Aumentan a 58 muertos y 305 desaparecidos las cifras tras ruptura de dique minero en Brasil

[resumen.cl] La ruptura el pasado viernes 25 de enero de una represa perteneciente a la empresa minera Vale, en la ciudad de Brumadinho, en Minas Gerais en el sureste de Brasil, deja hasta el momento un saldo de 58 personas fallecidas y más de 305 desaparecidas, según informaron desde el cuerpo de Bomberos del Estado de Minas Gerais ayer domingo.

140 efectivos trabajan en estos momentos en las labores de rescate y búsqueda de sobrevivientes, que según estimaciones podría prolongarse por varias semanas. En paralelo se han llevado a cabo evacuaciones preventivas de dos comunidades ubicadas en un área definida como de riesgo por las autoridades, ante la posibilidad de la ruptura de otros diques mineros en la zona.

El Gobierno brasileño creó un gabinete de emergencia y enfrenta la crisis humanitaria con ayuda de su nuevo aliado político: el régimen de Israel.

La Fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, visitó la región y aseguró que el Ministerio Público «actuará firmemente» contra los responsables de la tragedia. De momento la Justicia brasileña bloqueó cuentas bancarias de la empresa minera estimadas en 6.000 millones de reales (más de 1 billón de pesos chilenos) para resarcir a las familias de las víctimas. Por otra parte, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), aplicó una multa de 250 millones de reales (alrededor de 44 mil millones) por el desastre.

La tragedia desató una ola de criticas en Brasil, junto con denuncias de distintas organizaciones ambientalistas y expertos en gestión de riesgos, que señalan lo ocurrido como un crimen por negligencia de la empresa Vale, la mayor productora mundial de hierro.

Ya en noviembre de 2015 ocurrió otro crimen igual en Mariana, Mina Gerais, causado por la misma empresa Vale en copropiedad con BHP Billiton, en donde millones de toneladas de lodo tóxico procedente de minas de hierro cubrieron pueblos enteros, dejando 19 muertos y afectando a más de 400 familias.

La riqueza en Brasil ha sido construida literalmente "chorreando sangre y lodo por todas partes", un modelo extractivista y depredador que espera hoy con la asunción del gobierno de Bolsonaro, menos restricciones, tanto medioambientales como laborales.