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PODCAST | Crónica de Ruperto Concha: Esperanza y miedo

Por Ruperto Concha / resumen.cl

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El lunes pasado el gobierno de Estados Unidos lanzó una agria advertencia a los países del Asia Occidental que, supuestamente, son aliados de Washington. La subsecretaria de Relaciones Exteriores, Mira Resnick, declaró ante un comité del Senado, que Estados Unidos no va a tolerar que alguno de los estados del cercano oriente se atreva a permitir que China instale allí una base militar. "¡Eso no lo vamos a tolerar!", declaró la subsecretaria.

Y, por su parte, el senador demócrata Chris Murphy, presidente del comité, agregó que la advertencia no se limita a la instalación de alguna base militar china. Se aplica, también, a los países del mundo árabe, además de Turquía y Pakistán, que parecen estar interesados en comprar armamento ultramoderno de fabricación china o rusa.

Y Murphy especificó: "esos que prefieran comprar armas chinas o rusas ya no estarán protegidos por el paraguas militar estadounidense".

Bueno, por supuesto el tono amenazante de Washington resultó humillante para algunos gobiernos. Pero también resulta más bien patético en momentos en que el Poderío Militar estadounidense aparece derrotado en Afganistán por el partido político-religioso de los Talibanes, tras una guerra inútil que duró 20 años, y en la que Estados Unidos gastó más de dos millones de millones de dólares, financiados mediante préstamos por los cuales Estados Unidos tendrá que pagar más de 4 mil millones con 500 mil millones de dólares adicionales en intereses. O sea, el costo final de esa guerra será de 6 millones 500 mil millones de dólares.

Según informa la agencia Associated Press, la invasión a Afganistán dejó un saldo de muerte de 2.448 militares estadounidenses, 3.846 mercenarios, 1.144 soldados europeos de la OTAN, 66.000 militares y policías del gobierno afgano impuesto por Estados Unidos, 444 funcionarios internacionales, 72 periodistas y 47.245 civiles, incluyendo muchísimos niños... total, 120.755 seres humanos muertos en una guerra que logró matar a 51.000 combatientes talibanes.

 

En un ataque relámpago, en menos de dos meses, las fuerzas armadas de los talibanes han recuperado el gobierno de Afganistán en 14 capitales regionales del país, dejando aislada la ciudad de Kabul, capital y sede del gobierno impuesto por Estados Unidos.

Ya ayer, Washington envió órdenes a su embajada en Kabul, para destruir toda la documentación, incluyendo las computadoras mismas, para evitar que secretos demasiado graves y a menudo vergonzosos puedan caer en poder de los talibanes.

Paralelamente, se informó que una fuerza de 3 mil infantes de marina estadounidenses, más unos 4 mil mercenarios, serán enviados de regreso a Afganistán en forma temporal y para proteger la salida del personal americano y europeo que sigue en la capital afgana.

En realidad, la campaña triunfal de los guerrilleros dejó en claro que el gobierno impuesto por Washington no contaba ni siquiera con el respaldo de los grandes jefes tribales que mantenían el poder en las provincias, ya que estos pactaron rápidamente términos de paz con los talibanes, y, a la vez, les entregaron todo el armamento, las municiones, los vehículos, combustible, y vituallas de alimentos y medicinas que tenían en sus territorios.

Asimismo, los propios soldados enviados por el gobierno para enfrentar el avance rebelde, finalmente y en gran número se reunieron a los talibanes o entregaron su equipamiento sin luchar. Es decir, el gobierno impuesto por Washington, encabezado por Ashraf Ghani, se encuentra aislado, inerme y desprovisto de apoyo.

Ya parece evidente que el movimiento islámico de los Talibanes va a recuperar el gobierno de todo Afganistán, que le había sido arrebatado con la invasión lanzada en 2001 por George W. Bush.

 

Pero ¿han experimentado transformaciones graves o fuertes los talibanes en estos 20 años de lucha contra Estados Unidos?… ¿Es equivalente el caso de Afganistán con el caso de la caída de Saigón que puso término a la guerra de Vietnam?…

Recordemos que el gobierno comunista de Vietnam del Norte, tras derrotar a las fuerzas invasoras de Estados Unidos y reunificar el territorio nacional, en 1976, inició de inmediato un proceso de modernización equivalente al que en esos momentos ya se estaba gestando en la China.

Y en ese proceso la llamada República Socialista de Vietnam planificó el desarrollo de una economía basada en empresas privadas que operaban, sin embargo, siguiendo las normas, la planificación y el control del gobierno comunista que se mantiene hasta hoy.

Esa transformación o evolución del socialismo marxista llevó a que en las décadas siguientes muchas grandes empresas transnacionales invirtieran allí enormes capitales que, aún hoy, hacen que Vietnam, junto con China, sean los únicos países del mundo que mantuvieron su crecimiento económico intacto a pesar de la pandemia del COVID19.

En el caso de Afganistán, los talibanes han anunciado que mantendrán el predominio de la ley islámica en el país, y defenderán su cultura ancestral... Pero que, al mismo tiempo, aceptarán las reformas exigidas por los tiempos modernos, especialmente en lo que se refiere a los derechos de las mujeres.

De hecho, contrastando con el machismo enfermizo de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, los talibanes de Afganistán aseguran ahora el libre acceso de las mujeres a la educación en todos los niveles, y a postular a cualquiera de los puestos de trabajo que estén disponibles.

Con esos planteamientos, los talibanes ya lograron el decisivo apoyo de China y Rusia una vez que entre en funciones el nuevo gobierno.

 

Pero la situación estratégica de toda esa región clave del Asia Occidental, sobre el norte de la India, el oeste de la China y el sur de Rusia e Irán, hace que Afganistán sea la clave central de un nuevo Oriente Medio que no parece dispuesto a mantenerse como una sumisa dependencia del imperialismo estadounidense.

De hecho, cuando circulaban rumores de que Estados Unidos podría establecer una base militar en Paquistán, para controlar desde afuera lo que estuviera pasando en Afganistán, el gobierno paquistaní de inmediato y en tono muy duro señaló que por ningún motivo aceptará en su territorio que se instale una base militar estadounidense.

Más aún, Paquistán ya había integrado a la Nueva Ruta de la Seda a su país, conectando a China con el Océano Índico, más al sur del Golfo Pérsico y junto a la frontera con la India.

Resulta así muy claro que la retirada de Estados Unidos de Afganistán, a la que seguirá también la retirada de las tropas de Estados Unidos en Irak, aparece marcando el fin de la influencia estadounidense en aquella región. Es decir, todo el peso de la pega del control queda en manos de Israel.

Por lo pronto, ya delegaciones de los talibanes han sostenido "visitas de estado" con China, con Rusia, con Irán y con Turquía.

En ese contexto aparece de un modo dramáticamente distinta la situación del grupo de turcomanos uighures que, supuestamente, eran esclavizados por China. Al parecer ese tema ya fue tratado con los talibanes a los que se invitó para que verificaran directamente las condiciones reales de vida y de trabajo de los uighures en la región china autónoma de Sinkiang.

Como fuere, tanto Afganistán como Paquistán necesitan la llegada de inversiones extranjeras para capitalización en infraestructura, y en términos que ni Estados Unidos ni la Unión Europea han podido ofrecer hasta ahora.

¿Se entiende así, entonces, por qué Washington está amenazando a quién se atreva a permitir una base militar de China en el Oriente Medio?…

 

En tanto, en la región autónoma de Hong Kong, en la costa sur de la China, avanzan los preparativos para la elección, el próximo 19 de septiembre, de los 1.500 miembros del Comité Electoral, el cual, a su vez, elegirá por votación directa al nuevo Presidente del Ejecutivo de Hong Kong en marzo del año próximo.

Las medidas impuestas por el gobierno de China han aumentado el número de miembros del Comité, a fin de mejorar las opciones del sector pro chino, que estaban en desventaja ante los separatistas anti-chinos.

Pero ahora, al inscribirse los candidatos para el Comité Electoral, se ha producido una disminución dramática de los candidatos del sector anti-chino. Según refiere el analista Francesco Sisci, especializado en China, la falta de candidatos opositores se debe, básicamente, a que las principales figuras separatistas de Hong Kong apegaron demasiado rápido al mito terrorista de que, después de las violentas protestas del año pasado, la democracia ya estaba muerta según ellos.

Y, siguiendo ese concepto, los principales líderes, en vez de estar presentes en estas elecciones, optaron por pedir asilo político en Gran Bretaña y Estados Unidos, dejando a su sector y a sus bases sin suficientes candidatos prestigiosos.

Es decir, en su derrotismo, generaron la derrota de lo que debían defender.

Señala el analista italiano Francesco Sisci que, contra el mito tremebundo de que China es un estado ferozmente represivo que tiene millones de personas esclavizadas en el Sinkiang y el Tibet y que espía a cada uno de sus 1.400 millones de habitantes mediante dispositivos electrónicos, la realidad es que la gente común en toda la extensión de China se siente muy a gusto, económicamente bien, protegida por un eficaz sistema gratuito de salud y una educación también gratuita en todos los niveles.

La narrativa caricaturescamente anti china difundida en Occidente omite hechos concretos como, por ejemplo, que los ejecutivos europeos de la industria automotriz instalada en el Sinkiang, incluyendo al jefe máximo de la Volkswagen alemana, desmintieron aquello sobre supuesto trabajo forzado, y, también, el hecho de que el pueblo tibetano fue el principal baluarte de los comunistas chinos en su lucha contra Chiang Kaishek.

Pero, por cierto, dice Francesco Sisci, el estado socialista chino es quisquilloso, desconfiado y detallista, y sin duda en muchos casos puede generar situaciones que sean abusivas. Pero, claramente, en términos globales ha logrado un estado de gran bienestar efectivo.

En Hong Kong el movimiento anti chino tenía la posibilidad de crear una oposición moderadora en el gobierno autónomo. Pero, en cambio, se limitó a tratar inútilmente de boicotear el proceso eleccionario.

Es decir, la situación de desastre de los independistas y moderados anti China ha sido producida por los propios dirigentes de las violentas protestas que optaron por la fuga dando por muerta lo que ellos definían como "democracia".

 

También ha resultado sorprendente el silencio de la gran prensa occidental luego del estruendo sobre las protestas en Cuba contra el gobierno del presidente Miguel Díaz Canel. De hecho, ni siquiera se ha mencionado los grandes desfiles callejeros en apoyo de la Revolución Cubana.

En realidad, parte de ese silencio se relaciona con las denuncias, basadas en pruebas irrefutables, de la intervención de Estados Unidos a través de la CIA y fundaciones financiadas por Washington en un nuevo y fallido intento de derrocar el gobierno comunista.

Pero, fundamentalmente, el silencio se debe a que las protestas violentas no continuaron simplemente porque no tuvieron nunca un apoyo popular masivo.

En cambio, no se ha dado suficiente resonancia a la iniciación, en Ciudad de México y con respaldo de Noruega, de las negociaciones de paz entre el gobierno de Venezuela y el denominado "gobierno en el exilio" que encabeza el ex parlamentario Juan Guaidó.

El viernes pasado, representantes del gobierno venezolano y la oposición suscribieron, teniendo por testigos a representantes de los gobiernos de Noruega y México, un memorándum definiendo los temas que serán tratados.

Estos son: derechos políticos apegados a la Constitución Bolivariana de Venezuela. Garantías para los procesos electorales. Cronograma de las próximas elecciones. Presencia de observadores internacionales, y levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos y apoyadas por la Unión Europea, que han arruinado la economía venezolana.

En la perspectiva del gobierno de Venezuela, el punto referente a la presencia de observadores en las elecciones ha sido importantísimo, ya que en las últimas elecciones, y bajo diversos pretextos, las Naciones Unidas y los países de la Unión Europea han rehusado enviar observadores con lo cual generaron dudas sobre supuesta una manipulación de los resultados.

Si se alcanza un acuerdo en el diálogo de paz, el régimen bolivariano de Venezuela resultará fortalecido por la restauración de los poderes del Estado.

En Venezuela, al igual que en Nicaragua, las encuestas, incluyendo las realizadas por la empresa estadounidense Gallup, señalan que la oposición no alcanza al 34% de intención de voto, frente al 58% de apoyo al gobierno y un 8% de indecisos.

 

Como se perfila en las noticias reales de sus principales focos de este momento: Asia Occidental, China y América Latina, los procesos de cambio, de evolución en busca de nuevas soluciones a los viejos conflictos, siguen obedeciendo a las antiquísimas fuerzas que actuaron ya en los inicios de la Historia de la Humanidad:

La Fuerza de la Esperanza, que equivale a la necesidad en acción, y la Fuerza del Miedo, que equivale al surgimiento de intereses adversos a nuestra esperanza.

Pero Esperanza y Miedo son estados emocionales que alteran la capacidad de conocer, entender y manejar la realidad que se vuelve conflictiva. Por ejemplo, siguiendo la inercia milenaria del surgimiento de imperios depredadores y abusivos que terminan debilitándose hasta arruinarse, se tiende a suponer que toda gran concentración de poder económico y militar tendrá que producir el surgimiento de un nuevo imperio igualmente abusivo y depredador.

Y eso, sin prestarle atención al hecho de que la civilización misma está evolucionando a la vez que evolucionan las ciencias, las tecnologías y, por supuesto, los fundamentos culturales de la ética, la moral y la religión.

¿Es razonable sostener la esperanza conservadora de que la evolución pueda detenerse para que el pasado se mantenga invariable? ¿No es eso un intento de convertir en momias las instituciones y los conceptos que están envejeciendo y van a morir?

 

La transformación y el cambio son esenciales para la vida. Oponerse ciegamente al fin de los imperios equivale a oponerse al futuro mismo de la especie humana.

Hasta la próxima, gente amiga. Cuídense, hay peligro.

Imagen: Reuters

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