Quiero que brote la transformación y aflore la consciencia.

Vivir y crecer junto a mi papá, Milton Flores, como uno de mis guías ha sido un camino de aprendizaje profundo y también de mucha exigencia. Lo que él como padre ha buscado como prioridad desarrollar de mí no ha sido lo mismo que la mayoría de los padres motivan a desarrollar de sus hijos, como la muestra de éxito académico o la bondad y la obediencia que actualmente esta sociedad promueve, sino, la permanencia de conexión con mi yo más profundo y el cultivo consciente de mi relación espíritu-materia.

Desde pequeñita que me enseñó a tener conciencia de mi sentir, recuerdo una de las meditaciones que hacíamos, en que me pidió que cerrara los ojos y sintiera la planta de mis pies pasando el peso de un pie al otro, movimiento sutil que me provocó sensaciones de las que noté nunca antes haberme percatado, en ese momento me sentí presente, en mí y en el espacio, me percibí a mí ahí en mi cuerpo, sintiendo, teniendo certeza de quién soy. De ahí en adelante las experiencias y el trabajo de conexión conmigo misma y la vida siguieron apareciendo y siendo atendidas como una de las prioridades en mí vivir.

Agradezco profundamente la oportunidad que él, junto a mi mamá, me han regalado, de experimentar la vida desde una posición verdadera, desde la mayor consciencia posible, y haciendo el trabajo constante de mantenerme despierta y velar por mi libertad tanto material como espiritual.

Comprendo que esa búsqueda de consciencia, a través de la transformación, ese baño de lucidez que él se ha encargado de entregarme a mí como su hija, es ahora con el que el busca que se pueda bañar esta sociedad, partiendo porque quienes tienen la disposición y la inquietud, puedan acceder a conectarse, a vivir una vida más plena y cierta, desde los medios y con las herramientas que les sean necesarios, haciéndose ellos libres a sí mismos.

A lo largo de la historia, así como en la actualidad, varias personas han llevado o llevan la tarea de promover esta reconexión, desde los diferentes ámbitos en los que se desenvuelve la humanidad. A él le ha tocado, desde hace unos años hacer ese trabajo de transformación desde la Justicia, descubriendo así, que la ley, que parecía impenetrable respecto a temáticas de este tipo ha resultado tener descrita como prioridad la realización espiritual y material de los individuos (específicamente en su Artículo 1° inciso 4°: "El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece") y establecido como limitación a la actividad judicial el respeto a ésta (en su Artículo 5° inciso 2°: "El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.").

Por el cultivo y consumo de marihuana que es y ha sido siempre una herramienta que él utiliza como oportunidad de conectarse con la vida y cultivar la esencia espiritual propia y colectiva, se le ha sentenciado y calificado como delito, vulnerando así el derecho que la ley establece debería serle garantizado. A través del trabajo que él, y las demás personas que lo han acompañado, han llevado, se han ido abriendo varios espacios en que se ha logrado comprender el trasfondo de lo planteado, dar paso a transformaciones, y reconociéndose también en varias ocasiones la inocencia de mi papá, a pesar de tener la incompetencia y la resistencia como obstáculos constantes.

Sin embargo, hoy mi papá sigue condenado, y se abre la posibilidad, a través de la revisión de su condena, de que sea finalmente absuelto por la Corte Suprema. Una importante y nueva oportunidad de que aflore mayor lucidez por parte de la Justicia respecto al reconocimiento del humano espiritual y libre.

A mí, como su hija me incumbe y urge sea anulada su condena, por el daño y la humillación a la que mi papá es sometido, pero también como persona que forma parte de esta sociedad enferma de ignorancia y enajenamiento del ser, y que pide y exige se abran las puertas a una comprensión que permita establecer una relación más profunda y real con la vida y con nosotros mismos.

Como método de movilizar la energía aquí y en el plano espiritual, para que esta necesidad, ya no solo personal, sino también colectiva sea atendida, él decide comenzar un ayuno, poniendo así, inevitablemente en Eriesgo su salud. A pesar de las duras implicancias que ello tiene para mí yo lo apoyo y acompaño porque lo amo, y también porque anhelo transformación del mundo, porque la creo urgente e imprescindible, porque nos quiero libres sin ser violentados por ello.

Su absolución me traerá serenidad como hija y como ciudadana que decide también hacerse libre y ejercer en su vida entera su derecho a desarrollarse espiritualmente con las herramientas que estime pertinentes y que considere como apoyos en ese desarrollo.

Luana Flores, estudiante de 4to medio Liceo Manuel de Salas. Santiago.