Sofía Calderón, Directora Regional de ABOFEM Biobío: “La emancipación del trabajo doméstico requiere un reconocimiento constitucional, social y económico”

Por Fumosola

Entre los referentes del feminismo que inspiran a la abogada Sofía Calderón (1987) se cuentan las pensadoras Flora Tristán, Kate Millet, Silvia Federici y su madre. Nació en Costa Rica, pero actualmente vive en Concepción, ciudad en la que estudió y donde dirige una de las sedes de la Asociación de Abogadas Feministas. Compuesta por más de 600 abogadas organizadas a nivel nacional en comisiones temáticas, operativas y regionales, desde su origen en el icónico mayo de 2018, ABOFEM incorpora al ejercicio de la abogacía un enfoque feminista hasta entonces inexistente en Chile y activa esa perspectiva en centenares de causas relacionadas con violencia de género, asumiendo su labor profesional -desde el poder que implica desenvolverse en el ámbito del Derecho- como una herramienta concreta de transformación social y de lucha. A un año de su origen, suman varios hitos, como por ejemplo representar las denuncias del caso NIDO.org y la reapertura del caso de abuso sexual en la intocable Pontificia Universidad Católica, entre otras proezas. Pero no sólo en Tribunales se proyecta la capacidad de incidir que posee ABOFEM, de forma inteligente las abogadas han desplegado múltiples asesorías legales a lo largo del país y también jornadas educativas, comprendiendo que precisamente es la educación el caldo de cultivo donde se hallan los principales anclajes de la misoginia y machismo.

Este miércoles 17 de abril, en el Punto de Cultura Federico Ramírez, Sofía Calderón será parte del encuentro final de la itinerancia cocreativa "Ancestras del Futuro", "Mujer, doble jornada laboral y reapropiación del espacio público" conversatorio gestado por el programa de educación no formal Activa tu Presente con Memoria que reunirá a diversas activistas, muralistas y dirigentas vecinales para reflexionar sobre el estado actual y necesidades en tono a esos ejes temáticos. Sobre ello, Sofía expresa "a pesar de tener una agenda de género plagada de buenas intenciones, actualmente las dueñas de casa se encuentran desprovistas de protección social como trabajadoras, o sea, al mismo nivel de una persona indigente, aun cuando dediquen gran parte de su vida al trabajo doméstico, trabajo que es absolutamente necesario para el bienestar social".

Tras el reciente 8M y luego del primer año de vida de ABOFEM ¿cómo evalúas la irrupción del feminismo en Chile y su despliegue en regiones?

Desde el siglo XIX hemos tenido valientes e insignes mujeres, que tanto en el discurso como en la práctica han sacado a relucir todo el feminismo que las chilenas podemos llevar dentro. En cuanto a la denominada "nueva ola" feminista, reverdecida bajo la lucha de un aborto libre, no podemos más que señalar que aún cuando se ha visibilizado de forma masiva e indesmentible los últimos dos años, lleva en gestación mucho más tiempo y no ha sido más que el resultado del arduo trabajo de innumerables asociaciones, coordinadoras de mujeres y académicas que han visto en el feminismo la única solución posible a un sistema político y económico que tiene como fundamento la opresión de la mitad de la población, las mujeres. A nivel regional y refiriéndome, principalmente a la región del Bío Bío, el desempeño de las organizaciones feministas ha sido ejemplificador, tienen un gran poder de convocatoria y se han esforzado por identificar y levantar problemáticas propias, como resultado de ello sus demandas van mucho más allá de las cuestiones género.

Y respecto a la necesidad de un feminismo popular ¿cómo crees que se pueda propiciar o potenciar en las bases?

Es fundamental, para el feminismo en general, pensarse, hablarse y materializarse en todos los ámbitos de la vida individual y comunitaria. Es por ello esencialmente relevante la inclusión en nuestra narrativa - en nuestra teoría y práctica política como feministas - de todas las realidades que vivenciamos las mujeres y desde cada uno de nuestros espacios, para esto, es primordial tener estas discusiones en instancias abiertas, asertivas y pertinentes e introducir la mirada feminista a través de la cultura, las artes, la política y la educación. El feminismo popular requiere una conexión directa con las bases de nuestra sociedad y surge desde la comprensión y creación colectiva del feminismo. Es por tanto necesario fortalecer las organizaciones colectivas de mujeres, las JJVV, las comunidades y crear espacios de mujeres, incluso dentro de la estructura social dominante (partidos políticos, instituciones públicas, sindicatos, iglesias, etc.), así como la lucha conjunta con otros grupos oprimidos que son parte del entramado social y que el feminismo debe considerar para alcanzar una sociedad realmente justa.

Pensando en experiencias como la itinerancia "Ancestras del Futuro" que se llevó a cabo en la región en febrero pasado ¿Qué opinas del abordaje de problemáticas del feminismo en barrios mediante la creación artística comunitaria?

El feminismo es una teoría y práctica política, y como parte de su naturaleza es de vital importancia el trabajo de base, una de las formas en que este trabajo se interioriza y se visibiliza es a través de su inmersión en la vida cotidiana de la comunidad, y no hay una mejor herramienta (obviando la violencia y sus métodos), para producir cambios sociales y en el imaginario colectivo, que la producción artística. Es así como ocupando los espacios públicos generamos cambios, y leyendo las calles y los muros de una ciudad nos enteramos de lo que está sucediendo con sus habitantes, así como de los movimientos populares que se gestan y producen en un territorio determinado.

Estás invitada a un encuentro que aborda el trabajo doméstico no remunerado ¿crees posible una emancipación en esa campo?

El 20 de marzo de este año, se presentó un proyecto de reforma constitucional que busca consagrar el reconocimiento del trabajo doméstico en nuestra Carta Fundamental, podríamos decir que este es un primer paso para nuestra emancipación. Pero si este tipo de iniciativas no se ve acompañado de un mayor presupuesto destinado a impulsar las políticas públicas necesarias para la materialización de este reconocimiento, el único resultado posible será el de una agenda de género carente de contenido real y sustantivo. La emancipación del trabajo doméstico requiere un reconocimiento constitucional, social y sobre todo económico, porque todas las consecuencias derivadas de ello necesariamente deben ser financiadas. Es así como nos encontramos que, a pesar de tener una agenda de género plagada de buenas intenciones, actualmente las dueñas de casa se encuentran desprovistas de protección social como trabajadoras, o sea, al mismo nivel de una persona indigente, aún cuando dediquen gran parte de su vida al trabajo doméstico, trabajo que es absolutamente necesario para el bienestar social.

¿Cómo están enfrentando la demanda contra NIDO?

Como ABOFEM, presentamos una denuncia ante el Ministerio Público, a nivel nacional, solicitando se investigara todo lo relacionado con NIDO.org, así como los posibles delitos cometidos y sus responsables. Como se pudo revisar en redes sociales, se ha realizado un trabajo en equipo en relación a la recepción de denuncias individuales, a su sistematización y a su puesta a disposición ante la autoridad. En ese sentido, se está trabajando arduamente no sólo en poner a disposición del Ministerio Público todos los antecedentes que nos han confiado, sino que en aportar con la formulación de diligencias investigativas pertinentes para acreditar la existencia de conductas criminales de los responsables y favorecer la protección de las víctimas.

Considerando gestos como la negación del protocolo de la CEDAW por parte del actual gobierno ¿cómo observas el avance o retroceso de Chile en materia de Derechos Humanos de la mujer?

En relación a los derechos humanos de la mujer y en particular al protocolo de la CEDAW, Chile no ha avanzado nada en los últimos 20 años que lleva el protocolo durmiendo en el congreso. La importancia que tiene el hecho de que nuestro país no ratifique el protocolo, es que nos niega la posibilidad de acudir al Comité de la CEDAW de forma individual en casos concretos de vulneración de derechos, es decir, el comité solo tiene la posibilidad de revisar en términos generales las políticas sobre derechos de las mujeres en Chile, viéndose imposibilitado de pronunciarse sobre casos específicos de vulneración de derechos, actualmente solo se puede concurrir de forma concreta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Continuando con el protocolo de la CEDAW, El gobierno ha señalado que está en estudio la ratificación del protocolo, pero ha trascendido que de ser ratificado, sería con reserva del artículo 8 y 9, eso significa que las mujeres u organizaciones no podrían llevar al comité casos de violaciones masivas y sistemáticas a sus derechos por parte del Estado, como es por ejemplo el caso de la denegación del aborto en tres causales. En términos generales, el reconocimiento de los derechos humanos de la mujer ha sido muy lento, siendo lo más destacable en nuestro país la regulación del aborto en tres causales, que se produjo debido a una recomendación del sistema internacional derechos humanos, y que en la práctica se sigue viendo obstaculizado tanto por la denominada objeción de conciencia como por su denegación en muchos servicios de salud.

Frente al llamado feminismo conservador ¿Cuál crees que son los desafíos respecto a esa apropiación que surge en la política con personajes como Van Rysselberghe, por ejemplo?

Lamentablemente, hemos visto cómo en los últimos años ha rebrotado el fascismo en nuestro continente, tanto así que a fines del año pasado, cuando se publicaban los resultados del latinobarómetro, se catalogó el 2018 como el "annus horribilis" de las democracias en América Latina. Es por esto que, limitar la conquista de los escaños a nivel continental de partidos conservadores, representa uno de los desafíos más grandes para el movimiento feminista.

Resulta también determinante para nosotras, poner en evidencia otros sectores de nuestra sociedad, como las corrientes religiosas más conservadoras, que representan y perpetúan discursos misóginos y estereotipados. Para combatir esto, es necesario que incidamos de forma profunda en nuestro entorno y adquiramos colectivamente la consciencia de que el feminismo abarca y contiene todos los aspectos de la vida humana. Por ejemplo, las feministas religiosas o creyentes tenemos el deber de organizarnos, tanto fuera como dentro (principalmente dentro), de nuestras comunidades religiosas y replantearnos la discursiva anacrónica de nuestras iglesias que solo busca mantenernos oprimidas.

Y respecto a prioridades del gobierno ¿Qué urgencias pondrían en la agenda ministerial de Justicia y Mujer?

En cuanto a la agenda de género, es urgente para nosotras la implementación de políticas públicas que prevengan, sancionen y reparen la violencia contra las mujeres. A nivel legislativo nos es relevante trabajar en los proyectos sobre violencia integral, violencia gineco- obstétrica, y en general que se amplíe las nociones de violencia, se reconozcan y sobre todo se ponga el foco en su prevención. Para esto, es imperativo que se destinen los recursos necesarios por parte del Estado, se priorice la educación para prevención de la violencia en todas sus manifestaciones y se capacite a los agentes estatales. En materia de políticas públicas consideramos urgente la capacitación de las policías, del Ministerio Público y campañas reales de prevención de la violencia de género en contra de todas las mujeres, con énfasis en las más vulnerables. En justicia, sabemos que es impostergable una reforma al Código Civil en materias de sociedad conyugal y otras que nos afectan como mujeres y que quedaron obsoletas con el transcurso del tiempo. Necesitamos hablar de la violencia de género al interior de las cárceles y también de qué manera se está cumpliendo el plan de derechos humanos en materia de género, así como no se puede dejar en el olvido la ratificación del protocolo de la CEDAW y el cumplimiento de los estándares internacionales en materia de género.