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A cinco años del megaincendio en Florida: Monocultivos imperan mientras flora nativa tarda en recuperarse

A cinco años del megaincendio forestal de 2017 en Florida que consumió 31.930 hectáreas, visitamos a una agrupación de recolectoras de plantas medicinales que fueron severamente afectadas por el incendio.

F. San Martín / resumen.cl

 

Mery Nuñez Rojas del sector de Manco, comuna de Florida, presidenta de la agrupación de recolectoras Sol Naciente comenta que trabajan «yerbas deshidratadas medicinales, las recolectamos en los bosques y las plantamos».

Al cumplirse cinco años de la catástrofe, las plantaciones forestales de pino y eucalipto vuelven a dominar el paisaje en Florida. Con los parches de bosque nativo cada vez más aislados y desconectados, las recolectoras de plantas medicinales aún no pueden recuperar su nivel de producción previa al incendio.

 

Manco, Florida

 

Entre las principales plantas que trabajan se encuentran «la yerba de san juan, el poleo, la menta, el matico, manzanilla, cedrón y muchas yerbas más» explica Mery.

 

Megaincendio «San Antonio»

 

«Todo esto fue arrasado, todo quemado, excepto algunas casitas pero todo se quemó» relata. «A 5 años aún no se puede recuperar, los bosques fueron todos quemados, y nosotros recolectabamos lo que era el hongo, el maqui, la rosa mosqueta, la mora y eso cuesta para que vuelva a brotar así que todavía nos afecta eso» cuenta Mery.

 

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Mery Nuñez  recuerda las dificultades que tuvo que sortear con su familia para poder escapar de la tormenta de fuego que arrasó 31.930 hectáreas aprox. y se transformó en el incendio más devastador de la región del Biobío en la fatídica temporada 2017.

 

Imagen satelital de los megaincendios en la zona centro-sur de Chile en enero de 2017, capturado por el Espectroradiómetro de Imágenes de Media Resolución. MODIS, NASA.

 

 

Combate del incendio en Tapihue, Florida. Foto: Esteban Paredes Drake

 

 

Cancha Los Monteros, comuna de Florida. Foto: Esteban Paredes Drake

 

 

«A nosotros nos afectó mucho el incendio porque perdimos todas nuestras yerbas, los bosques donde salíamos a recolectar, pensábamos que ya no ibamos a poder seguir funcionando como agrupación porque habíamos perdido todo, pero seguimos adelante unidas como grupo y ahora estamos acá con nuestros productos» comenta Mery.

 

El paisaje en Manco, Florida al cumplirse 5 años del incendio.

 

En febrero de 2017 el Comité de Desarrollo Productivo de la Región del Bío Bío anunció el subsidio a la reforestación de zonas afectadas por incendios forestales, a condición que sea con la especie Pinus radiata.

 

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El riesgo permanente de la masiva presencia de plantaciones forestales

 

Estudios previos han constatado los impactos de la industria de plantaciones forestales o monocultivos forestales de pino y eucalipto para pulpa de celulosa o productos derivados de la madera. La reducción drástica de la biodiversidad vegetal y acuática con el desmonte histórico y quema de bosque nativo, en conjunto con su impacto en ciclo del agua, han transformado radicalmente el paisaje, empobreciendo a las comunidades.

Investigadores han advertido que en el futuro, la coincidencia de condiciones cálidas y secas en un contexto de cambio climático, en conjunto con paisajes dominados por densas plantaciones inflamables y ricas en combustible podrían incidir en la propagación de incendios forestales cada vez más devastadores. 

 

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Mery explica que a pesar que tienen autorización para extraer hongos desde las plantaciones forestales «Lo vemos como un peligro porque en cualquier momento puede haber un incendio y podemos perderlo todo de nuevo» indica.

La recolectora de plantas medicinales detalla que su producción no se equipara a la que tenían antes del incendio, explicando que «los arbolitos nuevos no son como los antiguos, osea hay menos producción, tras 5 años del incendio todavía nos vemos afectadas porque cuesta que el árbol brote como el maqui, el hualle, y varias yerbas más, los hongos no salen porque en los pinitos nuevos no sale mucho hongo y además del eucalipto extraemos aceites escenciales».

 

Parche de bosque nativo en medio de plantaciones de pino en Antihuala, comuna de Los Álamos

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Consultada con respecto a qué lecciones aprendio la comunidad tras la catástrofe, explica que «aprendimos a proteger más nuestras casas, a limpiar los alrededores, a estar pendiente de las noticias, y tener más unión entre la gente».

 

 

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«Nosotras como grupo de yerbateras planteabamos la necesidades que teníamos, porque habíamos perdido todo nuestro trabajo y golpeamos puertas para seguir adelante, llegaron voluntarios a apoyar y eso lo agradecemos porque así pudimos superarlo» recuerda.

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