Elecciones 2017 ¿lo nuevo y lo viejo?

Elecciones 2017 ¿lo nuevo y lo viejo?

[resumen.cl]  Lo que en un momento de la tarde se presentaba que sería una jornada marcada por una masiva participación en las elecciones 2017, paulatinamente se mostró similar otras elecciones presidenciales. De hecho la participación tuvo una leve caída respecto a la primera vuelta presidencial del 2013, la estrategia de algunos grupos de convocar a personas que nunca se habían motivado a participar no resultó y siguen votando básicamente las mismas personas que lo han hecho durante décadas (o al menos el mismo tipo de personas). La abstención sigue siendo mayoritaria en el país y la irrupción inesperada del Frente Amplio (FA) y la ultraderecha de Kast fueron hechos significativos. Gracias a los 20 escaños en la cámara y el cupo en el senado, el posicionamiento del FA reconfigura la política formal-institucional de Chile. Como se esperaba, Piñera y Guillier pasaron a segunda vuelta y este último, si logra captar los votos del FA, podría transformarse en el nuevo presidente de la república.

Presidenciales

Las elecciones a nivel presidencial se tradujeron en una fragmentación de las tendencias en cada uno de los sectores tradicionales de la política chilena postdictatorial, signada por el binominalismo. Con una mayor dispersión de los votos en el progresismo que en la derecha, era evidente que Piñera se alzaría como la opción más votada: la derecha dividió su histórico 44 %, que más o menos obtiene desde el plebiscito del 88, entre el aparato de cargos y partidos más numeroso, (UDI-RN y otros) con un 36%, y la irrupción de los conservadores reaccionarios, fundamentalistas evangélicos y las hilachas del pinochetismo, con un 8%. Lo que no representa ninguna sorpresa y sólo desnuda el carácter de nuestros grupos derechistas.

Por parte de la atomizada “centro-izquierda” o los sectores progresistas, la irrupción del Frente Amplio viene a darle discurso a los grupos cansados de la Nueva Mayoría y que hoy alcanzan al 20%. La Concertación “tradicional” -Nueva Mayoría- sigue existiendo con el 22% de Guillier y su satélite DC, que con un agónico 6% aguanta gracias a los cargos que aún poseen en el Estado y cuyo sector crítico apunta a una alianza con el periodista. Por su parte, el cuasi cadáver personalista MEO se ha apurado a endosar su 6% a Guillier viendo que poco tiene que hacer en el panorama político de aquí a los años que quedan y pensando en que el Frente Amplio ocupará el lugar de la centro-izquierda institucional crítica al modelo, es decir, quienes harán el relato del cambio con reformas.

Visto así, los números son relativamente similares, la abstención se mantiene, los apoyos a los grandes sectores son parecidos, pero se produce un inesperado reordenamiento de las agrupaciones políticas y, necesariamente, un reordenamiento discursivo, con una derecha dura que irrumpe como entidad propia -de hecho Kast ha prometido fundar un movimiento con su 8%- y con una centro-izquierda refundada a través de la masa votante que representa el Frente Amplio.

Cabe señalar que este nuevo sistema electoral, que no es enteramente representativo, si sirve para sincerar posiciones, teniendo a la DC como el primer gran afectado. También, deja al centro político nuevamayorista como el grupo con la primera opción para gobernar el país en los próximos cuatro años.

El apunte realmente importante es la consolidación de la mayoría de chilenos y chilenas que se abstienen de opinar políticamente a través del voto, ¿lo harán por otras vías en los sucesivo?, ¿lograrán los nuevos referentes políticos convocarlos en las venideras citas electorales? Sin duda hoy se abre una nueva etapa en la política formal, cuestión que no significa un cambio en el proyecto general del Estado chileno. Eso -por el contrario-, se refrenda de momento.

Participación vuelve a caer

La participación en esta primera vuelta presidencial llego al 47%, en términos comparativos es inferior a la primera vuelta presidencial 2012 donde votó el 50% del padrón electoral y sigue batiendo récords, lo que habla de la precariedad de nuestro sistema político.

En algunos medios se especuló con el alza de la participación, sin embargo, esto es relativo ya que era en comparación con las Municipales del año 2016 donde sufragó apenas el 35% de quienes estaban habilitados para hacerlo. No obstante, estas elecciones no son comparables, ya que tradicionalmente las que registran mayor concurrencia de electores en nuestro país son las presidenciales y las que menos, las municipales. Con respecto a las filas o aumento de afluencias de votantes que algunos percibieron, fue producto de la fusión de mesas, falta de cámaras secretas y el tercer voto a CORE que por ser aún nuevo causó cierta confusión en los electores.

Frente Amplio

A nivel nacional fueron electos 20 diputados y un senador del Frente Amplio. En las votaciones presidenciales, Beatriz Sánchez obtuvo 1.336.622 de sufragios, representando un 20,27% del total de los votos emitidos en Chile y el extranjero. Particularmente, en comunas como Concepción, San Pedro de La Paz y Talcahuano, (así como en Valparaíso y la Región Metropolitana) la candidata frenteamplista se ubicó como segunda mayoría y en otras secundó al candidato de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, por pocos votos de diferencia.

Los 325.287 votos que en conjunto obtuvieron Beatriz Sánchez y Alberto Mayol en las primarias no permitían prever el más de millón de votos destinados a esta coalición este domingo. Ahora, se puede inferir de estos resultados que ese millón de personas no votó en la primaria, porque consideró irrelevante quién de los dos fuera el candidato o candidata presidencial, pues lo que le importa es buscar alternativas de transformación política y el establecimiento de garantías y medidas que mejoren las condiciones de vida.

En este sentido, los votos hacia Beatriz Sánchez no constituyen necesariamente un apoyo a ella en específico, ni adscripción frenteamplista, sino que son reclamos por todas las demandas que el bipartidismo ha negado. No son precisamente el sufragio de un núcleo duro. Estos votos, en realidad, exigen la restitución de los derechos sociales de educación, previsión, salud, vivienda y transporte, y el término del negocio generado en perjuicio de éstos. Junto con ello, demandan una legislación laboral protectora de la clase trabajadora y que no reitere la vulneración de derechos y el atropello, como la recientemente promulgada, además del establecimiento de una política salarial que contribuya a revertir la creciente desigualdad socioeconómica del país.

También esta tendencia de voto de rechazo representa un reclamo ante la empobrecedora matriz primario exportadora que ha sometido al país entero a un ciclo de precariedad laboral y deterioro ambiental grave, exigiendo un plan de reindustrialización nacional bajo criterios de sustentabilidad económica y ambiental.

Está por verse si sus votantes son “frenteamplistas”, antipiñeristas o bien la abstención haga lo suyo beneficiando al candidato derechista de Chile Vamos.

La segunda vuelta traerá definiciones dentro de la agrupación del FA. Antes de los resultados del domingo se especuló desde sectores de la izquierda que ese mismo día finalizaría la coalición. Sin embargo, el porcentaje de votos alcanzados por Beatriz Sánchez y el haber accedido a un número mucho mayor de escaños parlamentarios de lo esperado han cambiado el panorama. Con una mayoría parlamentaria de derecha, el Frente Amplio tiene que elegir entre no dar el apoyo a Guillier, arriesgando un triunfo de Piñera y un parlamento de mayoría de la derecha tradicional -RN, la tienda de Piñera es el partido con más representantes-; o bien “incidir” en el gobierno en alianza con la coalición de Guillier, tratando de alcanzar mayoría en el parlamento.

Lo cierto es que el número de parlamentarios alcanzados está lejos de llegar a los quórum necesarios para hacer grandes reformas constitucionales.

El Frente Amplio se enfrentará al dilema de entender estos votos como un gran mandato o bien como “capital” transable en el mercado de la política cupular.

Región del Biobío

En la Región del Biobío, distrito 20, varios candidatos salpicados por casos de corrupción quedaron fuera de la cámara de diputados. Tal fue el caso del brazo derecho de Piñera en la zona, Claudio Eguiluz, condenado en un juicio abreviado por el caso SQM, Marcelo Chávez de la DC, contra quien se querelló el Consejo de Defensa del Estado por un supuesto fraude al Fisco. También quedó fuera el pinochetista Jorge Ulloa, un histórico diputado de la región y quien aparece en las trenzas del caso Corpesca. Interesante a analizar es la alta votación que tuvo Kast en las comunas con mayoría y tradición evangélica. La votación permitió alcanzar la primera mayoría al PS, ex alcalde de Talcahuano, Gastón Saavedra, quien arrastró al “dinosaurio” Jaime Tohá -en cuyo mandato como intendente fue un ferviente impulsor de los proyectos hidroeléctricos en Alto Biobío-. El Ecologista por el Frente Amplio, Félix González fue parte de los electos. A ellos se suman el DC José Miguel Ortiz, padre del Alcalde de Concepción, quien vuelve a repetir en el cargo, los RN Francesca Muñoz -evangelica- y el ex alcalde de Coronel, Leonidas Romero; y los UDI Enrique Van Rysselberghe y Sergio Bobadilla.

En el distrito 21 fueron electos el PS Manuel Monsalve, el PRSD José Pérez, los UDI Iván Norambuena Farías y María Carolina Ríos Aycaguer, mientras que por RN Cristóbal Urruticoechea Ríos. En el 19, el PPD Carlos Jarpa, la PPD Loreto Carvajal, el DC Jorge Sabag; y el UDI Gustavo Sanhueza junto al RN Frank Sauerbaum.

Incidentes durante la Jornada

Durante la jornada se vivieron algunos incidentes, como los cortes de la ruta entre Cañete y Tirúa, los que permanecieron por horas y fueron acompañados de escaramuzas entre manifestantes y fuerzas especiales de carabineros. Durante la tarde un carabinero resultó herido y debió ser trasladado en helicóptero hasta Concepción en enfrentamientos en las cercanías del Puente Lleu Lleu.

En la vecina comuna de Tirúa maquinaria pesada fue incendiada, al igual que un bus que trasportaba electores en Collipulli. También se registraron barricadas en las comunas de Ercilla y Lautaro.

En Santiago se produjeron algunos incidentes como la toma de la sede del comando de Piñera en Providencia, por parte de jóvenes secundarios y universitarios, también se registraron incidentes menores en la Plaza Italia en una manifestación de rechazo a Piñera. Hubo barricadas en la ruta de Viña del Mar a Quilpúe, en las cercanías de una sede de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Finalmente…

El paso ya un día permite hacer conclusiones menos apresuradas: Mayoritariamente no se sumaron nuevos actores convocados a participar del proceso eleccionario, por lo tanto se confirma la tesis (al menos en esta ocasión) de que el voto del Frente Amplio es mayoritariamente concertacionista desencantado. La cámara de diputados mantiene en gran medida la misma composición que ha tenido en la postdictadura, un congreso equilibrado entre las fuerzas conservadoras de derecha asumida y sectores progresistas o autodenominados de centro-izquierda, pero esta vez esta última, dividida entre la Nueva Mayoría y el Frente Amplio.

 

*Imagen: Local de votación en la comuna de Bulnes (original de El Vecinal)

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