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Chile, vergüenza olímpica y el ejemplo del Estadio Atlético Puchacay

[resumen.cl] Pese a los esfuerzos en gran medida personales y familiares de las y los atletas, Chile cumplió tres citas olímpicas consecutivas sin tener ninguna medalla. Estos resultados no son más que otro reflejo del nulo interés del Estado en promover el deporte en un sistema enfocado solamente en las ganancias económicas inmediatas y donde la falta de infraestructura, la corrupción y la apropiación de espacios son frecuentes. En este último caso destaca el Estadio Atlético Puchacay de la avenida Collao, apropiado por el Ejército en dictadura y que buena parte de la comunidad deportiva del Biobío exige su devolución para tener un lugar donde entrenar.

La crisis del modelo económico, social y político, el carecer de un proyecto país, de la desmantelación del Estado, la educación y la salud por décadas tiene sus efectos que entre otras cosas se manifiesta en los resultados deportivos de Chile en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Chile país que participa de las olimpiadas modernas desde su inicio en Atenas en 1896, lleva tres citas consecutivas: Londres 2012; Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020 sin que sus deportistas obtengan una sola medalla, ni siquiera de bronce. La última medalla chilena, fue una de plata obtenida por el tenista Fernando González en Pekín el año 2008.

No podía ser de otra forma, un país donde la educación está entregada al lucro, con niños cada vez más obesos, donde no hay política pública de nada, salvo la corrupción, donde todo está entregado al mercado, a las empresas, a los auspicios publicitarios. Ese modelo ha demostrado estar en una crisis tan profunda, que el Estallido Social ha dejado a la vista de todo el mundo, también afecta al deporte.

La falta de infraestructura, de financiamiento estatal, políticas deportivas, la corrupción en las dirigencias y el completo desinterés en promover una cultura deportiva por parte de este sistema solamente enfocado en la productividad económica dejó a Chile en un vergonzoso lugar que hizo que la prensa internacional, como el medio australiano Honi Soit, nos comparara con el rendimiento de países como Birmania o Mónaco "Chile extiende su récord olímpico de más Juegos Olímpicos sin premios olímpicos" agregando que "hay 19 naciones con más apariciones en los Juegos, pero cada una ha tenido medallas en al menos un evento, dejando a Chile en la cima de un podio de desgracias perennes".

Pero no es sólo el neoliberalismo y los grupos económicos, es también la falta de democracia, la dictadura que nunca se terminó de erradicar en Chile. En Concepción, por ejemplo, en los años 60 se planificó en el Barrio de Puchacay, la construcción de una villa olímpica, con una serie de instalaciones deportivas, ese espacio estaba entre el Actual Estadio de Futbol de la ciudad en la Avenida Collao, hasta el Estadio Atlético Puchacay, en la misma avenida. Unido a ello estaba el Club de Tiro al Arco deportivo, que estaba al final del pasaje Atacalco.

El proyecto nunca prosperó, a pesar que los terrenos fueron donados para dichos fines, el negocio inmobiliario, principal financista de la corrupción política en este país, lo impidió. Finalmente sólo superviven el estadio de fútbol y el estadio atlético. Sin embargo, este último, días antes de terminar la dictadura militar, fue arrebatado a los vecinos de la ciudad y traspasado por Pinochet al Ejército y desde entonces se encuentra secuestrado por la institución castrense.

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Durante décadas y cada uno de los gobiernos post dictadura, las asociaciones deportivas de Concepción han solicitado la devolución del ex Estadio Atlético Puchacay hoy Estadio Atlético Militar a la comunidad y asociaciones deportivas, todas y cada una de las administraciones comunales han sido cómplices de este despojo a las y los penquistas, especie de botín de guerra que un ejército infame que desató una guerra contra su propio pueblo, secuestro para su uso y usufructo.

Durante más de un año de pandemia, el Estadio Atlético ha estado solamente para el uso de militares y recién hace unas semanas fue reabierto a los vecinos del Barrio de Puchacay (Collao), un barrio cada vez más densamente poblado, donde progresivamente es más notoria la carencia de infraestructura deportiva y cultural, debido al surgimiento de guetos verticales en el sector.

El estadio reclama a gritos la devolución a la comunidad, donde hoy proliferan los arrendamientos a empresas de celulares y a universidades privadas.

De concretarse el traspaso a la Asociación Deportiva Regional Atlética del Bío Bío, el recinto ayudaría a más de 1000 atletas que componen los 20 clubes de la asociación. «El estadio se encuentra en pésimas condiciones, las graderías están malas, los camarines también. Más de 20 años y el espacio está muy deteriorado, es vital que vuelva a manos de la comunidad, todos los atletas de la región estamos con esperanza de lograrlo» afirmó a RESUMEN en 2018 Richard Montaña, integrante de la Asociación Deportiva Regional Atlética del Bío Bío.

*Imagen de archivo

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