Taller de Bosques comestibles y soberanía alimentaria se realizó en Tirúa

[resumen.cl] En la comuna de Tirúa, territorio del Lavkenmapu, un grupo de 20 personas – en su mayoría mujeres mapuche y campesinas – participaron en el curso "Bosques Comestibles". La actividad duró toda la última semana de Mayo abordando distintos contenidos ligados al reconocimiento de especies locales, la ecología y dinámicas del bosque, así como temas referidos a la definición, ecosofía e historia de los bosques comestibles.

Según la Fundación Huelemu, quién fue la encargada de impartir el taller, los bosques comestibles son básicamente "un gran huerto que provee alimento y muchos otros productos de manera sustentable imitando a un bosque natural. Ésta compuesto de árboles, arbustos, hierbas y trepadoras, todos interactuando cooperativamente para generar innumerables relaciones benéficas entre sí". Para llegar a establecer un bosque comestible es necesario generar un "detallado diseño a través de un estudio profundo de las condiciones naturales de cada lugar, escogiendo así las especies con múltiples usos y funciones que mejor interpreten su rol en el ecosistema". Según la fundación la generación de bosques comestible constituye un "verdadero arte del diseño y de recrear un paraíso".

Bosque comestible en la fundación Huelemu en la región del Maule

Para comprender elementos fundamentales del bosque como lo son la sucesión ecológica, estratos, suelo y fertilidad se visitó durante la mañana un bosque nativo ubicado en Tirúa Sur, lugar donde además se reconocieron las especies propias del territorio. Con el ejemplo del bosque nativo se buscó hacer entender a los y las participantes del taller las dinámicas que hacen funcionar al bosque, así como sus características esenciales que después se deben replicar de forma flexible en el establecimiento de nuestro bosque comestible.

Durante la tarde de este primer día se vieron conceptos teóricos como una revisión de especies útiles del bosque comestible como la consuelda y el maqui, entre muchas otras.  También se señaló la importancia de generar cortavientos en el establecimiento de los bosques comestibles, así como incorporar especies vinculadas históricamente al territorio. Asimismo se recalcó la importancia de trabajar con gremios y policultivos que supongan el establecimiento de plantas cubresuelos, meliferas, atrayentes de insectos benéficos, trepadoras y arboles. Para finalizar, se reprodujo un video del bosque comestible de Martin Crawford en Inglaterra, un ejemplo significativo, porque el clima de la isla anglosajona se parece bastante al que existe en la zona centro sur de chile.

Las y los participantes visitaron un bosque natural para identificar la ecología asociada al establecimiento de un bosque comestible

Durante los días siguientes se habló sobre fertilidad en el bosque comestible, específicamente sobre fijadores de nitrógeno y acumuladores dinámicos, que son las plantas y arboles que tienen la capacidad de acumular nutrientes dentro del bosque comestible. Estos acumuladores dinámicos son verdaderas fuentes naturales de abono y fertilidad para nuestros bosques comestibles, sin depender totalmente de agentes externos. Además las y los participantes tuvieron la posibilidad de realizar un ejercicio de diseño del bosque comestible para sus propios predios.

Para finalizar el taller se revisaron temas vinculados al viverismo, es decir, al cuidado y reproducción de plantas. En ese sentido de enseñaron las técnicas del injerto y los esquejes, así como identificar un buen sustrato para las plantas y fabricar abonos naturales como los purines o fermentos de consuelda, ortiga o cochayuyo.

Los y las participantes aprendieron a identificar buenos sustratos para la reproducción de plantas, así como consejos para realizar esquejes, injertos, abonos naturales y diseño de bosques comestibles

Según la fundación Huelemu, los encargados de dictar el taller, "un bosque comestible bien diseñado y establecido puede alimentar entre 12 a 20 personas por hectárea con una dieta básicamente vegana, alcanzando la más alta productividad a mayor disponibilidad de agua y calor". Al mismo tiempo calculan que "Chile tiene una superficie terrestre de 74 millones de hectáreas que albergan 17 millones de habitantes. Se necesitarían 850 mil hectáreas de bosques comestibles para alimentar a toda su población, lo que equivale a un poco más del 1% del territorio nacional y a un 5,4% de las tierras agrícolas".

Los bosques comestibles son esencialmente una técnica de agroforestería, la cual consiste en combinar pastos, arbustos y árboles productivos en términos de alimento, combustible, madera, etc. Todo desde la óptica de crear un sistema ecológicamente sustentable. Los bosques comestibles desarrollan la agroforesteria tratando de imitar lo más posible a los bosques naturales. En la comuna de Tirúa, lugar donde se desarrolló la actividad, existe gran parte de su territorio plantado con monocultivos forestales lo que está provocando graves daños a los ecosistemas y el suministro de agua.

El fundador de Huelemu, alias «Ricarbol Dosel» explicó de forma práctica y en terreno en qué consisten los bosques comestibles y cómo establecerlos en el territorio

Según un estudio científico de la revista Nature publicado en abril de 2019 y titulado "Restaurar los bosques naturales es la mejor manera de eliminar el carbono atmosférico", la opción más realista para evitar una catástrofe climática derivada del aumento de la temperatura de la tierra es conservando y regenerando los bosques naturales. Según el estudio "la regeneración natural es la opción más barata y técnicamente más fácil", sin embargo "las plantaciones son el plan de restauración más popular: el 45% de todos los compromisos implica la plantación de vastos monocultivos de árboles como empresas rentables". Contradiciendo a las empresas forestales que aseguran que sus monocultivos ayudan a detener el cambio climático, el estudio plantea que éstos son ineficientes, ya que el carbono almacenado por los monocultivos es liberado en su cosecha. Los investigadores plantean que la agroferesteria, en cambio, podría almacenar hasta 7 veces más carbono que los monocultivos forestales. De todas formas, nada se compara a la cantidad de carbono capturada por los bosques naturales.

La provincia de Arauco se encuentra extensamente plantada con monocultivos forestales. En la foto: en primer plano monocultivos forestales, en segundo plano el océano pacifico y la isla mocha, uno de los pocos lugares en que se conserva el bosque nativo costero de la región del Biobío

Es así como la propuesta de bosques comestibles como corriente de la agroforestería puede brindar ayuda en la solución del cambio climático, así como proporcionar soberanía alimentaria en un territorio altamente afectado por monocultivos forestales como lo es la provincia de Arauco.

El taller de bosques comestibles que enfatizó en la idea de fortalecer la soberanía alimentaria, fue además apoyado por la fundación Licán y la Oficina de la Mujer de la Municipalidad de Tirúa. Durante la primavera se espera que se realice un nuevo taller de bosques comestibles en la comuna.