OPINIÓN | “Más corazón, menos cerebro”: Mujeres descerebradas, el feminismo del ministro Moreno

OPINIÓN | “Más corazón, menos cerebro”: Mujeres descerebradas, el feminismo del ministro Moreno

Por Francisco Papas Fritas

“El hombre está enfermo porque está mal construido.
Hay que decidirse a desnudarlo para escarbarle ese animálculo que le pica mortalmente,
dios
y con dios
sus órganos.
Pues áteme si así lo quiere
pero no existe nada más inútil que un órgano.
Cuando le haya dado un cuerpo sin órganos,
entonces lo habrá liberado de todos sus automatismos y devuelto a su verdadera libertad.”
Antonin Artaud.

El 1 de octubre del presente año, el Ministro de Familia y Desarrollo Social, Alfredo Moreno, en entrevista a CNN señaló ser feminista. Fuertes declaraciones provenientes de un hombre de derecha y posible carta presidencial de este conglomerado. Pero, ¿cuál es la concepción de feminismo en Moreno? “Las mujeres están aportando, y van a seguir aportando, una manera distinta de hacer las cosas. Si uno piensa que lo que necesitamos hoy día es más cercanía, mejor trato, menos mirar para abajo, más trabajo en grupo, más corazón y menos cerebro, menos frialdad… yo pienso que las mujeres van a ser también un aporte en el cómo, no solamente en el qué”. Esta frase no tuvo repercusión ni cuestionamiento hasta pasados varios días en que alguien la publicó en su red social y ésta se comenzó a viralizar.

¿Qué podemos inferir sobre los dichos de Moreno? ¿Es un discurso que violenta a la mujer? ¿No está ese discurso acaso plasmado y reproducido día a día por ese núcleo más convencional/tradicional de la sociedad chilena ¿Podremos, los que concebimos desde otra perspectiva el género, visibilizar lo violento de sus palabras y transformar la mirada?

Con una posición feminista, desde la coordinadora #NiunaMenos, Marilyn Poblete se pregunta “Qué significa tener ‘más corazón y menos cerebro’ y por qué la frase nos resulta desafortunada si durante toda la historia y nuestra vida, hemos debido lidiar con el estereotipo de roles que no buscan sino minimizar las acciones de las mujeres. La caracterización antojadiza respecto de ciertas particularidades o rasgos que, algunos presuponen, le serían propios a nuestro género. Algunxs piensan erróneamente que las mujeres son más corazón y menos cerebro y ello presupone que no somos tan inteligentes o que nuestras emociones nublan nuestra razón”.

Por su parte, Camila Rojas, diputada de Izquierda Autónoma, consideró que los dichos del Ministro de la Familia y Desarrollo Social, “revelan su desconocimiento sobre el feminismo, pero más todavía, dan cuenta de los estereotipos que operan en su cabeza y por lo tanto de la misoginia y machismo desde donde se sitúa para ‘valorar’ a las mujeres”.

Por nuestra parte y con el objeto de contribuir a comprender los fenómenos que constituyen nuestro modo de operar heteronormativo y con la esperanza de poder ir transformando ciertas concepciones que configuran el sistema patriarcal, consideramos idónea la teoría del cuerpo sin órganos que trabaja Guilles Deleuze y Félix Guattari.

A grosso modo y con el foco en esta problemática, se establece que desde el siglo XVI la ciencia occidental biomédica ha organizado el cuerpo en un esquema corporal anatómico, donde hay un conjunto de relaciones con ensambles mediológicos que lo constituyen. Cada órgano tiene un lugar de pertenencia y función específica en el cuerpo, lo que implica un proceso de abstracción y separación del objeto respecto del sujeto, ordenándose visualmente en relaciones jerárquicas y órganos privilegiados (como el corazón, el cerebro, el útero), y otros que pasan a ser órganos irrelevantes. Asimismo, cada órgano con una función o atributos. Corazón igual a femineidad, delicadeza, bondad; útero como aparato reproductor, y cerebro, análisis masculino, inteligencia, pragmatismo, entre otros.
Por eso, no es extraño que Moreno se auto declare feminista y le atribuya a la mujer ciertas características de descerebrada pero con corazón.

Es el modelo jerárquico de organización en la distribución de los órganos, en él nos instalamos y relacionamos, Moreno es una pieza más del engranaje reproductor de desigualdad y ni siquiera es consciente de ello. Por nuestra parte, este sometimiento a la estructura organizacional es lo que queremos tensionar. El llamado cuerpo sin órganos no se opone a los órganos, sino que al organismo.

El sistema en el que estamos inmersos ha confiscado y adiestrado nuestros órganos a determinar funciones, como por ejemplo la obligación de que el útero sea concebido mayormente como un aparato reproductor. ¿Tiene esa sola función? El desafío recae en ¿cómo reapropiarnos del cuerpo? Hoy más bien opera como una condena funcional concebida como la mujer madre, la mujer es corazón, la mujer es emocionalidad, la mujer es histeria, la mujer es funcional a un poder hegemónico, todos adiestramientos y castraciones del cuerpo en función del sistema, y por ende, del patriarcado.

Finalmente entonces, Moreno se delata con sus dichos y no es más que la reproducción inconsciente sujetada al sistema del poder hegemónico, heteronormativo, capitalista, occidental blanco y patriarcal, donde condena a la mujer a una función y estereotipación a un modelo mecánico, y operativo.

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