Chalecos amarillos: algo de historia para entender el fenómeno

Chalecos amarillos: algo de historia para entender el fenómeno

Por Ángel Sanhueza / resumen.cl

Emmanuel Macron fué elegido presidente de la República francesa sobre los escombros del partido socialista y encaramado sobre un rechazo a la clase política.

Entre sus antecedentes políticos se encuentran el ser militante del PS, banquero de la Banca Rothschild y además nunca haber sido elegido en algún cargo de votación popular. Llega a la política de la mano de Francois Hollande que lo nombra asesor económico de la presidencia en 2012 y Ministro de Economía y Finanzas en 2014.

¿Porque esta introducción?. A mi entender es necesaria.

Macron es el típico primero de la clase, primero en la universidad, primero en la escuela de administración, primero en el banco… Soy el mejor: yo digo, ordeno o mando y se hace… Ese es el método Macron.

Luego de las elecciones presidenciales de 2017, hubo las elecciones legislativas donde también ganó con su movimiento En Marcha… si miramos bien las primera letras, ellas son las mismas que las de su nombre… E. M.

Para la elección parlamentaria organiza un novedoso sistema de elección de posibles candidatos. Como su partido es un movimiento joven, crea un sistema en internet para encontrar las personas que encabezarán las listas de su movimiento a las parlamentarias.

Allí se encontraran políticos de viejo cuño, con alguna rencilla o hacha que afilar con el PS, militantes asociativos y muchos que nunca han participado en política, lo que quedó demostrado cuando algunos de ellos, luego de ser elegidos, no sabían que debían presentarse a la Asamblea Nacional para hacer la pega de diputados.

En su gran mayoría serán elegidos por lo que los franceses llaman «la Vague Macron», es decir, los electores votaron por Macron, ya elegido presidente, para darle una mayoría parlamentaria sin conocer las capacidades de sus diputados.

Desde su llegada al Eliseo, sede de la presidencia, Emmanuel Macron mostró una forma peculiar de gobernar: «Yo, soy el jefe»… Tuvo la idea de repetirlo delante del cuerpo de Generales cuando se discutía el presupuesto de las Fuerzas Armadas. La manera provocó la primera crísis de su gobierno, cuando, al día siguiente, renunciaba el jefe de las fuerzas armadas francesas: un hecho único durante la Quinta República -Macrón es el primer presidente de la Quinta República que no hizo el servicio militar.

En los meses posteriores se sucedieron las movilizaciones de los sindicatos ferroviarios que protestaban contra los dictados de Bruxellas que exigían la liberación de las líneas de trenes francesas para someterlas a la competencia. El transporte ferroviario de pasajeros y carga en Francia tiene un fuerte componente social y de servicio público.

Los sucesivos planes y recortes presupuestarios fueron dejando un reguero de descontento que se cristaliza en las actuales movilizaciones. No sólo los chalecos amarillos están en la movilización.

Esta semana, masivas protestas y paros del servicio para-medical y de ambulancias movilizaron a miles de trabajadores de este sector de la salud los que, sólo en París, llegaron a bloquear los accesos a la Asamblea Nacional y la Plaza de la Concordia con sus ambulancias y sus pancartas reivindicando mejoras salariales y contra el alza de los combustibles.

Al descontento de profesores universitarios y de centros de investigación por las rebajas presupuestarias, se han sumado el alza de los impuestos a los jubilados, los problemas de atención médica y el cierre de servicios públicos en las áreas rurales.

Hoy más de 200 liceos se encuentran en paro, sumándose a las movilizaciones de los chalecos amarillos en las principales ciudades francesas, Lyon, Marsella y Nantes.

Para el presidente de la Unión Nacional de Liceanos el gobierno ha generado una situación que nadie, hoy, puede controlar.

La Federación democrática e independiente de liceanos y el Sindicato general de liceanos han llamado este jueves 6 de diciembre a manifestar masivamente contra el gobierno.

Para lunes 10 de diciembre los principales partidos de la izquierda francesa -Francia Insumisa, el PS y el PC – van a presentar una moción de censura contra el gobierno en la Asamblea Nacional.

Invitado al programa de BFMTV, Eric Drovet, uno de los camioneros que están al inicio del movimiento, llama a rodear el palacio presidencial del Eliseo el sábado y a entrar si es posible porque el pueblo en la calle quiere ser escuchado.

Más de 10 llamados a movilizarse el sábado difundidos por diferentes organizaciones a manifestar a Paris y en el resto del país han sido ampliamente difundidos.

La suspensión de algunas medidas propuestas este martes por el Primer Ministro, Edouard Philippe, han sido rechazadas y consideradas ampliamente insuficientes y no en relación a las demandas de los manifestantes.

Si bien en Francia existe un real déficit en las finanzas públicas, ningún gobierno y menos uno dirigido por un ex banquero se va a atacar a uno de los problemas más complejos y al cual nadie ha querido enfrentar: La evasión fiscal.

En Francia cada año, los más ricos evaden más de 70 mil millones de euros… esa sola cifra bastaría para cubrir las necesidades de la seguridad social y los déficit en la educación.

Un sólo botón de muestra: el cuarto hombre más rico en el mundo en 2018, Bernard Arnault, presidente y dueño del conglomerado multinacional francés LVMH, procesado en Italia por el no pago de 1200 millones de euros de impuestos impagos, tiene una deuda con el fisco francés de 1800 millones de euros.

Si hay algo que podemos rescatar de las masivas movilizaciones en Francia, es la señal clara de aquello que los franceses llaman: «le ras-le-bol», estar hasta la coronilla, de medidas económicas que afectan a los sectores populares y capas medias, mientras los ricos siguen profitando, enriqueciéndose y aumentando sus fortunas en los paraísos fiscales.

Quizás después de mucho tiempo no resonaba tan alto y desde la calle, la divisa que cubre todos los edificios públicos, escuelas y liceos franceses de «Libertad, Igualdad y Fraternidad».

 

Foto: Sebastian Budgen

 

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