones, pero que ahora sólo valía los 20 millones que ya estaban pagados. ¿Se fija Ud.?…

Resultaba preferible perder los 20 millones ya pagados, pero ahorrarse tener que seguir pagando 80 millones más.

Bueno, ahora eso puede repetirse. La economía neoliberal ya fracasó, y ha sido reemplazada por una economía controlada políticamente en todo el mundo, mediante el sistema de sanciones impuestas en este caso por Estados Unidos, con la autoridad que le proporcionan sus fuerzas armadas.

Desde el Brasil del sumiso Bolsonaro, hasta Venezuela, la China, la tan "europea" Europa y el mismo Estados Unidos, las economías del mundo están todas en diversos grados de desinflamiento.

Y en ese patético contexto de anemia financiera, el pasado viernes 3 de enero el presidente Donald Trump ordenó y dirigió una doble operación de asesinatos en Irak. Centrada en matar al general iraní Quasem Soleimani, de 62 años. Esa es la noticia que ahora urge conocer y entender.

 

 

 

El crimen fue perpetrado mediante drones asesinos controlados desde helicópteros a la llegada del general Soleimani al aeropuerto internacional de Bagdad, invitado por el gobierno de Irak. Junto a él venía el alto dirigente islámico Mohammed Ridh, vocero del movimiento shiíta Fuerzas de Movilización Popular de Irak.

Había concurrido a recibirlo una delegación del movimiento shiíta, incluyendo al líder miliciano Abu Mehdi al Muhandis, poderoso activista en la demanda de que Estados Unidos retire sus tropas de territorio irakí.

Los drones asesinos dispararon sus misiles cuando el general Soleimani y sus acompañantes irakíes iban saliendo del aeropuerto en automóviles. Los disparos despedazaron a los 8 ocupantes de los autos, y, en una segunda andanada, asesinaron a otras 6 personas.

Momentos después, el comando militar de Estados Unidos informaba oficialmente sobre lo que llamaron "una operación planificada, dirigida y ordenada por el presidente Donald Trump".

Por su parte Trump emitió un twitter declarando que esos asesinatos no fueron una declaración de guerra sino, todo lo contrario, fueron un modo de evitar que hubiera una guerra.

Pero, al mismo tiempo, Trump anunció estar listo para lanzar misiles contra 52 importantes objetivos dentro de territorio iraní, en caso de que Irán intente alguna acción de réplica o de venganza.

 

 

El general Quasem Soleimani, a quien la agencia alemana Deustche Welle califica como personaje temido en su propio país, en realidad era el general más admirado y querido por sus tropas y por la opinión pública de Irán, de Siria, el Líbano e Irak.

Fue el conductor de las fuerzas iraníes cuando el dictador de Irak Saddam Houssein, armado, financiado e instigado por Estados Unidos y la OTAN, lanzó su guerra contra Irán. Tan brillante fue la acción defensiva de Irán, que el ataque de Saddam Hussein terminó en un fracaso pese a la superioridad del armamento irakí, proporcionado por Estados Unidos y la OTAN.

Luego, el general Soleimani intervino en favor de Irak, cuando el tremendo aparato terrorista del Daesh Islámico se apoderó de gran parte del territorio de ese país, ante la aparente indiferencia de Estados Unidos y de la OTAN.

De hecho fue la intervención armada de Irán, dirigida por Soleimani, la que logró expulsar a los terroristas del Daesh Islámico, y respaldó la acción del gobierno de Irak para retomar su territorio nacional luego del golpe separatista de los kurdos que se habían apoderado de la mayor parte de la producción petrolera del norte de Irak.

Recordemos que el golpe secesionista kurdo había sido apoyado y financiado por Estados Unidos e Israel, y de hecho el gobierno separatista kurdo llegó a desplegar una bandera israelí en lugar de la bandera racional de Irak.

Asimismo, el general Soleimani fue el jefe máximo de la intervención de efectivos iraníes en defensa del gobierno constitucional de Siria, y ya, antes de la intervención de Rusia en apoyo del gobierno sirio, las fuerzas iraníes habían logrado frenar el avance abrumador de las tropas rebeldes apoyadas por mercenarios financiados por las monarquías árabes y la OTAN.

De ahí el apoyo y la admiración de las mayorías árabes de la denominación Shiíta, no sólo en Irán sino también en Siria, el Líbano, gran parte de Jordania y el propio Irak, en donde 3/4 partes de la población es shiíta y todavía mantiene resentimiento por la corriente Sunnita a la que pertenecía Saddam Houssein.

Luego, tras la invasión estadunidense, fue el gobierno de Irán el que proporcionó ayuda y protección a la resistencia del pueblo irakí contra las tropas estadounidenses, restableciendo una poderosa zona de unidad ideológica, política y religiosa en toda la región entre Irán y la costa del Mediterráneo, incluyendo a Siria y el Líbano.

Por cierto, para Estados Unidos e Israel, Irán pasó a convertirse en el más poderoso obstáculo para sus pretensiones de tomar el control total de esa zona decisiva del Asia Occidental.

De hecho, según los periódicos The New Yorker y Counterpunch, de Estados Unidos, el asesinato ordenado por Trump contra el general Soleimani puede entenderse como que "Israel tomó la puntería y   Trump apretó el gatillo".

 

 

Asimismo, gran parte de la prensa estadounidense, incluyendo medios conservadores, como el Washington Post y el New York Times, ha difundido las intensas críticas de la propia gente estadounidense contra la política de asesinatos y el peligro de desatar la temida Tercera Guerra Mundial.

En más de 70 de las principales ciudades de Estados Unidos, incluyendo Nueva York, Los Ángeles y Chicago, se realizaron manifestaciones callejeras de protesta en que, con mucha fuerza se exigía el retiro de las tropas estadounidenses destacadas en Irak, Afganistán, Pakistán y otras 24 bases militares estadounidenses con que están rodeando al territorio de Irán.

Asimismo, parlamentarios estadounidenses, incluyendo varios republicanos, han denunciado que el ataque asesino estadounidense es una violación flagrante del derecho internacional, y constituye un acto de guerra no sólo contra Irán sino también contra Irak.

En cuanto a los más importantes aliados de Estados Unidos, incluyendo Gran Bretaña, Francia y Alemania, han condenado la acción de Trump.

El Ministro de Exterior británico, Dominic Raab, enfatizó que Trump está actuando sin siquiera informar a sus aliados más cercanos. De hecho únicamente Israel aparece dando su apoyo a los asesinatos y los asesinos.

 

 

Obviamente, la brutalidad de la doble operación de asesinatos, en que los drones estadounidenses hicieron pedazos los cuerpos de más de doce importantes figuras también de la República de Irak, hace prever que se van a producir acciones de respuesta.

Al margen de las posibilidades de que estalle una guerra a la que se verían arrastradas otras potencias como China, Rusia, Turquía, la India, las monarquías árabes y la OTAN además de Israel, habrá otros campos de violencia y eventualmente de acciones de sabotaje y terrorismo, a partir de las bases sociales de toda la región.

De hecho, una abrumadora mayoría del pueblo irakí está clamando con furia por que las tropas estadounidenses abandonen las bases que siguen ocupando sin autorizaciones del gobierno de Bagdad.

Conscientes de eso, los efectivos de la OTAN destacados en Irak como instructores del ejército irakí, ya recibieron orden de suspender sus labores y retirarse a sus cuarteles. En realidad los europeos temen que su personal sea blanco de ataques mortíferos por parte de la población árabe, que realmente está muy enojada.

Y en ese mismo sentido, las principales figuras del Partido Demócrata, desde el casi derechista Joseph Biden hasta el casi socialista Bernie Sanders, están denunciando que haber ordenado y dirigido esos brutales asesinatos no sólo ha elevado las tensiones y la posibilidad de una guerra generalizada. Además, incluso si no llega a haber guerra, la posición de Estados Unidos en toda el Asia occidental se ha vuelto ya precaria y quizás insostenible.

O sea, con estos asesinatos Trump en realidad vulneró los propios intereses de Estados Unidos, sin obtener ni la menor ventaja en cambio.

 

 

El ya célebre analista internacional Bradakumar, de Asia Times, se pregunta si Donald Trump está quizás recurriendo a lo que llaman "Sacar a pasear el perrito", o el "Perro de Alcibíades". Es decir, tratar de que la atención de la gente se centre en un suceso menor distinto de aquello que a él lo asusta. En este caso se trataría de desviar la atención de la acusación que ya la próxima semana tiene que ser presentada por la Cámara al Senado, en el juicio para destituirlo como presidente.

En este caso, Trump estaría intentando producir brotes emocionales de patriotismo que prevalezcan sobre las acusaciones en su contra por supuesto abuso de poder y obstrucción a la justicia.

Asimismo, Bradakhumar prevé que Rusia tendrá un papel de primera importancia para evitar una guerra que sólo tendría dos efectos para Moscú: O bien, permitir que Irán resulte aplastado con sanciones igual que Venezuela, o, 2, defender a su aliada República de Irán, lo que implica peligro de que comience la Tercera Guerra Mundial.

Supuestamente Rusia intentará evitar que estalle la guerra entre Estados Unidos e Irán, y para ello contará con el apoyo total y claramente expresado, de China.

Igualmente, en estos momentos Europa se está mostrando resueltamente en favor de poner término a las políticas de intervención de Estados Unidos, que utiliza la economía como arma militar, y los ejércitos como política comercial.

¿Se fija Ud.?… Aquí no hubo ninguna estrategia maquiavélica. Ha sido simplemente el avance tecnológico, la interconexión instantánea de los negocios, los pagos, las inversiones, sumados al abaratamiento de la producción de bienes, mediante el trabajo de autómatas lo que está produciendo la crisis de la economía neoliberal.

Ya Estados Unidos, al aplicar su política de sanciones y guerras comerciales, terminó obligando a que Europa y Asia desarrollen sistemas alternativos. Y con eso están cambiando rápidamente la política internacional, como un subproducto tecnológico.

¿Podrá recapacitar Estados Unidos, haciendo buen uso de la creciente soledad en que se encuentra?

 

 

Ahora se perfila un nuevo tipo de, digamos, capitalismo en que, al parecer, una multitud de pequeñas empresas, o incluso de personas individuales, podrán operar en forma cooperativa, conectándose entre sí mediante empresas especializadas en la conexión, como en lo que han llamado la "Uberización" de la actividad.

Aparentemente ese proceso ya está dándose y con notable éxito. De hecho, la mayor parte de la potente industria italiana opera como subcontratista en producción cooperativa con grandes empresas.

¿Es eso una economía de izquierda o de derecha?… Como fuere, no es una economía neoliberal, ya que para funcionar con éxito necesita contar con un aparato regulador que sea fuerte, eficaz y muy difícil de embaucar.

Es curioso tomar conciencia de que las máquinas, las computadoras, son moralmente más confiables que la mayoría de los políticos.

Y que los programas de tomas de decisiones pueden volverse más efectivos y realistas que las ideologías cada vez más apolilladas por la corrupción y la codicia.

 

 

Hasta la próxima, gente amiga. Cuídense, hay peligro. Pero la cosa, aunque fea, sigue estando muy entretenida.

Y, al menos, pareciera que guerra no va a haber.

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