Crónica de una fiesta anunciada

Emerson Mora Le Fort / resumen.cl

Era un sábado festivo en la entrada de la galería comercial O`Higgins, donde se concentran los locales bohemios y bizarros del centro penquista, un sábado con familias y muy importantes personalidades de la ciudad y también asistió el alcalde. Era una fiesta de sábado por la noche, con más de 100 personas en la nueva sede de O´Higgins 740, para brindar por el Club Deportivo Ferroviario Arturo Fernández Vial que cumplía 116 años desde su refundación en 1903, aunque ya existía como International F.C. desde 1897. Era un sábado de refundación con el retorno al centro de la ciudad.

El inicio de semana ya anunciaba que esa noche del sábado sería memorable, en la mañana del lunes 10 de junio Don Nelson Lucero, vialino solidario y director de la Corporación, junto a su hermosa familia anunciaba la "Gran Rifa para la reconstrucción de la nueva sede", con un Jeep Dodge Nitro 2008 como premio principal, donde varios se adhirieron con 5 mil pesos para probar suerte y colaborar con recursos para habilitar la cancha del gimnasio, ahí mismo donde será sorteada, ante notario, el 18 de Septiembre del año en curso.

El martes me hizo recordar un relato de antología publicado en Concepción en cien palabras, "Mario Kempes al Vial... ¿Quién era? Nadie en casa. ¿Qué hacer?…Plaza Independencia. Viejito lustrabotas. Hizo la pregunta mágica: «¿Qué equipo te gusta?». El Vial. «A mí también». Nadie me hubiese contado mejor la historia del refuerzo que llegaba. Kempes derrotó a la Naranja Mecánica". Este fragmento del cuento escrito por Luis "Tito" Barril y el emotivo reconocimiento al Sindicato de lustrabotas, que recibieron unas prendas con la insignia del club, hacen justicia con un oficio tradicional de la ciudad. Un emocionado vialino, Juan Sufán en nombre de los lustradores de la Plaza Independencia, agradeció a los dirigentes por el fraternal gesto.

El miércoles a pesar que se suspendió el conversatorio sobre la historia del club, se aprovechó de instalar, en las nuevas dependencias, la insignia metálica que por años estuvo en el portón de la sede de Prat 351. Además a mitad semana se dieron los últimos retoques a las dos oficinas administrativas que se inauguraron el viernes al medio día, con el tradicional corte de cinta y una ceremonia en donde las principales palabras las pronunció el dirigente Cristian Navarrete, "estamos avanzando a pasos de gigantes, tenemos mucha esperanza porque creemos que esto es un renacer de nuestro club. Vial es uno sólo, aquí no existe ni Sociedad Anónima, ni Corporación, existe solamente Fernández Vial y a través de un mensaje de unidad", enfatizó.

Ese viernes, se confirmó que es una institución que sigue cultivando su identidad, al presentar un verdadero museo con trofeos como la Copa Té Ratanpuro y varias fotografías del Almirante con obreros ferroviarios y equipos históricos. Además se hizo historia nuevamente, siendo el primer club deportivo en izar su bandera en una ceremonia oficial y solemne en la Plaza Independencia, incentivando que, con ordenanza municipal, otros clubes imiten este acto. Como si eso fuera poco, la banda de la Armada entonó y entregó un himno oficial del club que se encontraba extraviado, cuyo año de creación se desconoce pero el autor fue el destacado músico penquista Arturo Murath Brown.

El viernes por la noche, como corresponde, muchos vialinos celebraron por cuenta propia y el sábado al mediodía la Furia Guerrera organizó un campeonato con 16 equipos en Nonguén, una verdadera fiesta de fútbol, choripanes y cerveza, en la periferia penquista.

Y el sábado de fiesta por la noche, el orgullo obrero y gente humilde retornaban al centro de la ciudad, donde antiguamente residía la elite penquista y hoy se concentran los edificios del Estado, donde históricamente se le ha enajenado el espacio al vulgo. Ese sábado en la nueva sede, en un sencillo lugar del subsuelo penquista se armó la fiesta, al mejor estilo de club social, bailable, festivo,con jolgorio, comida, navegado y champaña, con personalidades destacadas de la ciudad, como la Mireya, el Cachirupi, Alberto Marmaduke Cisternas, Don Sergio Neira y Don Piero Mosciatti, entre muchos más, los que alzaron sus copas para brindar por la refundación de un club que, aunque a unos pocos les duela, sigue siendo el alma de la ciudad.