AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Preguntas que se responden solas

AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Preguntas que se responden solas

Por Ruperto Concha / resumen.cl

Cuando miramos con ojo limpio las cosas que están ocurriendo en torno nuestro, tenemos que recordar que todo lo que sucede necesariamente tiene alguna causa y, también, que todo lo que sucede necesariamente tendrá algún efecto, que a veces puede ser inesperado.

Si aceptamos esa verdad básica, a menudo nos encontramos con que los hechos mismos pueden responder a nuestras preguntas. De partida, todos los grandes investigadores de crímenes y ocultamientos culpables, tienen como base para buscar la verdad una pregunta muy simple, que ya se utilizaba en la antigua Roma. La pregunta es: “¿Cui bono?”, lo que significa ¿a quién le convenía que pasara lo que pasó? Eso es lo que en lenguaje policial se llama “descubrir el móvil del crimen”

Es decir, cuando miramos inteligentemente los hechos que nos cuentan, son los mismo hechos los que pueden revelarnos la verdad… o gran parte de la verdad.

Es lo que ha ocurrido con los hechos que se dieron en la última elección de gobernadores, en Venezuela el domingo pasado, o en el supuesto referéndum separatista de los kurdos de Irak, o en las raras novedades que está mostrando el mercado petrolero mundial, que sigue aumentando su consumo pese a todos los alardes ecologistas en apoyo a la energía limpia y renovable.

¿Quién quería ganar, qué se quería ganar, cómo se pretendía ganar?… Vamos viendo.

En el caso de Venezuela, las elecciones del domingo pasado fueron un triunfo abrumador para el gobierno, que ganó en 18 de las 23 gobernaciones del país. Y, de las 5 ganadas por la oposición, 4 fueron ganadas por candidatos del partido Acción Democrática, el ADECO, que, fíjese Ud., apoyó la convocatoria a elecciones y la búsqueda de diálogo con el gobierno.

Pero la masa heterogénea de la oposición venezolana se encontró en un derrumbe y un estallido de injurias venenosas y acusaciones mutuas que van desde calificar ahora de cobarde, hipócrita y alcahuete, oiga, nada menos que al presidente de la Asamblea Nacional, el Parlamento venezolano, Henry Ramos Allup, el mismo que hace un par de meses era aclamado como el héroe defensor de la democracia y se paseaba por Europa y Estados Unidos exigiendo sanciones para provocar la ruina económica de su propia patria pero con ello obtener el derrocamiento del gobierno bolivariano en manos de Nicolás Maduro.

Por cierto, la mayoría de los candidatos opositores derrotados tienen la poca originalidad de calificar de fraude el proceso electoral. Pero ese proceso fue tan perfectamente blindado contra acusaciones infundadas, que en estos momentos el Consejo Nacional Electoral está mostrando la totalidad de las actas de los 39 mil lugares de votación, firmadas y aprobadas por los vocales de todas las candidaturas, y confirmadas por los técnicos designados por los partidos de oposición, Primero Justicia, Tiempo Nuevo y Voluntad Popular.

Fuera de eso, como lo declaró el canciller venezolano Jorge Rodríguez, los mismos procedimientos y las mismas garantías se dieron tanto en los 18 estados en que venció el gobierno, como en los 5 en que venció la oposición. Exactamente iguales, los mismos. ¿Cómo entonces, sólo sería fraudulenta la elección en los estados que fueron favorables al gobierno y sólo serían sanas donde la oposición fue la que ganó?

Entre las declaraciones más venenosas y furibundas, destaca la líder del Movimiento Vente Venezuela, María Corina Machado, que desde antes se había marginado del grueso de la oposición. Según ella, ya son muchos los dirigentes de oposición que han reconocido como válidos los resultados de la elección, e incluso aceptan acatar la autoridad de la Asamblea Nacional Constituyente, elegida por votación popular de acuerdo a la Constitución Venezolana.

En una vibrante declaración, María Corina Machado instó a los dirigentes de la oposición a asumir su responsabilidad. A grito pelado declaró: “Ya basta de echarle la culpa a la gente, o echarle la culpa a Dios. Ya no es posible una salida electoral a la crisis de Venezuela. No mientras siga este gobierno. Los votos no sirven para nada”.

De hecho, Corina Machado lanzó un llamamiento para volver a las “guarimbas” callejera, acciones de gran violencia apuntadas a imposibilitar, paralizando las actividades normales de la gente, de las empresas y del gobierno.

En realidad, son muchas las voces que, desde la oposición, se niegan a sumarse a la campaña internacional de prensa que, sin aportar prueba alguna, intenta desacreditar un proceso eleccionario legítimo, en que participó más del 61% de la ciudadanía, y en la cual la oposición perdió un 11% de los votos que le habían dado la victoria en las parlamentarias de 2015.

El propio ex presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, rechazó hasta con burla las declaraciones del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en que criticaba a la oposición venezolana por haber aceptado participar en las elecciones y retomar el diálogo con el gobierno.

Ramos Allup le dijo a Luis Almagro: “No vengas tú a darnos lecciones desde tus elegantes oficinas de Washington”. Y le señaló que fue la propia comunidad internacional la que le exigió a la oposición venezolana iniciar el diálogo con el gobierno y participar en las elecciones. Y le agregó: “¿O acaso crees tú, Almagro, que la Comunidad Internacional es cómplice del supuesto “fraude” que tú dices?

Otro de los candidatos derrotados de la oposición es el ex gobernador del estado de Lara, Henry Falcón, quien hizo un llamamiento a aceptar decentemente la realidad de que perdieron. Y también el ex gobernador del estado de Amazonas, Liborio Guarulla, quien acusó a la oposición de haber sido incapaz de hallar un candidato de consenso y fueron entonces legítimamente derrotados por el gobiernista Miguel Rodríguez.

Por su parte, el diputado opositor José Guerra denunció que la oposición fue la causante de su propia derrota: “Nos derrotamos nosotros mismos”, dijo, denunciando que toda la acción opositora se había centrado en una especie de fórmula mágica que llevaría a un inmediato cambio de gobierno. Es decir, el derrocamiento del gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

Pero quizás el más impactante disidente de la oposición fue el ex gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles Radonski, la más emblemática figura de la oposición al régimen bolivariano que inició el presidente Hugo Chávez.

Capriles, muchas horas después de conocerse los resultados de la elección, habló a la prensa confirmando que se mantendrá como miembro activo de la oposición. Sin embargo, se negó a hacer cualquiera referencia a un supuesto fraude electoral.

En realidad, la oposición venezolana fue incapaz de comprender que en la elección parlamentaria de diciembre de 2015, el pueblo había optado por darle un fuerte tirón de orejas al gobierno de Nicolás Maduro, que no había logrado sobreponer la economía venezolana de la catástrofe de la devaluación del petróleo, que perdió en pocas semanas el 75% de su valor.

Igualmente, el gobierno de Maduro no había logrado sacar adelante iniciativas de protección estatal para el abastecimiento de productos de primera necesidad para la población. De hecho, en Venezuela no se había tocado la participación casi absoluta de las grandes empresas comerciales en la importación y distribución de los productos básicos, desde los alimentos hasta las medicinas, pasando por artículos de aseo y de agrado, cigarrillos y pañales desechables.

Esa inacción del gobierno de Maduro permitió que en su momento se produjera una acción concertada de los empresarios del comercio nacional e internacional capaz de actuar con total eficacia, tal como antes lo hizo en Chile, provocando el desabastecimiento y un mercado negro mafioso, en su momento, contra el presidente Salvador Allende.

Con ello, no sólo se provocó desabastecimiento generalizado. Además, a través del mercado negro, permitió recaudar enormes cantidades de dinero sucio para financiar acciones de creciente violencia política.

Sin embargo, más allá de esas maniobras tácticas apuntadas a la subversión y el derrocamiento del gobierno, la oposición no logró en ningún momento ofrecer a la nación venezolana un programa alternativo de gobierno. Era como si la oposición prometiera que derrocar al gobierno sería suficiente para producir un cambio milagroso de retorno a la prosperidad.

Pero, por supuesto, durante todo el 2016 y hasta ahora, el gobierno ya había buscado alternativas.

De hecho, aunque tardíamente, el gobierno de Maduro creó sistemas alternativos, bajo control del estado, para garantizar el abastecimiento de la población. Con ello, además, la gente tuvo evidencia de que el Mercado Negro era manejado por elementos ligados a la oposición, que medraban cobrando precios de usura, a la vez que culpaban de ello al gobierno.

La crisis económica derivada de la caída del petróleo comenzó a ser trabajosamente y lentamente controlada sobre todo gracias a la ayuda de China, Rusia e Irán, que, mediante créditos y renegociación de vencimientos, y sobre todo a través de grandes inversiones en proyectos industriales, petroquímicos y agroindustriales, permitieron crear muchos miles de nuevos puestos de trabajo, incluyendo la necesaria capacitación de obreros, técnicos y profesionales.

Asimismo, inversiones rusas y chinas permitieron iniciar la explotación de recursos mineros en la cuenca del Orinoco y el estado de Amazonas. Con ello, al ritmo del desarrollo, productividad y crecimiento de las inversiones, ya se prevé que en uno o dos años más la crisis económica de Venezuela quedará superada por completo y de veras entrará a un período de verdadera prosperidad.

O sea, el efecto del dramático conflicto que se prolongó por más de dos años y remató en 4 meses de violencia muy próxima a la de una guerra civil, no sólo será ahora de retorno a la gobernabilidad. Más allá de eso, la ferocidad de la arremetida opositora habrá tenido como efecto inesperado no sólo el fortalecimiento del gobierno sino, además, el desarrollo de una economía y una institucionalidad de carácter socialista, con gran intervención del Estado y con el apoyo total de las Fuerzas Armadas.

En el plano político, más allá de la desintegración del conglomerado opositor, en estos momentos hay señales claras de que el tradicional Partido Acción Democrática, el ADECO, de corte social demócrata, está ahora dispuesto a buscar un acercamiento con el Partido Socialista Unido de Venezuela, con miras a trazar programas de gobierno con participación multipartidista.

De hecho, el actual vicepresidente de ADECO, Antonio Ecarri, desechó las arremetidas de Luis Almagro, a través de la OEA, diciendo: “No se puede creer todo lo que dice Almagro”.

En tanto, a nivel mundial, el impacto del “fracking” para extracción de gas y petróleo de esquistos mediante perforaciones horizontales e inyección de agua y arena, está claramente llegando a un crepúsculo de pocas esperanzas. El alto costo de las perforaciones horizontales hace que esos yacimientos de gas o de petróleo sólo sean viables con un precio superior a 45 dólares el barril.

En estos momentos, el petróleo se ha estabilizado en un rango que va de 57 a 60 dólares por barril. Esas son muy buenas noticias para Venezuela, donde el costo por barril es del orden de los 25 dólares, según informes de la CIA.

Pero para los productores estadounidenses ese precio sólo alcanza para mantener la actividad e ir pagando de a pocos el endeudamiento que se había acumulado durante el periodo de precios inferiores a los 40 dólares.

De hecho, Japón ha declinado abastecerse en Estados Unidos de gas natural licuado, prefiriendo, en cambio, la seguridad y el volumen de abastecimiento del gas de Rusia. Igualmente, la semana pasada, Rusia confirmó que aceptará hacerse cargo de los yacimientos petroleros de Irak y el transporte por oleoductos y gaseoductos hacia Turquía y hacia Siria, para abastecer los mercados europeos. La empresa Rosneft invertirá en Irak alrededor de 3 mil millones de dólares.

Eso, de partida, pone fin a la patética aventura de los kurdos de Kirkuk, liderados por Massud Barsani, para crear un estado independiente, separado de Irak. De hecho, Barsani, a sabiendas de que era mentira, había afirmado que Estados Unidos y la Unión Europea respaldarían completamente la independencia de un estado kurdo.

Pero llegó el caso y el único país que ha respaldado el proyecto de independencia de Kirkuk, fue Israel. En cambio, el proyecto fue bloqueado, se cerró el espacio aéreo de aquella zona y se anunció que se bloquearía por completo toda la exportación de petróleo de esa área.

Al comprobarse la falsedad de las promesas de Barsani, y enfrentándose a un estrangulamiento económico total, en estos momentos la mayoría kurda ya le dió la espalda al ex líder y ha entregado casi sin resistencia sus bases militares y las zonas petroleras. Finalmente, los kurdos de Irak asumieron la misma posición que los kurdos de Siria: un régimen de autonomía sin romper los vínculos con el gobierno de Bagdad, y adaptarse a la población multiétnica del norte de Irán donde los kurdos son una leve mayoría ante las grandes minorías de turcomanos y árabes irakíes.

Esta semana, en Siria, las fuerzas internacionales de kurdos, turcomanos, mercenarios chechenos y rebeldes sirios apoyados por Estados Unidos, lograron aniquilar la resistencia del Daesh Islámico en la gran ciudad de Raqqa, donde por tres años los terroristas habían instalado su capital en el territorio de Siria.

El ataque respaldado por Estados Unidos redujo la ciudad a un horrible hacinamiento de escombros, donde además hay abundancia de lugares minados con explosivos. De los casi 3 millones de habitantes que tenía la ciudad, sólo algunos centenares se mantienen en condiciones míseras. El resto de la población tardará muchos años en regresar, una vez que el gobierno de Siria y sus aliados logren hacer que ese lugar vuelva a ser básicamente habitable.

Estados Unidos ya advirtió que no participará en la reconstrucción de Raqqa.

Así, pues, “cui bono?” cuál fue el móvil del crimen de haber llevado la guerra a Siria, disfrazada de guerra civil cuando en realidad fue una intervención transnacional para repartirse Irak, Siria y el Líbano entre Turquía, Arabia Saudita e Israel. Mirar el mapa del oriente medio y el emplazamiento de los campos petroleros nos da la respuesta. Pero los autores de esa guerra no obtuvieron lo que esperaban.

Sólo sabemos que Rusia, Irán, Irak, Siria y el Líbano ya ganaron esta etapa de la guerra. Pero, ¿habrá todavía un segundo round?… ¿Llegará Arabia Saudita, junto a Israel y con apoyo de Washington, a iniciar una nueva etapa de guerra en el Oriente Medio?

Ya sabemos que en Corea la posibilidad de guerra se está haciendo menos y menos inminente. En Japón, las elecciones parlamentarias de hoy domingo marcarán, al parecer, un triunfo del actual gobierno que ya ha mostrado que no teme mostrarse escéptico respecto de su súper aliado Donald Trump.

Y en Argentina, en las elecciones parlamentarias también de hoy, ¿logrará la oposición peronista, con la ex presidente Cristina Fernández, cambiarle el curso al gobierno de Mauricio Macri?…

 

Mañana estaremos entrando en un futuro que es distinto de lo que esperábamos, un futuro en que los signos que nuestra pobre mamá Tierra nos está mostrando, son signos angustiosos. Es como si nos dijera, “…hijos, me estoy muriendo, y cuando yo muera Uds. morirán también”.

¿Quién saldrá ganando con el crimen colectivo que estamos perpetrando contra el único lugar del universo en que la vida es realmente posible para nosotros y ahora?

Hasta la próxima, cuídense. Hay peligro. Miremos la realidad con ojos limpios, y las respuestas quizás nos llegarán solitas.

*Imagen de greenleft.org.au: Partidarios del PSUV celebrando la victoria del nuevo gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez

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