Presupuesto de Cultura 2023 es insuficiente, adolece de criterio centralista y burócrata. Habla representante gremial de Servicio Nacional del Patrimonio

Recientemente ha sido informado el desglose presupuestario nacional para el próximo 2023. De acuerdo al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, su disponibilidad financiera creció un 0,44%, «lo que significa $282.253 millones y un aumento de $38 mil millones respecto de lo asignado para 2022», según una comunicación institucional. En tanto, la Ministra, Julieta Brodsky, afirmó que «este presupuesto reafirma el compromiso del gobierno con la cultura…».

Aniceto Hevia

Contrariamente a la evaluación satisfactoria expresada por autoridades de la cartera, trabajadoras/es de diversas reparticiones han alertado respecto al detalle del presupuesto, impugnando la supuesta mejoría divulgada. Pablo Torres integra la directiva de la Asociación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (ANATRAP) en la región del Biobío, en su cargo integra la mesa de presupuesto establecida tras el paro nacional realizado entre junio y julio pasado.

La Ministra ha celebrado los presupuestos otorgados al Ministerio. ¿Cuál es tu evaluación?

Las y los trabajadores del patrimonio no tenemos nada que celebrar. Quienes trabajamos en el área de cultura y patrimonio hemos demandado un piso del 1% del PIB para este sector, las actuales autoridades rebajaron esa pretensión al 1% del presupuesto nacional, como meta a cumplir en los cuatro años de su gestión. Ahora bien, si tomamos en cuenta que el presupuesto de cultura estos últimos años bordea el 0,4% del presupuesto nacional, se necesitaría que en 4 años creciera en torno al 150%, para alcanzar la meta establecida por las propias autoridades. Es decir, un 150% por sobre lo que crece el resto del presupuesto de la nación, pues la meta está dada en función del total del presupuesto del Estado.

Pues bien, este año la Ministra anunció que el presupuesto creció un 16% en cultura, pero el presupuesto del Estado creció en algo más del 4%, lo que da un saldo a favor de algo más del 11%, a ello habrá que agregar el deflactor dado por la inflación, lo que reduce aún más este porcentaje de crecimiento.
Si la meta es alcanzar efectivamente el 1% del presupuesto nacional en cultura y patrimonio en 4 años, el crecimiento real, sobre la inflación y sobre el crecimiento del global del presupuesto del Estado, debió ser sobre el 37,5% este año y haber sostenido una cifra similar en los años que restan a este gobierno.

Por ello, este crecimiento es insuficiente respecto al programa gubernamental. A pesar de esto, lo más preocupante de este presupuesto no está dado por el monto, sino por el criterio político con que se definen la asignación de los recursos.

Manifestación de ANATRAP

Explícanos

Voy a hablar por el caso de patrimonio que es el que más conozco. En nuestro caso, las partidas presupuestarias vienen incrementadas, no en dineros o gastos permanentes en el trabajo en Patrimonio Cultural, sino en un Ítem que básicamente irá a parar al negocio inmobiliario y de las constructoras: el subtítulo 31, que en el caso del servicio Nacional del patrimonio Cultural se eleva por sobre el tres mil por ciento (3.000%) de crecimiento.

Quienes trabajamos en el Servicio, vemos con preocupación la continuidad de políticas de la administración de Piñera en temas de Patrimonio y esto se ve en el gasto de recursos. Por ejemplo, para nosotros/as resultó vergonzoso, todo el despilfarro de dinero que se dio en la rehabilitación del palacio Pereira en Santiago, durante la administración de Piñera. Lujos faraónicos para un Servicio que en regiones administra pobreza y precariedad, además por que tras esta concepción de rehabilitar palacios existe una mirada de patrimonio rancia, oligárquica, centralista, colonial. El palacio Pereira se refaccionó para albergar oficinas administrativas, ni siquiera para levantar una unidad que prestara servicios directos a la comunidad. Pues bien, este gobierno, que supuestamente prometía girar en algo la concepción o visión entorno a cultura y patrimonio, nos sorprende en la partida presupuestaria, destinando nuevamente fondos para la adquisición de otro palacio en Santiago, el palacio Bruna, antigua embajada de Estados Unidos, con el mismo fin que el palacio Pereira.

Esto es un insulto, no solo a las regiones, donde las unidades y sus escasas trabajadoras realizan sus funciones en la pobreza y la precariedad más absoluta, es un insulto a ciudades como Concepción, que al día de hoy no cuentan con un Archivo Regional, una Biblioteca Regional o un Museo Regional. La región del Biobío alberga el único museo mapuche del país, en Cañete, y ahí solo hay una profesional, además de llevar casi tres años sin condiciones para abrirlo al público.

En ese contexto de precariedad absoluta de nuestra unidades en regiones, los recursos para regiones se van a aumentar la burocracia como es la creación de Direcciones Regionales, más oficinas administrativas, que en su implementación han demostrado ser un fracaso, o peor que esto, un verdadero lastre para las unidades en regiones ya muy deficitarias en funcionarios, donde todo el mundo cumple doble o triple función.

Lo que la ciudadanía demanda hoy son más servicios y mejores servicios, no más burocracia, quiere más y mejores museos, más y mejores bibliotecas, más y mejores archivos, con mayor amplitud de espacios y de horarios, con más funcionarios que les puedan guiar o atender, esa es la prioridad hoy. No obstante, nuestras unidades en regiones agonizan.

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