Julio de 2019: El mes que el calentamiento global nos explotó en la cara

Por Joaquín Hernández

Este pasado mes de julio ha sido el mes más caluroso con respecto a la temperatura promedio global desde que se toman los registros instrumentales. Se ha superado el récord anteriormente alcanzado en julio del 2016, aproximándose peligrosamente a los +1,5°C (Alcanzó +1,2°C) en relación a las temperaturas preindustriales. Muchos científicos han apuntado que este es el punto de no retorno de una crisis climática que ya es una realidad.

Estas alzas de temperatura fueron registradas y publicadas por el Servicio de Cambio Climático del Programa Copernicus, dependiente de la Unión Europea. Sus resultados vienen no solo a confirmar que el calentamiento global y la crisis climática son una realidad. Y además, que es posible que los pronósticos científicos sean demasiado optimistas frente al rápido aumento de las temperaturas, y que si no desaceleramos la tasa de emisiones de gases invernadero de manera inmediata, se pueden desencadenar procesos catastróficos.

Los registros oficiales de alzas de temperatura del IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) son considerados muchas veces conservadores (u optimistas). Otros análisis consideran que el aumento de temperaturas podría ser más acelerado al considerar la interacción con otros procesos de la atmósfera, los océanos y los ciclos biogeoquímicos globales.

Uno de estos es el efecto retroalimentador que tienen las alzas de temperatura, en especial respecto a los incendios forestales (biosistemas esenciales en la contención del alza del principal gas invernadero que es el CO2), el derretimiento de hielos polares y glaciares, como también la desaparición del permafrost (tierras congeladas que al descongelarse liberan altas cantidades de gas metano, que tiene 84 veces más efecto invernadero que el CO2). Esta situación se ve aumentada cuando las altas temperaturas alcanzan los círculos polares, como ocurrió el pasado mes.

 

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Porque no solo julio del 2019 fue récord en temperatura, sino que desafortunadamente se han logrado otras marcas. Según Jason Box, climatólogo del Geological Survey of Denmark and Greenland, el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia fue 20% mayor a su anterior récord, del año 2012. Del mismo modo, Christopher Shuman, glaciólogo de la Universidad de Maryland en EEUU señaló que en el punto más alto de Groenlandia, donde de forma excepcional se alcanzan temperaturas mayores a los 0°C, se llegó a la alarmante cifra de 34°C. El resultado de esto, es que durante el mes llegaron al océano 10 mil millones de toneladas de hielo, contribuyendo su grano de arena al alza del nivel del mar, el cual se está empezando a notar.

 

Otra barrera desalentadora rota fueron los incendios forestales en Siberia, Alaska, y otros puntos del Círculo Polar Ártico. Durante el pasado mes, 2,8 millones de hectáreas de bosque se han incendiado en Siberia y otras 971 mil hectáreas en Alaska, según consigna la revista TIME. Estos incendios, además de significar la perdida de bosques valiosos para contener el CO2, también, al ser incendiados y consumidos implican la liberación de altas cantidades de este gas invernadero, que en vez de encontrarse en biomasa de los bosques, hoy esta siendo liberado hacia la atmósfera, o acidificando los océanos.

Es por ello, que no resulta descabellado señalar que el mes pasado, el calentamiento global ha explotado en nuestras caras, que es imposible de ahora en adelante seguir con el negacionismo de una crisis climática que si no se afronta con decisión y de forma radical, cambiará radicalmente el paisaje de nuestro planeta, y con ello, nuestras formas de vida. Pero también cabe preguntarse si las medidas que autoridades y Estados han tomado en el último tiempo son suficientes, o si sus plazos son adecuados. Por ejemplo, ante la inminencia de un punto de no retorno en los próximos años cabe preguntarse si la medida de descarbonización de la matriz eléctrica para el 2040 propuesta por el gobierno de Chile es suficiente (o derechamente, oportuna), y si los acuerdos de cambio climático son capaces de lograr poner freno a una tragedia que parece avecinarse sin encontrarnos con las suficientes respuestas y acciones.

Hasta ahora, también, los países se han negado en declarar la emergencia climática, que podría destinar recursos y encauzar acciones para frenar el calentamiento global y la emisión de gases invernaderos.

Mientras tantos, las grandes corporaciones petrolíferas como Exxon, BP, Shell no solo no han manifestado planes de abandonar la extracción de crudo, sino que en este momento están invirtiendo en proyectos que solo les darán réditos económicos en los años venideros, por lo que es evidente que siguen apostando a los combustibles fósiles, a pesar de la crisis climática y el calentamiento global.

Pero también hace preguntarnos cuál es nuestro rol, como pueblo, como habitantes de este planeta, podemos actuar para frenar esto, para responsabilizar a las autoridades, y para lograr mayor capacidad de control de nuestras vidas, nuestros recursos y como gestionarlos de forma sustentable (y no por parte de las grandes corporaciones), para evitar una catástrofe generalizada en nuestro planeta.