[{"data":1,"prerenderedAt":-1},["ShallowReactive",2],{"post:mexico-12-fracaso-de-la-narcoguerra":3,"ProgressiveImage_F9vIQSMiwdZSqhKY07wRYczZKVAbCpyrosxV9Gi9M":22,"ProgressiveImage_hCZVKI7EXe6GgdV5dTFPQW7fUIbXhBsaW1Kw5iVg":32,"ProgressiveImage_NitpsZRIHdfQVVsQzQH1k1HGtavwG5pK3u7OigNJc":41,"ProgressiveImage_sUwtIobukxjoO67WqtjpaVolTqaO7CM9g09wyQ9ts":50,"ProgressiveImage_BlMEcELxZrUCKR8aHNUYHO3z63hIJWxfH49gaSo":59,"ProgressiveImage_SHmiYyz90cxPr8nSuMDBygfoMkeQUJevqn9ix0xi4":68,"ProgressiveImage_RRpdOlC0re11EwBhyJkDWQ14kreEpg7HBeuxfB7o":77,"ProgressiveImage_SvAcgKhTuOV4wteCQKJqgVFnFducSkOc1HDzEwlyY":86,"ProgressiveImage_0Sp6NyxXy49sgUEoOD5B9lsT9ilzV6OVUKzLNheZE":95,"ProgressiveImage_tKpYnhYxDiRBRK82m06Mv4kGEG4XO0HAfO2ymuZqmI":104,"ProgressiveImage_Gcofr02YF3HicrtwqaLVJCBvLJMM2EQzccre5Xff1yY":113,"ProgressiveImage_0BL3p5la3Yef3xSjGwMSREEiyMEFM36KNJWKqV0Ic":122,"ProgressiveImage_oPXQdXy5z04rlIqRuRV1lxVWgWmFYBfn51N8jneoo":131},{"ID":4,"the_title":5,"the_time":6,"the_time_m":6,"the_slug":7,"thumbnail":8,"the_tags":9,"the_category":10,"the_permalink":7,"the_content":15,"prev_post":16,"next_post":19},5727,"México: Fracaso de la narcoguerra","2012-01-28T10:00:00.000Z","mexico-12-fracaso-de-la-narcoguerra","http:\u002F\u002Fimpreso.milenio.com\u002Fmedia\u002Fimagecache\u002FPrincipal\u002F2010\u002F07\u002F13\u002Fmex-mp-d33f3.jpg",[],[11],{"term_id":12,"name":13,"slug":14},6,"Latinoamérica","latinoamerica","\u003Cp>\u003Cimg style=\"float: left;\" mce_style=\"float: left;\" src=\"http:\u002F\u002Fimpreso.milenio.com\u002Fmedia\u002Fimagecache\u002FPrincipal\u002F2010\u002F07\u002F13\u002Fmex-mp-d33f3.jpg\" mce_src=\"http:\u002F\u002Fimpreso.milenio.com\u002Fmedia\u002Fimagecache\u002FPrincipal\u002F2010\u002F07\u002F13\u002Fmex-mp-d33f3.jpg\" \u002F>“Felipe Calderón declarando su guerra al narco, pensaba que todo iba a  ser mucho más fácil”, me decía en una entrevista Carlos Montemayor  (1947-2009), escritor mexicano, poeta y destacado analista en temas de  seguridad, poniendo aquella decisión en un amplio contexto político.\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan id=\"fullpost\">\n\u003Cdiv>Después  de las elecciones de julio de 2006 el país estuvo en convulsión. Según  los seguidores de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el candidato de  centroizquierda a la Presidencia, la victoria de Calderón y su  conservador Partido de Acción Nacional (PAN), fue un fraude y una  manipulación de las instituciones del Estado controladas por el saliente  presidente Vicente Fox (2000-2006), también del PAN. Para muchos,  Calderón llegaba al poder como un “presidente espurio”, sin ninguna  legitimidad.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Apenas a diez días de asumir la  Presidencia, Calderón anunció “la guerra contra el narcotráfico” sacando  al ejército -unos 50 mil efectivos- a las calles (primero en su natal  Estado de Michoacán, luego en todo el país). “Sin duda fue un afán de  legitimarse después del fraude y la razón principal por la que, de  manera tan atropellada y sin ninguna inteligencia estratégica, optó por  hacerlo”, subraya por su parte en entrevista con Punto Final John M.  Ackerman, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la  Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialista en  políticas públicas.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Calderón con la guerra  pretendía cambiar la cancha. Cuando el Instituto Federal Electoral se  negó de manera sospechosa a recontar los votos y dar acceso a las  boletas, ya no era posible convencer a nadie que las elecciones fueron  limpias. Escogió huir de la política y superar la polarización con la  militarización. Creando un enemigo común -los narcotraficantes- quería  llevar a toda la nación “sin divisiones” a una victoria fácil.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>No  es que el problema no haya sido real: el poder del narco crecía y  empezaban los choques entre los cárteles por las rutas de la droga hacia  Estados Unidos. Pero la manera de enfrentarlo ha sido opcional. Hace un  año y medio el presidente introdujo una expresión más neutral: lucha  contra el crimen organizado. Pero el cambio del discurso no logra  ocultar el fracaso de su guerra y sus altos costos sociales.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003Cb>Las “guerras” fracasan\u003C\u002Fb>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>La  actual política antidrogas, con raíces en “War on Drugs” lanzada por  Nixon en 1971, por carecer de una estrategia integral y centrándose en  la fuerza, ya fracasó. En junio de este año lo subrayó otra vez la  Global Commission on Drug Policy, diciendo que “el problema de drogas es  un conjunto de cuestiones sociales y de salud interconectadas que hay  que enfrentar, y no una guerra para ganar”.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>También  fracasó la guerra de Calderón. Como subraya John M. Ackerman, pese al  discurso triunfalista faltan resultados positivos: “Las decomisos de  drogas o dinero, las muertes o detenciones de delincuentes no garantizan  la seguridad y no nos están acercando a ningún lugar”. El cultivo y el  uso de las drogas en México se dispararon y las bandas criminales se  volvieron más poderosas gracias al flujo de armas de EE.UU., y al lavado  de dinero en casa y afuera. “Con las instituciones debilitadas fue muy  peligroso darle un palo al avispero. No sólo irresponsable, sino  contraproducente. Yo no veo ninguna evidencia que diría que ahora  estamos mejor que hace cinco años, o que estaríamos peor si no se  hubiera hecho lo que hizo Calderón”.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>El  reciente reporte de Human Rights Watch (HRW) titulado Ni seguridad, ni  derechos. Ejecuciones, desapariciones y torturas en la “guerra contra el  narcotráfico” en México, indica que “en vez de fortalecer la seguridad  pública, la guerra desplegada por Calderón ha conseguido exacerbar un  clima de violencia, caos y temor en muchas partes del país”. El estudio  señala el incremento de 65% en las tasas de homicidios, la impunidad en  más del 90% de los casos y un aumento preocupante de las violaciones de  derechos humanos, un reflejo de “una política de seguridad pública que  fracasa seriamente”.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Las disputas entre los  cárteles -del Golfo, de Sinaloa, de Juárez, de Tijuana, La Familia  Michoacana, Los Zetas y otras organizaciones menores- no cesaron con la  introducción del ejército. La violencia se agudizó y transformó los  cárteles en grupos paramilitares. E hizo que diversificaran sus  actividades para mantener sus estructuras. Ya no sólo se dedicaban a las  drogas, sino también a la trata de personas y migrantes, a extorsiones,  secuestros y robos. Además, el ejército y la Marina actuaban como otro  cártel, favoreciendo visiblemente a algunos frente a otros,  inscribiéndose en la política de alianzas (la acusación más común es que  el favorito del gobierno federal es el cártel de Sinaloa, liderado por  Joaquín “El Chapo” Guzmán).\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Empezó un verdadero  festival de la crueldad: ejecuciones sumarias, decapitaciones, cuerpos  desmembrados, las “narcofosas” con cientos de muertos, secuestros,  asesinatos de migrantes centroamericanos y un largo etcétera.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Según  los datos oficiales en los cinco años de guerra dos mil 268 personas  vinculadas a bandas criminales han muerto en enfrentamientos con el  ejército y dos mil 180 más han sido detenidas. En total se cometieron 41  mil homicidios y\u002Fo ejecuciones por disputas entre los cárteles. Pero  según otros cálculos, la cifra de muertes ya llegó a los sesenta mil,  más unos diez mil desaparecidos, de los que no pocos han sido civiles  inocentes, víctimas por acción u omisión de agentes del Estado.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>A  pesar de esto, el gobierno siempre insistía que el 90% de los muertos  eran criminales que “se estaban matando entre ellos”. Mientras más  morían, más se acercaba la victoria. Lo que fijó como único indicador de  la guerra a l número creciente de muertes. Así concebida, la guerra no  tenía ningún horizonte real de victoria. ¿Qué lo sería? ¿El día que  nadie quede vivo? “Era una lógica perversa que estableció de facto una  estrategia del exterminio social”, dice Ackerman. Lo dijo el mismo  Calderón calificando al crimen y a los presuntos delincuentes como una  plaga que él estaba determinado a exterminar.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003Cb>\u003Cbr \u002F>\u003C\u002Fb>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003Cb>¿Quién es quién?\u003C\u002Fb>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>El  presidente llamó a los mexicanos a cerrar filas ante el enemigo interno  y apelando al patriotismo, pintó a las fuerzas armadas como salvadores,  una imagen sancionada por la propaganda oficial, en sí misma una  herramienta de guerra y una forma de gobernar.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Pero  conforme avanzaba la ofensiva, la frontera entre las fuerzas del bien y  las fuerzas del mal se iba borrando: “Si ves militares armados en la  calle con rostros cubiertos, amenazando a la población, éstas son las  condiciones perfectas también para los criminales”, dice Ackerman. “El  uso del ejército ha sido claramente inconstitucional, violando los  artículos 129 y 29. En tiempos de paz éste no puede estar desplegado por  el país y mucho menos puede suplantar a las autoridades civiles”,  puntualiza. Lo justificaba la infiltración de la policía por los  criminales (cuya depuración hasta ahora no ha avanzando mucho). Pero los  militares, que no han sido entrenados para este tipo de tareas,  presionados para obtener resultados, recurrieron a las prácticas de los  criminales: torturas, desapariciones forzadas y asesinatos  extrajudiciales.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Llegamos al punto donde todo  se volvió confuso y ya no queda claro quién es quién. ¿Quién comete los  homicidios y los secuestros? ¿Sólo los delincuentes, o el ejército y la  Marina también? ¿Y quién se encarga de garantizar la seguridad y los  derechos humanos? Aquí el estado de derecho se vuelve un estado de  barbarie. El ya citado reporte de HRW documentó detalladamente 170 casos  de tortura, 39 desapariciones forzadas y 24 ejecuciones extrajudiciales  a manos del ejército y policía. Hasta los informes oficiales confirman  la participación del gobierno en el acoso a la población. Entre 2010 y  2011 se duplicaron los “levantones” (secuestros) de ciudadanos por  agentes del Estado. En los primeros ocho meses de 2011 fueron privadas  de libertad 64 mil 820 personas. Según los defensores de derechos  humanos las detenciones masivas durante la guerra al narco han derivado  en una “‘fiesta punitiva” (Proceso, 26\u002F11\u002F2011).\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Todo  esto queda impune: “La inconstitucionalidad es un caldo de cultivo para  la impunidad”, dice Ackerman. Pero tiene su lógica y su responsable,  subraya el analista Carlos Fazio, y añade: “La retórica del enemigo  interno a exterminar (Calderón dixit), que proporciona una falsa  legitimidad basada en un seudopatriotismo -que exalta como héroes y  representantes de la nación a militares y policías violadores de  derechos humanos- no está exenta de responsabilidades políticas”,  (“Terrorismo estatal e impunidad II”, La Jornada, 31\u002F10\u002F2011).\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>El  25 de noviembre un grupo de 23 mil ciudadanos interpuso ante la Corte  Penal Internacional (CPI) una demanda para investigar la crisis  humanitaria en México (siendo la queja ciudadana más grande en la  historia de esa Corte). Proporcionando una lista de nombres de ambas  partes -desde Calderón y miembros de su gabinete, hasta los capos-,  piden determinar la responsabilidad tanto del Estado como de los  cárteles. La respuesta del presidente fue amenazar con proceder  penalmente contra los firmantes de la demanda. Pero John M. Ackerman,  uno de sus promotores, defiende el derecho a cuestionar la estrategia  oficial. Y subraya que es urgente esclarecer la verdad sobre la guerra  declarada por Calderón en contra de la sociedad, viendo en la CPI la  única vía para sancionar a los responsables de los crímenes de guerra y  de lesa humanidad.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>“Desde el principio del  sexenio se advertía que la verdadera causa de la violencia en el país no  eran las disputas entre los narcos, sino la debilidad de las  instituciones del Estado. Esta genera un clima de impunidad y corrupción  en donde literalmente todo se vale. La responsabilidad de los  gobernantes y de la clase política entera en la masacre nacional es más  evidente que nunca”, subraya Ackerman.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003Cb>Todos delincuentes\u003C\u002Fb>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Dados  los magros resultados y la falta de un horizonte para la victoria,  ahora la lucha es sólo por traspasar los costos de la guerra a la  sociedad. Una de las maneras de hacerlo es criminalizando a las  víctimas: desde el principio se calificaba a todos los muertos como  delincuentes, que recibieron lo que merecían. Sin embargo, de los  sesenta mil muertos, las autoridades han investigado apenas un 10%  (sic). Según HRW la práctica institucional de tachar a todas las  víctimas de delincuentes es consecuencia directa del discurso de  Calderón. Y cuando no había duda que se trataba de civiles -muertos por  fuego en retenes del ejército o por fuego cruzado entre militares y  narcos-, Calderón decía: “Es un precio a pagar” (sic).\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Esto  causó indignación de los familiares y los llevó a organizarse: el  Movimiento por la Paz y Justicia con Dignidad (MPJD) encabezado por el  poeta y activista social Javier Sicilia (cuyo hijo fue asesinado por  pistoleros de uno de los cárteles), organizó una gran marcha en la  capital y una serie de Caravanas por la Paz en el país, demandando que  se frene el baño de sangre y señalando el fracaso de la política actual.  Sus integrantes se reunieron con Calderón. El gobierno por fin  reconoció que entre los muertos hay víctimas inocentes y que sus  familias también son víctimas de esta guerra. Pero no ha dejado de  tratar como enemigos a los que se atreven a cuestionar su estrategia.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Los  activistas y defensores de derechos humanos subrayan que cada vez que  Calderón arremete contra ellos, firma una sentencia de muerte,  poniéndolos en la mira de los criminales e incluso de las mismas  instancias gubernamentales. Integrantes de MPJD que buscan justicia y\u002Fo  familiares desaparecidos reciben amenazas de los supuestos policías.  Varios han sido atacados e incluso asesinados, ante la falta de  capacidad o voluntad de las autoridades de garantizar su seguridad.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Un  editorial de La Jornada puntualizaba: “(...) uno de los saldos nefastos  de la actual estrategia de seguridad pública ha sido la colocación del  país en la antesala de escenarios de guerra sucia similares a los que se  vivieron durante las dictaduras militares en Centro y Sudamérica (...),  y la consecuente apertura de márgenes de maniobra para el exterminio de  opositores políticos y sociales con el pretexto de combatir a la  delincuencia” (26\u002F06\u002F2011). Las mismas similitudes con el Cono del Sur  de los 70 y 80 resaltó Amnistía Internacional, apuntando a la opinión  del secretario (ministro. N. de PF) de Marina, \u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Mariano Francisco Saynez,  según el cual “los grupos delictivos tratan de manchar el prestigio y  buen nombre de las instituciones utilizando a grupos ciudadanos y la  bandera de los derechos humanos, con el fin malévolo de obstruir la  participación de las mismas en su contra y así tener el campo abierto a  su maldad” (sic). No obstante, “la maldad” detrás de las muertes de  activistas como Nepomuceno Moreno, Trinidad de la Cruz o Pedro Leyva  Domínguez, también proviene de las instituciones del gobierno.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Como  subraya Ackerman, Calderón en uno de los discursos tuvo un momento de  lucidez al afirmar que en materia de inseguridad, México ya rebasó las  fases predatoria y parasitaria, dónde existen líneas divisorias entre  las autoridades y los delincuentes, entrando en la fase simbiótica,  donde ya no hay diferencia entre el Estado y los criminales que se  apoderan de las instituciones, como la policía, para secuestrar a la  gente.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003Cb>La Iglesia y las FFAA\u003C\u002Fb>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Según  Ackerman, en el último año de su mandato Felipe Calderón se ve  arrinconado. Esto deja un escenario preocupante, sobre todo ante la  reincorporación a la política mexicana de dos instituciones que  históricamente han sido bastiones del golpismo en América Latina: las  fuerzas armadas y la Iglesia Católica, a las que Calderón recurrió para  legitimarse.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Ambos sectores han sido  marginados del poder por la Revolución Mexicana: durante los gobiernos  del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el ejército fue  supeditado al poder civil autoritario y la Iglesia, dominada por el  Estado laico. Su exclusión, dice Ackerman, ha sido crucial para la  estabilidad de México. A diferencia de Chile o Argentina, aquí no hubo  golpes de Estado, ni juntas militares. Ahora dentro del contexto  democrático, Calderón esta minando estos pilares del orden político. En  vez de desarmar los restos del autoritarismo -la corrupción o el  caciquismo- lo que ha hecho fue desarmar los últimos cimientos de la  estabilidad.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Dado que el candidato del PAN  probablemente pierda, el temor es que con base a estos dos sectores, el  gobierno panista busque incrementar la violencia para actuar de manera  antidemocrática e imponerse el 1º de julio de 2012.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>El  candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, desmintiendo las acusaciones de  Calderón de que negociaría con los narcos, como solía hacer el PRI,  aseguró que continuará la lucha contra el crimen (aunque es probable que  querrá hacer algún tipo de arreglo). La situación llegó a tal punto,  que muchos mexicanos ya echan de menos al gobierno autoritario que  reprimía a los inconformes, pero mantenía a los delincuentes lejos de la  sociedad. Por su parte AMLO, que de nuevo tratará de llegar a la  Presidencia, prometió retirar el ejército de las calles durante el  primer año de su gobierno.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>“Las elecciones del  1º de julio serán difíciles. Se renovarán los poderes federales y habrá  elecciones en varios Estados, de gobernadores o alcaldes. Se mezclarán  las peleas entre caciques locales y las luchas históricas entre los  intereses fácticos, propias de las elecciones presidenciales. El  resultado puede ser una bomba de tiempo sumamente peligrosa que ya  empieza a manifestarse a lo largo y ancho del país”, dice Ackerman. Sólo  un movimiento social-político y la acción ciudadana son capaces de  parar esto: “Aún se puede evitar el naufragio total con la participación  a favor de la paz y de la democracia, también mediante el voto”,  subraya.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cdiv>Maciek Wisniewski. Periodista polaco desde Ciudad de México.\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cp>(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 751, 20 de enero, 2012)\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n",{"post_name":17,"post_title":18},"brasil-devuelve-a-estados-unidos-465-toneladas-de-basura-hospitalaria","Brasil devuelve a Estados Unidos 46,5 toneladas de basura hospitalaria",{"post_name":20,"post_title":21},"video-vecinos-de-los-ira-se-movilizan-por-el-derecho-a-la-vivienda-digna","VIDEO: vecinos de los IRA se movilizan por el derecho a la vivienda digna",["Island",23],{"key":24,"params":25,"result":27},"ProgressiveImage_F9vIQSMiwdZSqhKY07wRYczZKVAbCpyrosxV9Gi9M",{"props":26},"{\"thumbnail\":\"http:\u002F\u002Fimpreso.milenio.com\u002Fmedia\u002Fimagecache\u002FPrincipal\u002F2010\u002F07\u002F13\u002Fmex-mp-d33f3.jpg\",\"title\":\"México: Fracaso de la narcoguerra\",\"media\":[{\"media\":\"(min-width: 1280px)\",\"sizes\":\"1180x400\"},{\"media\":\"(min-width: 1024px)\",\"sizes\":\"940x400\"},{\"media\":\"(min-width: 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