Natalia Jorquera Salgado, coreógrafa e intérprete en danza: “Las prácticas artísticas no son sólo la obra final, sino las relaciones que establezco, los modos de accionar, el proceso en sí”.

Paulina Barrenechea Vergara / resumen.cl

Abordar la danza desde el presente – como práctica y pensamiento "en el lugar", como dice Badiou- permite relevar al cuerpo en movimiento desde sus derivas políticas y transformativas. Pensar el cuerpo desde sus archivos y lenguajes diversos, desde sus incomodidades y apuesta biopolítica, son algunos de los latidos que están definiendo el quehacer de la danza en Chile y, creo, con mucha intensidad en nuestra región (Biobío). Dentro de las artes escénicas, la propuesta y la experimentación, el uso de los espacios desde otros soportes y otros modos de ver, el cruce transdisciplinario y la performance, han permitido tensionar las nociones clásicas acerca de los cuerpos movilizando una reflexión que siento muy profunda sobre la práctica de la danza.

«Apócrifo. Colección de visiones alteradas", emerge en ese contexto, este 2019, instalándose como una plataforma de investigación en artes escénicas y perfomáticas que de forma orgánica activa encuentros y escrituras en torno a propuestas escénicas que se instalan desde lo experimental, lo transdisciplinario y la tensión a la noción tradicional del cuerpo y lo contemporáneo en la danza. Hasta el momento se han realizado cuatro encuentros performáticos, la mayoría en el Centro Cultural de Tomé, y que ha reunido a creadores/as como Natalia Jorquera, Francisco Carvajal, George Swaneck, Angélica Martínez, Plataforma Mínima, Kalül Butoh Experimental, Brune A. Comas (Paraguay), Mariana Luz Ticheli (Argentina), y Cristian Miguel (Argentina). Cada proceso ha sido leído y asediado por las/os investigadoras/es de escrituras periféricas Natalia Figueroa, Fernanda Araneda, Jeremías Ortiz y Rodrigo Alarcón.

Próximos a realizar su primera actividad de seminario, que trae a Concepción a la coreógrafa y bailarina argentina Viviana Iasparra, conversamos con Natalia Jorquera, quien construye e impulsa esta plataforma. Natalia tiene una trayectoria interesante en danza. Es psicóloga y profesora de yoga, y ha situado su mirada investigativa en las prácticas contemporáneas de la danza. Se forma en la Escuela de Danza Calaucán, es parte del Colectivo Calaukalis, y el 2013 se traslada a Buenos Aires hasta el 2018, año en que regresa a Concepción. Allí comparte y participa de instancias de formación en el Espacio LEM, dirigido por Viviana Iasparra y Melina Seldes, momento crucial de giro a una línea de trabajo más focalizada en la performance y la práctica de la danza contemporánea. Actualmente, complementa su tiempo entre su rol de coreógrafa e intérprete en distintos proyectos escénicos, además, de coordinar y ser parte de la red de la plataforma Apócrifo. Colección de visiones alteradas. También es parte del recién configurado Centro Cultural Observatorio de Ecosistemas Escénicos Contemporáneos y es integrante de [la oTra] Compañía de Baile (Buenos Aires), con quienes se presentará en dos fechas próximas, con la obra "Una Chiva".

Tu práctica dentro de la danza ha sido bien nómade y diversa, entonces,  ¿cuáles crees que son las pulsiones y elementos que definen tu trabajo como intérprete y coreógrafa?

"A mi me apasiona el movimiento, el cuerpo en movimiento. He estudiado distintas técnicas de danza, pero también podría ser natación o artes marciales o gimnasta de barras paralelas, eso me gustaría (jajaja). Me interesa el movimiento, eso vertiginoso, eso efímero. El cuerpo, el movimiento y la escena es lo que investigo, es lo que estudio. Creo que son una herramienta para generar conocimiento. Ese conocimiento teórico, y cognitivo, pero sobre todo el conocimiento del cuerpo, el saber que se acumula y que es distinto al saber del lenguaje. Y en esto el encuentro con otros, otros cuerpos, otras estéticas, otros dispositivos, otros imaginarios. Esos contagios, mutaciones, o también oposiciones, es lo que me interesa explorar y lo que me lleva a crear. Es algo muy vital, muy divertido, yo me divierto mucho".

Y desde esa mirada, ¿cómo percibes el potencial creativo de la práctica de danza en la región? 

"Yo creo que Conce está en un momento de mucha danza y eso es genial. Vas a la Universidad de Concepción y hay muchos grupos de gente bailando, reggaeton, k pop, break dance. En Tribunales, también, y me encanta ver esa efervescencia en los espacios públicos. En la danza «escénica» veo que hay, también, mucha variedad y que coexisten distintos estilos. Al mismo tiempo me gusta la especificidad, por ejemplo, decir yo hago danza moderna, me dedico a esto y lo hago bien. Hay grupos que hace años están trabajando en esa línea, creando y haciendo temporadas con sus obras...y súper bien. También están todas las propuestas que son más experimentales, a mi ese mundo particularmente me interesa muchísimo, pues creo que hay toda una movida que es muy potente, que trabajan de manera independiente en sus proyectos, generan espacios de colaboración, arman sus obras, abren los procesos, se reflexiona y se sigue experimentando y profundizando. Es súper inspirador ver como trabajan, pues a varios y varias los/as conozco hace años. y me gusta ver hacia dónde han direccionado sus búsquedas, la seriedad con la que trabajan. Veo mucho disfrute. Son investigaciones de años y es ir aprendiendo en el hacer y en el hacer con otros, a veces con financiamiento, a veces a pulso. Hay proyectos muy interesante que tienen que visibilizarse y tenemos que apoyarnos más. Estamos en lo mismo. Encontrar complicidades y apoyos en otros es contenedor y, sin duda, potencia nuestro trabajo". 

Efectivamente, la acción colaborativa ha sido constante en los movimientos de la danza en Concepción, sobre todo en los últimos años: ¿Cómo sientes que se inserta y aporta Apócrifo en ese escenario?

"Justamente, Apócrifo viene a instalar una plataforma en un contexto en que hay mucho ya pasando, muy interesante y diverso. Es una propuesta que nos convoca a encontrarnos con otras obras, a encontrarnos con un espacio determinado, que es el centro cultural de Tomé, encontrarse con el público, encontrarse con otro territorio. También con los escritores periféricos, con la escritura. Es una confluencia de distintas potencias y creo que eso es lo que hace a Apócrifo la colección alterada que es. Cada encuentro es distinto y se ha instalado como un punto de encuentro. Somos todos conocidos, hemos trabajado ya juntos, entonces, es volver a convocarnos, a participar y sostener un proyecto juntos creyendo en ese modo de hacer, que es también una ética. Las prácticas artísticas no son sólo la obra final, sino las relaciones que establezco, los modos de accionar, el proceso en sí. Apócrifo aparece y toma toda la fuerza de un movimiento que ya está sucediendo en nuestra ciudad".

Indagando un poco más, ¿Qué incomoda esta plataforma dentro de la práctica de la danza? ¿Qué relatos tensiona?

"En Apócrifo se invitó a propuestas experimentales, a gente que está todo el tiempo en esta práctica de creación, de investigación. Creo que, en ese sentido, tensiona la idea tradicional de danza o a una idea de la danza como ligada al movimiento constante, o movimiento fluido o virtuoso. Sí puede ser todo eso, pero acompañado de una mirada más amplia. Pensar en la idea de las artes vivas es hacerlo en la composición, no sólo del cuerpo del intérprete, pues eso es un elemento más dentro de la puesta total, que es la iluminación, el sonido, vestuario, visuales, escenografía, punto de vista del espectador, entre otros. Creo que estar en esta práctica de crear es siempre muy vertiginoso, es mucha exposición, porque estás experimentando y en eso se puede fallar y nos pasa todo el tiempo. No es una búsqueda del éxito o de una fórmula que sabemos que funciona o que gustará al público. En Apócrifo queremos crear un marco que contenga a estas propuestas y que se mezclen y sigan creciendo. Las obras tienen una vida particular, propia, no se cierran y limitan, pues creo que estamos todo el tiempo observando hacia dónde va mutando, qué elementos ya no se necesitan más, qué nuevas posibilidades se abren... es infinito el movimiento que tienen. Mucha danza."  

¿Cuáles son los desafíos y proyecciones para la plataforma?

"Esta primera etapa sucedió en Tomé y sería interesante ocupar otros territorios, paisajes o recintos. En esta idea de experimentar hay muchas otras posibilidades para jugar, otro formatos, plataformas. Las escrituras periféricas es un área que ha estado orbitando todo el proceso, me gustaría que esto se siga desarrollando, que participe más gente de distintas disciplinas, gente del mundo de las ciencias, la tecnología, el cine, generar más cruces y diálogos. Creo que este proyecto tiene mucho potencial para seguir creciendo, invitar a nuevos artistas a participar, a sumarse al equipo y proponer. Estamos súper abiertos a que esto se transforme y tome otros rumbos".

El próximo Encuentro Performático se realizará este 8 de junio, en el centro Cultural de Tomé, a las 19:30, y contará con la presencia de las creadoras María José Bretti y Daniela Ortiz, con "Serendipia", el Colectivo Incorpórea, con "Recorrido transitorio"; y [La Otra] Compañía de Baile, con el re estreno de la obra "Una Chiva", dirigida por Viviana Iasparra e interpretada por Natalia Jorquera. Esta última obra, también, será parte de la programación de "Conexiones: danza contemporánea hoy", que se realizará en Artistas del Acero, a las 19:30, este viernes 7 de junio. La coreógrafa Viviana Iasparra, de [La Otra] Compañía de Baile, además, estará guiando el primer seminario producido por Apócrifo. Colección de visiones alteradas, llamado "Tecnologías del cuerpo", laboratorio que será realizado en Concepción, el 8 y 9 de junio. Mayores detalles en https://www.facebook.com/apocrifo.colecciondevisionesalteradas/ e inscripciones al seminario en el correo apocrifo.coleccion@gmail.com.