Chile no va al mundial: Cuando todo el mundo busca culpables

Chile no va al mundial: Cuando todo el mundo busca culpables

Por A.Baeza / Resumen.cl

Terminaron las clasificatorias al mundial de Rusia y estamos fuera. Un final que hace 2 meses parecía muy poco probable, pero acá estamos: a sólo 1 punto de haber alcanzado el repechaje, o peor aún, a sólo 2 goles. Todavía la esperanza estaba viva con la poco probable posibilidad ganar en Brasil, país que jamás ha perdido un partido de local en clasificatorias y que vivía en éste uno de sus procesos más exitosos en esta materia en años. Pero aún así teníamos la ilusión de una nueva sorpresa de esta llamada “generación dorada”, ese concepto copiado a España, así como ocurrió en la política de la transición a la democracia, que ya en cábala futbolística podía anunciar un cierre de ciclo poco merecido a su nivel y logros, como lo fue para La Roja europea en Brasil 2014.

La frustración es evidente y entendible, todos los fanáticos del fútbol nos sentimos tristes, y claro, el fútbol es pasión y forma parte de nuestra cultura sudamericana, nos guste o no. Pero esa pasión a veces hace sacar lo peor de lo nuestro, tras los éxitos de la selección el hincha chileno adquirió una actitud desagradable, arrogante y descalificadora con nuestros compañeros de la CONMEBOL, miraban desde arriba antes de tiempo en una actitud displicente, se burlaron de los argentinos como si ya estuviéramos dentro y ellos eliminados, memes sobraban, de parte de quién finalmente terminó eliminado hacia el que clasificó (¿Será que esa actitud se traspasó en alguna medida a los jugadores y se durmieron en los laureles?)

Pues bien, como buen país del sur del continente, con millones de DT, los descargos en redes sociales buscaban culpables en esta pasión que enceguece y no deja ver las cosas como corresponde, la necesidad de encontrar responsables para pedir su cabeza ante esta situación nos lleva a una suerte de cacería de brujas desde la rabia. Si hasta Radamel Falcao apareció en nuestro blanco de causantes de no viajar a Rusia, pero sin duda quién recibió más disparos y el primero en poner el cuello en la guillotina fue el técnico Juan Antonio Pizzi.

Pizzi es un entrenador que ha demostrado su calidad antes de asumir el equipo, asumió un equipo que venía de una “crisis institucional” y fue capaz alzar la Copa Centenario en apenas 4 meses… tarea nada fácil (y con nominaciones para entonces muy acertadas). En esta misma linea podríamos poner el caso del ex DT Jorge Sampaoli que se fue luego de “sentirse prisionero” para dejar de un momento a otro la selección cuando Sergio Jadue fue entregarse al FBI, situación que generó sospechas incluso en el resultado que obtuvimos paralelamente en Montevideo donde vivimos la primera de las caídas feas que sufrimos en este proceso.

El carrete -la fiesta dicen algunos que se sienten habilitados para opinar de lo que hacen los jugadores en su tiempo libre- se postula como otra causa. Llegar con caña al entrenamiento es otra cosa, como dejó entrever en una publicación Carla Pardo, esposa de Claudio Bravo en lo que muchos entendimos se trataba de una referencia a Arturo Vidal, pero bien podríamos responderle a Pardo que aquellos partidos en que su marido decidió ausentarse voluntariamente de la selección en agosto de 2016 en la doble fecha Paraguay-Bolivia (¡Qué nefasta doble fecha, de ida y de vuelta!) pudimos haber conseguido aquel puntito que nos alejó de Rusia. La crítica al carrete de Vidal ha figurado en muchas posteos rabiosos en Facebook como “culpable” de la no-clasificación, no entendiendo que sin Vidal no habríamos ni siquiera llegado a esta instancia, por lo pronto, hubiésemos quedado eliminados la penúltima fecha con Ecuador. (Ojo, que no se entienda esto como justificación a una conducta tan aberrante y condenable como manejar bajo la influencia del alcohol, que genera peligro de muerte tanto para él como para cualquier inocente que se cruce por su camino)

El motivo del “fracaso”

¿Por dónde pasa “la culpa” entonces?, no vamos al mundial de Rusia porque de parte de los dirigentes del fútbol no hubo ningún interés por realizar un trabajo deportivo e institucional proyectable en ningún ámbito, sólo sacarle el jugo a unos 5 jugadores hasta que ya empezaran a bajar de manera lógica su rendimiento por un tema de edad y “botarlos”. Los futbolistas jubilan y no hay el tan mentado “recambio”, no porque no nazcan jugadores buenos, sino porque no hay trabajo, en el campeonato nacional, en las divisiones inferiores, de cadetes, nada. ¿Tiene acaso lógica esperar que surja por generación espontánea una nueva “generación dorada”?

El increíble éxito de la selección nunca se reflejó en nuestro campeonato nacional, alicaído y poco atractivo con 2 clubes que absorben todo, donde nuestros representanes en la Copa Libertadores y Sudamericana tienen presentaciones penosas. Tampoco en las divisiones menores, los resultados de las últimas sub-20 desde Sulantay han sido malísimos, la única clasificación reciente es una, bastante buena por lo demás, de la actual sub-17 que juega el mundial en India. Sin una buena banca, no hay buen rendimiento colectivo, dependemos del rendimiento individual de un puñado de estrellas a las que no les podemos exigir el mismo nivel que hace unos años atrás, todos ya pasaron los 30 años, algunos ya están de vuelta en el torneo local y otros juegan en ligas poco competitivas como la turca o peor aún, la mexicana. Referentes de área como Paredes con ya 37 años de edad es un caso paradigmático.

Así lo ha entendido, por ejemplo, la selección venezolana de Dudamel que ha hecho un trabajo tan intenso en su inferiores que puso a su selección en la final del último mundial sub-20 y me atrevo a afirmar desde ya que será la revelación de las próximas clasificatorias, así como lo fue el Chile de Bielsa para Sudáfrica.

Necesitamos ahora un cuerpo técnico que realice desde ya un trabajo a largo plazo, que sea capaz de formar una nueva generación, o el futuro se ve mucho peor que esta caída a último momento.

*Imagen de T13.cl

Estas leyendo

Chile no va al mundial: Cuando todo el mundo busca culpables