En Quillón, Florida y Ránquil se vieron enfretados a un voraz incendio que destruyó 8 mil hectáreas. Los afectados son los campesinos de estos sectores, quienes perdieron la mayoría de sus plantaciones agrícolas. Este hecho develó cómo la extensión desmesurada del negocio forestal destruye la vida de estos poblados: transformando su matriz productiva y poniendo en riesgo a la población, ya que las plantaciones forestales no establecen las condiciones mínimas de seguridad.
Foto archivo: plantaciones forestales en Laraquete junto a una población.
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