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La vergüenza de volar

[resumen.cl] La industria aeronáutica es una de las actividades económicas más contaminantes del mundo. De hecho, si fuera un país, estaría en la lista de los 10 mayores emisores de contaminantes de efecto invernadero. Desde Suecia, surgió el concepto "vergüenza de volar", que busca desincentivar el uso de este transporte. Mientras, en Chile, el 2019 batió todos los récords de tráfico aéreo, ¿cómo enfrentaremos este fenómeno en el país?.

El recién terminado año 2019 registró un récord histórico en pasajeros transportados en nuestro país: más de 26 millones. Todo ello a pesar del estallido social, que llevó incluso a la cancelación masiva de vuelos en los diversos aeropuertos nacionales durante varios días.

Según datos de Aeronáutica Civil, el tráfico aéreo doméstico creció un 11,3% en relación a 2018, mientras que el internacional se mantuvo, aumentando solo 0,2%. Actualmente, las rutas nacionales representan el 57,4% de los pasajeros transportados, fenómeno del que Concepción no está exento, con el aumento de líneas aéreas y rutas, tanto nacionales como internacionales desde Carriel Sur.

El fenómeno es mundial, la aviación comercial crece constantemente, aumenta el número de vuelos como de pasajeros, sin embargo esto tiene un costo ambiental muy alto. A nivel mundial, en esta década el número de pasajeros de las aerolíneas comerciales pasó de 1.600 el año 2000 a 4.300 millones el año pasado. Lo que significa que el 2019 este sector del transporte lanzó alrededor de mil millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, un 70% más que 2005. Si la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) fuera un país, estaría entre los 10 mayores emisores mundiales de contaminantes de efecto invernadero, sin embargo, al no ser un Estado, no está sujeto a ninguna norma de las que rigen a los países firmantes de los el Acuerdo de París contra el Cambio Climático.

Por estos motivos es que desde Suecia, el país de la activista ambiental Greta Thunberg, surgió ya hace unos años el concepto "vergüenza de volar", una campaña que busca generar conciencia respecto al grave impacto al medio ambiente que produce esta forma de transporte y, por lo tanto, promover un desincentivo para su uso. En este aspecto, una investigación del año 2019 del banco suizo UBS reveló que un 20% de los 6.000 usuarios de avión encuestados en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia habían disminuido la frecuencia de sus vuelos debido a esta iniciativa.

Asimismo, en la Unión Europea hay una discusión abierta en torno a las rutas aéreas, especialmente las más cortas y su reemplazo por trenes de alta velocidad o aumento de frecuencias de estos. Por ejemplo, en España la alcaldesa de Barcelona ha abierto un debate sobre la supresión del puente aéreo Barcelona-Madrid, «El puente aéreo tiene una alternativa ferroviaria que no produce emisiones» han señalado desde la capital catalana, la concejal de Emergencia Climática de Barcelona, Eloi Badia.

Hay que agregar como dato, que Barcelona está a 621 kilómetros de Madrid y el recorrido se realiza en 3 horas de tren. Concepción y Santiago están separadas tan solo por 499 kilómetros y durante el año 2019 el tráfico aéreo en esta ruta creció un 30%.

A todas luces se requiere una solución de transporte terrestre seguro, rápido, decente y sustentable que vincule a Concepción con Santiago y reduzca las grandes tasas de contaminación que producen los vuelos.

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