OPINIÓN | A propósito del intento de privatización del borde costero

OPINIÓN | A propósito del intento de privatización del borde costero

Por Héctor Kol

En el año 2010 fue estrenada la película “También la lluvia”, ambientada en Bolivia y que relataba, simultáneamente, el proceso de colonización española en los tiempos de Fray Bartolomé de Las Casas y el proceso de privatización del agua en los tiempos de la República Boliviana de pos Conquista y antes de Evo Morales.

En el film se muestra tanto el proceso de resistencia indígena a la esclavización y al primer saqueo colonial (el oro) como el proceso de resistencia ciudadana (mayoritariamente indígena) al último saqueo del neo-colonizador llegado 5 siglos después de Fray Bartolomé: el robo del agua. Es decir, en el film protagonizado por Gael García se mostraba que el saqueo iniciado en nombre de la Evangelización, era continuado, 500 años después, con un robo en nombre de la “modernidad” y del progreso.

En mucho menos tiempo que eso, en sólo 11 años, a los chilenos les han robado sus peces con una primera Ley Corta de Pesca del año 2002, promulgada durante el Gobierno de Ricardo Lagos y luego les fue robado el Mar Austral con la Ley de Privatización de las Concesiones Acuícola, votada en Marzo de 2010 en el último día del primer Gobierno de la Presidenta Bachelet. Tres años después, se reemplazó la Ley Corta de Pesca por una nueva Ley: la llamada “Ley Longueira”, ahora de 20 años (prorrogables) de privatización de los peces en el mar.

Así, en sólo 11 años, dos bienes nacionales quedaron en manos de familias pesqueras y de empresas salmoneras, que después del año 2010 pueden hipotecar ante un banco y/o transar en el mercado las concesiones acuícolas que eran de todos los chilenos…

Y ahora vienen por el Borde Costero. Ése es el Objetivo de la Ley Piñera de Privatización del Borde Costero ingresada a trámite parlamentario en el año 2012.

El título que los organizadores pusieron a mi seminario se refería al Plan de Licitaciones de Bienes Fiscales que publicó el Ministerio de Bienes Nacionales simultáneamente con el ingreso a trámite de la Ley de Privatización del Borde Costero, pero he considerado que para que se entienda por qué llevamos, como Comité, 5 años en campaña permanente en contra de este nuevo saqueo al Patrimonio Natural de todos los chilenos y habitantes de este país, es necesario exhibir qué es lo que los saqueadores o “modernizadores” han hecho con sus dos primeros botines: los peces en el mar y el mismo Mar Austral.

Sobre eso voy a exponer, aprovechando la presencia de parlamentarios y autoridad marítima en esta audiencia, pues es necesario que vean los resultados de sus leyes y reglamentos, del no-cumplimiento de sus funciones y de la corrupción desatada en los servicios públicos que deben regular y fiscalizar el uso y protección del medioambiente acuático marino, destruido día a día ante nuestros ojos en nombre de la Modernidad, el Desarrollo y el Progreso, la nueva Santísima Trinidad de la neo-colonización.

Dos puntos en el espacio

El Sr. Fuentes, profesor de matemáticas durante mi educación secundaria en el ya desaparecido Instituto Zambrano de Santiago, nos enseñaba, con una tiza en la mano y ante un pizarrón de madera, que por un punto en el espacio pasaban infinitas rectas, como los rayos de una rueda de bicicleta multidimensional. Y nos acotaba en seguida que, sin embargo, agregando apenas un segundo punto en ese espacio infinito, sólo UNA recta pasaba por ambos.

Ciertamente, dos puntos en el espacio no constituyen una certeza, pero señalan una tendencia.

Y si ese espacio se llama Mar Chileno, entonces dos puntos en el espacio (las Leyes de Pesca de Lagos – Longueira y la Industria Salmonera en la zona austral) pueden marcar al menos una tendencia para prever lo que sucederá si se privatiza el Borde Costero, tal como lo impulsa hoy la Cámara Chilena de la Construcción.

PRIMER PUNTO EN EL ESPACIO: Las leyes de pesca de Lagos y Longueira

La Ley Corta de Pesca de 2002, que le entregó los peces a las 7 familias por un primer periodo de 10 años, también es propiedad intelectual del ex Ministro Longueira, que en el año 2002, siendo Diputado, la entregó en el paquete de medidas para la “Modernización del Estado” al entonces Presidente Lagos en una ceremonia que inmortalizó esta foto de El Mercurio.

En conjunto con esa Ley, se creó la nueva figura marítima: el pescador artesanal que no puede pescar y el buzo mariscador que no puede bucear, como máxima del sin sentido en que ha caído el sector pesquero nacional.

Si bien se señala que la Ley Corta de Pesca fue diseñada para favorecer la adquisición de barcos pesqueros chilenos con cuotas de pesca, la Ley Longueira de 2012 tuvo un propósito más específico.

En efecto, la Ley Longueira favoreció a las mismas 7 “familias” pero con un detalle no menor: las siete tenían, ahora, salmoneras. Es decir, lo que hizo la Ley Longueira fue asegurarle a estas 7 familias salmoneras la pesca silvestre que necesitaban para mantener sus producciones de salmónidos, la verdadera causa de la sobre-explotación pesquera en este país, aunque los charlatanes pos-modernistas sigan atribuyéndolo al “cambio climático”, un evento geológico que a esta altura del partido, ya sirve para un fregado y un barrido, para explicar cada mal que afecta a la Humanidad… y financiar ONGs.

La DIAPO 2 muestra un gráfico de la Organización Internacional para la Harina de Pescado (IFFO) publicado el año 2002 donde señalaba, explícitamente, que al año 2010 casi la totalidad del aceite de pescado producido por la pesca para reducción se destinaría a la acuicultura, principalmente de salmónidos y de camarones. Es decir, que a partir del año 2010, se pescaría para mantener la salmonicultura y la camaricultura y no para alimentar personas.

Los peces que los chilenos no consumen, se convirtieron en esto: en alimentos para salmones que pueblan los puertos de embarque de la Región de Los Lagos, en sacos con marcas rojas o naranjas como los de esta fotografía y que indican que es un alimento provisto de antibióticos, esperando a ser embarcado hacia Aysén o Magallanes, donde la WWF y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) certifican centros de producción de salmónidos “libres de antibióticos”…

De 5 a 10 kilos de pesca silvestre se necesitan para producir UN KILO de salmón. Una producción de 1 millón de toneladas como la que sueñan los salmoneros necesitaría de entre 5 a 10 millones de toneladas de pesca silvestre para generarla, esto es casi un 40% más de los desembarcos anuales declarados de pescados en todo Chile y que alcanzaría sólo para una producción máxima de salmones de unas 600 mil toneladas anuales.

¿De dónde sacan los salmoneros, entonces, el pescado que necesitan para superar las 600 mil toneladas de producción, como viene ocurriendo desde el año 2012?

LO ROBAN, es “pesca negra”, pesca no declarada porque se extrae de manera ilegal y por sobre las cuotas asignadas global o regionalmente, tal como lo señala esta DIAPO 4.

Estas son causas penales abiertas en la Región del Bío Bío por fabricación de harina de pescado con pesca silvestre de origen desconocido. Es decir, de alguien “desconocido” que pescó en una nave “desconocida” y en un sitio “desconocido” una cantidad también “desconocida” de peces de especies “desconocidas”, que se transformaron en harina de pescado con un destino CONOCIDO: la Industria Salmonera.

Si se considera que el mejor rendimiento para la fabricación de harina de pescado es el jurel, con una conversión de 4 a 1, es decir, 4 kilos de jurel para obtener un kilo de harina de pescado, entonces la sola producción de las 4.000 toneladas de harina ilegal a SALMONES DE CHILE que muestra la Diapo, significa que, en el mejor de los casos, se ocuparon 16.000 toneladas (16 MILLONES DE KILOS) de pesca ilegal o “de origen desconocido” para esta cantidad de harina que muestra la Diapo.

Como ven, la mayoría de estas empresas involucradas en el robo de pesca para fabricar harina de pescado, son empresas salmoneras y una de ellas, fabricante de alimentos para salmones: Food Corp, de capitales noruegos.

La DIAPO 5 muestra el destino de las distintas variedades de harinas de pescado que produce Food Corp con las anchovetas, jureles y sardinas que captura su flota pesquera en Chile. La de peor calidad va a parar a los criaderos de cerdos y aves…El resto alimenta salmones, anguilas y camarones… La proteína barata para consumo humano y que nos provee el mar, se convierte, así, en un privilegio.

La DIAPO 6 muestra cómo la llamada Ley Longueira, que fue apoyada por transnacionales “ambientalistas” como Green-Peace, WWF y OCEANA por sus “bases de sustentabilidad pesquera” (Sic) ha profundizado la depredación de los mares, sobre-explotando y colapsando las especies de interés comercial en forma continua y proporcionalmente al aumento de producciones salmoneras.

Señala esta imagen publicada por Pablo González, que si bien en los 5 años previos a la entrada en vigencia de la Ley Longueira (es decir, cuando estaba vigente la Ley “Corta” de Lagos) estas especies comerciales acumulaban una caída en las capturas de un 24%, en los 5 años de vigencia de esta Ley corrupta la caída acumulada en las capturas es de un 41%, tomando como referencia el último año previo a la entrada en vigencia de la Ley Longueira.

¿Dónde están las “bases sustentables” de la Ley Longueira? ¿También fueron afectadas por el “cambio climático”?

DIAPOS 7 y 8 : Bancada Pesquera – Salmonera

DIAPOS 7 y 8 : Bancada Pesquera – Salmonera

Esta depredación y esperable extinción de la biomasa pesquera en Chile ciertamente que no ocurre por culpa del “cambio climático”, sino porque esta Ley INSUSTENTABLE, que amenaza la Seguridad Alimentaria nacional, fue votada bajo sobornos que se han perseguido en procesos que se mantienen abiertos y con parlamentarios desfilando ante los Tribunales para explicar no sólo aportes financieros a sus campañas, sino correos electrónicos con instrucciones dadas por las empresas durante las votaciones en las Comisiones de Pesca o en Sala.

El problema es, entonces, POLÍTICO y NO geológico, que se inicia en La Moneda y se continúa en un parlamento sobre-poblado de agentes de esta misma Industria pesquera depredadora, que tiene en situación de colapso a casi todas las especies comerciales que la propia Ley General de Pesca y Acuicultura llama a proteger.

Es lo que muestran las DIAPOS 7 y 8, con los “aportes financieros legales” de la Industria pesquera- salmonera a las campañas políticas de los parlamentarios y Presidente de la República que votaron y promulgaron la llamada “Ley Longueira”, según los registros del Servicio Electoral (SERVEL) en el año 2009.

SEGUNDO PUNTO EN EL ESPACIO: La Industria Salmonera

Todo lo anterior tiene por destino mantener a flote a la tóxica Industria Salmonera, expulsada de los Estados Unidos de Trump e impedida de ingresar en la Argentina de Macri, que sin estudio alguno de por medio, NINGUNO, ocupó el Mar de la Patagonia desde 1985 en adelante para convertirlo en una zona muerta, en un basural industrial y en una colección de piojos, virus y bacterias donde, para su control, se aplican productos químicos tóxicos para el ser humano y para el medioambiente acuático.

La DIAPO 9 muestra la situación en las dos Regiones de mayor intervención salmonera al año 2009.

El producto estrella de la pesca artesanal, la merluza austral, ya no es demersal y ni siquiera es blanca, ahora es naranja, producto de la coloración que adquiere por el consumo de alimentos pigmentados para salmones.

La DIAPO 10 muestra la situación actualizada en la Región de Aysén, donde se obtiene (según cifras oficiales) el 60% de la producción salmonera actual.

Como ven, canales aledaños a un Parque Nacional y las aguas interiores de una Reserva Nacional y un Santuario de la Naturaleza, todos del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado, han sido invadidos por salmoneras que compiten por generar más enfermedades de peces y daños al medioambiente acuático.

En la Región de Los Lagos, esta invasión de las Aguas Interiores que la Ley de Pesca reservaba para la exclusiva explotación de la pesca artesanal que nos alimentaba, se ha complementado con las instalaciones para engorda de mitílidos, que se ubican cerca de las salmoneras para que los moluscos filtradores se alimenten de los excrementos y pellets de harina de pescado, con pesticidas y antibióticos, suministrados a los salmones en balsas-jaulas. De eso se alimentan los deliciosos choritos que se consumen en los curantos chilotes…

Comunas completas, como Calbuco, han sido rodeadas por instalaciones para salmónidos y mitílidos como muestra esta Diapositiva de una actualización en progreso que está haciendo CODEFF. Esta expresión absoluta de Modernidad, Progreso y Desarrollo ha dejado a Calbuco en el CUARTO LUGAR entre las comunas más pobres de Chile.

¿Dónde están el Progreso, la Modernidad y el Desarrollo?

DIAPO 13 a 15: Centros anaeróbicos

Esta ocupación irracional del Mar de la Patagonia, sin estudios técnicos de por medio porque la Subsecretaría de Pesca de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) se niega a hacerlos, interpretando a su antojo las disposiciones de la Ley General de Pesca y Acuicultura que LE ORDENAN la realización de tales estudios, ha generado una situación de colapso absoluto incluso en sectores de la Región de Magallanes, donde recién se inician las operaciones de esta Industria Tóxica.

En 2400 kilómetros lineales del Mar de la Patagonia, aparecen centros salmoneros que han generado “condiciones anaeróbicas” en los sitios donde operan estos focos infecciosos. Es decir, condiciones donde la vida acuática es imposible, según señala la propia Ley de Pesca.

Parques Nacionales, Reservas Nacionales, Santuarios de la Naturaleza, considerados como tales para la conservación y preservación de la flora, fauna y biodiversidad, han sido meras e inservibles declaratorias para todos los servicios públicos que tienen que ver desde el otorgamiento de una concesión acuícola para salmonicultura hasta la fiscalización y regulación de la actividad y las correspondientes evaluaciones ambientales que se hacen en ausencia absoluta de información relevante, como lo son los estudios de capacidad de carga.

Nada detiene a la Santísima Trinidad de la neo-colonización y si no lo hacen los Parques Nacionales, imagínense la oposición que pueden hacer las cacareadas y sobre-publicitadas Áreas Marinas Costeras Protegidas de Múltiples Usos que promueven las transnacionales ambientalistas…

Y así como desaparecen los peces del mar, también el mar como fuente de vida y de alimentación sana desaparece.

Esto es lo que hay bajo una salmonera e incluso a varios kilómetros a la redonda desde la ubicación de una salmonera: un sedimento compuesto por alimentos en descomposición y excrementos, donde el oxígeno disuelto desaparece apenas en milímetros de profundidad, como muestra esta imagen correspondiente a un corte vertical del sedimento en Fiordo Reñihué, en la Región de Los Lagos.

Ciertamente, esta situación no se soluciona con las campañas de “limpieza de playas” que organizan las mismas salmoneras, CARGILL o la pesca artesanal, porque el problema está flotando 100 o 150 metros más allá de la playa y mar adentro, pero que también afecta a la playa.

Las salmoneras, el segundo punto en el espacio que describo en esta presentación, no sólo destruyen las playas tal como destruyen el fondo marino, sino que las ocupan como basurales industriales para depositar todos sus desechos metálicos y plásticos, como cabos y planzas para alimentación ya en desuso, cometiendo infracciones a cuanto reglamento inútil se ha creado para simular una regulación y una fiscalización casi inexistente, infracciones que, por lo demás, son consideradas “faltas leves” por la Superintendencia del Medioambiente.

Allí donde no llegan ni SERNAPESCA, ni CARGILL o Nat Geo y sus promociones de limpiezas de playas, ni tampoco la Armada de Chile para cumplir con sus funciones fiscalizadoras, las salmoneras construyen fondeos de hormigón armado de unas 20 toneladas de peso para anclar salmoneras, mientras que su contaminación química destruye bancos naturales como este de Melinka, Sector Repollal, donde a AQUACHILE se le ocurrió acumular cadáveres de salmones en medio de la crisis del virus ISA en el año 2008.

Las playas también sirven para botar salmones muertos o acumularlos, como en estos casos de Cochamó (Estuario del Relocaví, Región de Los Lagos) o Canal Jacaf, Región de Aysén, aledaño al Parque Nacional Isla Magdalena.

El Borde Costero marítimo sirve, incluso, para amarrar salmoneras y ahorrar los costos de los anclajes de hormigón armado, como en este caso en las Islas Smith de la Región de Aysén.

En el borde costero de los lagos, se instalan tubos para captación de agua y emisarios de aguas residuales de las pisciculturas que se descargan sin tratamiento alguno contaminando las playas, como en este caso que se muestra en el Lago Ranco, Comuna de Futrono, por aguas residuales de una piscicultura de Caleta Bay (Grupo Angelini).

El borde costero de los lagos puede servir para abandonar balsas- jaulas o para armarlas, como en estos casos del Lago Riesco, en Aysén y Lago Chapo, en la Región de Los Lagos, donde la empresa AGUAS CLARAS obtuvo un permiso transitorio otorgado por la Gobernación Marítima de Puerto Montt para armar balsas-jaulas para un centro de esmoltificación que, además, era CLANDESTINO, porque operó durante 15 años sin tener concesión acuícola otorgada. Lo sacamos después de una hemorragia de recursos y correspondencia con la Armada de Chile.

De los 83 mil kilómetros lineales de borde costero que tiene Chile, unos 80 mil kilómetros se encuentran en la Zona Austral.

Era evidente que nos organizáramos, entonces, para defenderlo de la Santísima Trinidad del neo-colonialismo, que ya hizo pedazos todo lo que este borde costero delimita y sólo dejó pobreza para la mayoría.

Por estos dos puntos en el espacio, la recta que se puede trazar indica que nada distinto a la destrucción que hemos expuesto y materializado en múltiples denuncias ante los servicios públicos “competentes” y Contraloría General de la República, se puede esperar dentro de este sistema que legisla en contra del Bien Común y servicios públicos que cobran un sueldo sin haber hecho su trabajo.

Me decía un amigo de Isla Quihua, Calbuco, que entonces cuál era mi propuesta alternativa a este proceso de Privatización ya votado favorablemente en la Cámara de Diputados, de forma mayoritaria y transversal, en el año 2013.

La propuesta es simple. La alternativa a la privatización del Borde Costero es LA NO PRIVATIZACIÓN DEL BORDE COSTERO y para conseguir eso, hay que mantener y aumentar la resistencia, haciéndola más eficiente en los órganos contralores del Estado, en los Tribunales de Justicia y en la acción pública de denuncia. Privilegiar la información oportuna por sobre la selfie para el Facebook, actuar políticamente para interpelar con solidez a los legisladores, obligar al Gobierno de turno para que retire este proyecto, evitar infiltraciones de oportunistas de moda.

No consideré necesario, entonces, postular los efectos que “podría tener” la privatización del borde costero. Estimé más representativo mostrarles lo que han hecho con los otros elementos de este espacio donde se inserta el borde costero, para sustentar la tesis de que harán lo mismo que con el mar y sus peces: ocupar lo que les sirve y convertir en basural lo que no les sirve, en medio de la indiferencia y de la falta de funciones que debieran cumplir los servicios públicos.

Este texto fue expuesto por el autor en el Seminario “Administración del Borde Costero y Concesiones Marítimas” en la comuna de Pichilemu.

Héctor Kol es miembro del Comité de Defensa del Borde Costero Puerto Montt

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