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Biobiogenera – GNL Octopus: el proyecto que disfraza el gas como energía limpia

29 septiembre 2015

Raimundo Contreras / resumen.cl

Con el engañoso argumento de mitigar la contaminación atmosférica de las fuentes industriales y residenciales en el Gran Concepción, la iniciativa empresarial Biobiogenera (GNL Octopus) busca importar y distribuir en la región del Biobio, gas natural generado a través de hidrofracturamiento, promocionando además este combustible fósil como “energía limpia”. Si bien las emisiones atmosféricas producto de la generación de energía con gas natural son menores que con el fuel-oil y el carbón, estudios demuestran la escasa factibilidad del cambio en el uso residencial de leña a gas natural, con pocas ventajas en términos de costos y emisiones. Por otro lado, los grandes volúmenes de distribución que posibilitaría la sobreoferta de gas con la construcción del terminal marítimo GNL Octopus y el gasoducto asociado, entregarían mayores posibilidades para incrementar los impactos ambientales y sociales que ya producen las industrias pesquera, forestal, petroquímica y energética en la región. Este aumento en la oferta energética traería aparejado además un incremento en las emisiones de gases invernadero por combustión de gas natural, las cuales se incrementarían a nivel local de manera similar a las desalentadoras proyecciones climáticas globales para combustibles fósiles en las próximas décadas.  

El incremento de la producción energética e industrial mediante combustibles fósiles en la región es fundamental para el Estado y el empresariado. Para incrementar esta producción pueden incluso apropiarse de discursos ambientalistas blandos con el objetivo de posicionarse mediáticamente. Este pareciera ser el caso de Biobiogenera (GNL Octopus), empresa que busca vender “energía limpia” aumentando la “eficiencia energética” de la región.

En 1974 el teórico André Gorz planteaba que la burguesía industrial francesa podía mitigar sus impactos ambientales acomodando mercados para salir fortalecida.1 Uno de estos mecanismos era disminuir emisiones contaminantes, pero haciendo que los consumidores y el Estado pagaran el costo. En la región del Biobio, la nueva oferta de gas natural de Biobiogenera busca incrementar y optimizar la capacidad industrial, agregando competitividad a las empresas y utilizando la contaminación presente en el aire urbano del Gran Concepción como pretexto para un cambio a un combustible menos contaminante.

La contaminación atmosférica en la ciudad es el resultado combinado de la actividad energética, petroquímica, metal-mecánica, forestal y pesquera, los incendios forestales durante los veranos y las emisiones residenciales producto de la combustión con leña durante los inviernos. Este último factor ha sido enfatizado por el empresariado y el Estado, quienes buscan mitigar la contaminación atmosférica en la ciudad centrándose en regular principalmente el uso de la leña.

Debido al incremento constante en el coste de la vida para la población urbana más precarizada, esta se proporciona de calor durante los inviernos con los medios que mejor tiene a su alcance. Así, la leña por su bajo costo, se constituye como la principal fuente de calefacción en las ciudades chilenas en época de bajas temperaturas. Este aumento de emisiones se potencia también debido a las propicias condiciones atmosféricas. La inversión térmica es un fenómeno que se presenta cuando en las noches despejadas el aire cercano al suelo se enfría muy rápidamente y se vuelve más pesado que su capa inmediatamente superior. 2 Así, disminuye la velocidad de mezcla entre las dos capas de aire verticales y se concentra la poca humedad en los valles y cuencas, dando lugar a nieblas persistentes y heladas. La inversión térmica también puede llevar a que el material particulado quede atrapado cerca del suelo, con efectos nocivos para la salud. Esto último puede ser percibido por todos los habitantes de la conurbación, y se nota especialmente en barrios cercanos a laderas de cerros, como el Concepción adyacente al cerro Caracol, San Pedro viejo y comunas con menor influencia oceánica como Chiguayante.

El objetivo de la mitigación empresarial parece ser el material particulado emitido por la población más precaria durante los inviernos, en detrimento de la mayor proporción de emisiones causadas por la actividad industrial y energética durante todo el año. El Estado y los medios masivos de comunicación han aumentado la percepción de que la leña es responsable del cambio a categoría de “Zona saturada” para el Gran Concepción, buscando estigmatizar y desviar las responsabilidades estructurales de esta contaminación hacia la población y posibilitando la entrada en escena de nuevos combustibles supuestamente menos contaminantes. Una de ellas, en resonancia con las tendencias geopolíticas a las que Chile ha adscrito últimamente, es la importación de gas natural.

Posicionamiento mediático del gas natural

Octopus-Biobiogenera ha invertido ampliamente en publicidad radial y en medios de internet para posicionarse como una empresa que traería energía “limpia” a la región. Una simple falacia ya que el gas natural, como todo combustible fósil, es altamente contaminante. La empresa declara ser creada para “impulsar el desarrollo de proyectos que utilicen el gas natural y energías renovables no convencionales” declarando desarrollar los proyectos Terminal GNL Penco-Lirquén y Central Termoeléctrica El Campesino, con el objetivo de “suministrar energía limpia, competitiva y confiable a Chile” enfocando sus esfuerzos en la región del Biobio porque “es la capital energética del país y requiere reimpulsar su desarrollo industrial”.

Aunque el gas natural sea un combustible con menor efecto invernadero y emisiones de óxido de nitrógeno que el petróleo y el carbón, en realidad, el incremento en su uso constituye un grave problema ambiental global. Este posicionamiento del gas natural como energía limpia en la región ha omitido importantes impactos ambientales como la liberación de metano a la atmósfera, las consecuencias de la extracción de este combustible en lugares cada vez más remotos, el costo ambiental y social de la extracción a cada vez mayores profundidades tanto en continentes como océanos, y la fuerte dependencia política con potencias energéticas exportadoras.

Precisamente, la planificación energética del Estado dirigido por la Nueva Mayoría busca potenciar la dependencia importadora de combustibles basados en gas natural con el objetivo de reemplazar el petróleo en generación eléctrica por el GNL. En 2014, Máximo Pacheco, ministro de energía de Michelle Bachelet anunció que ENAP logró un acuerdo con EEUU y que “el primer puerto que va a entrar en operaciones para exportar Shale Gas desde Estados Unidos es el puerto de Cheniere y entre los primeros embarques de gas que van a salir de exportación desde ese puerto es gas que viene para Chile”. El acuerdo se realizó gracias a las gestiones del propio ministro de energía y la presidenta Bachelet, quienes en junio de 2014 firmaron un acuerdo de cooperación bilateral con el Secretario de Energía de Estados Unidos, Ernest Moniz. Así, la política energética chilena se inclinó por la dependencia energética a Estados Unidos y un apoyo al proyecto de terminal marítimo y gasoducto en la bahía de Concepción y la termoeléctrica en Bulnes, dando a entender además, que el interés por este combustible no tiene que ver con menores efectos contaminantes, sino con sus bajos precios en el mercado mundial.

Aún así, hoy en la región del Biobio, la oferta de gas es propagada fuertemente en círculos gubernamentales y académicos con el discurso de las energías limpias. El pasado 11 de agosto se realizó en la Universidad de Concepción, el seminario “Energía limpia para la región del Biobio” que contó con la participación de Carola Venegas, Seremi de Energía de la Región del Biobío. Su objetivo era dar a conocer el estado actual de la matriz de consumo energético regional y los problemas asociados a ella, además de presentar los resultados del proyecto “Costo-beneficio de implementar la red de gas natural en ciudades con consumo intensivo de leña”, encargado por el Ministerio de Energía al Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile de la Universidad de Concepción. Los resultados del citado estudio no convencieron a los asistentes sobre las supuestas ventajas en términos de disminución significativa de emisiones de material particulado y costos para un cambio de leña a gas natural. También se presentó el estudio “Análisis de costos de sustitución de consumo de leña por gas natural o kerosene” del centro de estudios Intelis de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, donde se analizaban estimaciones del costo de sustituir el consumo de leña de calefacción en los hogares de Talca, Chillán, Temuco y Padre Las Casas por gas licuado de petróleo, gas natural o kerosene. El estudio concluyó que a nivel industrial las diferencias de costos de los combustibles era baja aunque en los hogares se observaron mayores diferencias y además, que no se recomendaría una política subsidiaria de gas natural o kerosene, hasta realizar estudios más completos.Sin embargo, en la región del Biobio, esta oferta de gas tiene muchos potenciales compradores a corto y mediano plazo, y pertenecientes a rubros empresariales que suelen ser subsidiados fuertemente por el Estado. De concretarse la construcción proyectada de la Central Termoeléctrica El Campesino, la mayor termoeléctrica proyectada en Chile con 1140MW, o la expansión de la Celulosa Horcones en Arauco (Nueva Horcones-Proyecto M.A.P.A.) con el fin de elevar la producción de celulosa, los múltiples impactos ambientales asociados a estas industrias en la región no solamente se incrementarán, sino que contribuirán, mediante el incremento en el uso de gas natural, a aumentar las emisiones de gases invernadero a nivel global, lo que influiría en el incremento de la temperatura promedio global y de la estabilidad del clima que caracterizó el desarrollo de la civilización humana. 3

Incremento de emisiones invernadero por gas natural.

El uso de gas natural no mitiga el cambio climático sino al contrario. En Estados Unidos, estudios han reportado que el cambio de carbón a gas natural como fuente de energía no reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso, podría hacer que estas aumenten debido a que desalentaría el uso de energías renovables. 4 Estudios indican que entre 2013 y 2055 el uso de gas natural reducirá las emisiones del sector eléctrico tan solo en un 9%, una cifra insignificante en cuanto al impacto en el ambiente.

El uso del gas natural, junto con el resto de los combustibles fósiles, se incrementa en todo el mundo. De acuerdo a cifras oficiales del Cuarto Reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) en 2001, el gas natural produjo alrededor de 5,3 billones de toneladas anuales de CO2, mientras que el carbón y el petróleo produjeron 10,6 y 10,2 billones de toneladas respectivamente. De acuerdo a la versión actualizada del reporte especial para el escenario de emisiones 5 para 2030, el gas natural será fuente de 11 billones de toneladas anuales, mientras que el carbón y el petróleo producirán 8,4 y 17,2 billones de toneladas respectivamente debido al incremento en la demanda de 1,9% al año y se espera que estas aumenten. 6

energy proyections1Figura: Mercados globales de energía para el periodo 1980-2030, por tipo de combustible. Fuente: International Energy Annual 2004, System for the Analysis of Global Energy Markets 2007.

Fracking, hidratos de metano y dependencia energética.

El petroleo y el gas están lejos de acabarse, de hecho, la mala noticia es que aún queda demasiado, y es más un asunto de “hasta donde es necesario explorar” que del agotamiento efectivo de las reservas. En las últimas décadas, la explotación de petróleo y gas en yacimientos nuevos ha aumentado, así también los intereses de desarrollar a gran escala la extracción submarina, en latitudes polares y la hidrofractura de pozos.

Por otro lado, los escapes de gas natural que se producen en los pozos suponen un aporte muy significativo de gases de efecto invernadero, ya que el metano equivale a 23 veces el efecto invernadero que produce el dióxido de carbono. Accidentes como el de la plataforma petrolífera Elgin en marzo de 2012 implicaron un escape 5,5 millones de m3 de metano diarios, liberándose 3.674 toneladas diarias de este gas durante seis meses. El equivalente de este accidente en dióxido de carbono corresponde a las emisiones industriales totales de Estonia durante el año 2009. 7

La hidrofractura de pozos, también denominada fracking, se realizaba desde hace décadas para extraer el gas desde rocas de esquisto (Shale gas). Hoy la técnica se ha modificado para maximizar la extracción, lo que ha reconfigurado la política energética global posicionando a Estados Unidos como un exportador de combustibles. Sin embargo las consecuencias ambientales han sido significativas, la contaminación de aguas subterráneas, superficiales y las emisiones de gases a la atmósfera han aumentado fuertemente. Hasta ahora, ante los impactos ambientales detectados en Pennsylvania, Wyoming y otros lugares de Estados Unidos, en Nueva York, parte de Delaware y la provincia de Quebec se han establecido moratorias, mientras que Francia y Bélgica han prohibido directamente la aplicación de la técnica de hidrofracturamiento.

El incremento de la explotación de combustibles fósiles incidirá en la temperatura promedio global y conducirá a otros efectos nocivos, tales como: daños a la agricultura, degradación de la vegetación y cambios en los patrones de circulación global. 8 Todas éstas consecuencias del progreso y el crecimiento económico, ideales impulsados en todo el mundo para seguir los pasos de las naciones industrializadas en un proceso lineal, ciego, incontrolable y supuestamente irreversible, mediado por la explotación humana, la apropiación y el procesamiento de recursos naturales orientados a emular el despilfarrador y nocivo estilo de vida occidental, ahora seguido por todos los estados del planeta.

Mientras aumenta la eficiencia energética, se incrementan los impactos ambientales.

El proyecto Terminal GNL Penco-Lirquén y Central El Campesino, aseguran querer suministrar energía limpia, competitiva, confiable y eficiente a Chile, para reimpulsar su desarrollo industrial mediante un combustible menos contaminante y más eficiente que disminuiría los impactos negativos de la producción de energía. Sin embargo, una contradicción descrita en los inicios del capitalismo industrial en Inglaterra, la Paradoja de Jevons, afirma que mientras más aumenta el perfeccionamiento tecnológico para la eficiencia energética de un recurso, más se intensifica el uso de ese recurso y de tal manera, las emisiones contaminantes aumentarán conforme se incrementa aquella eficiencia. 9 La disminución de los costos eleva la posibilidad de incorporar a nuevos actores al mercado incrementando el volumen neto de la producción y por consiguiente de las emisiones. La eficiencia al parecer sólo funciona a pequeñas escalas, pero cuando hablamos de grandes circuitos de energía, rubros industriales o consumos de conurbaciones, los impactos ambientales se incrementan. La actual oferta de gas natural, lejos de buscar mejorar las condiciones de vida de la población local, se orienta únicamente a aumentar las ventajas económicas del empresariado al aumentar el volumen total del mercado industrial al que abastece, con el pretexto de reducir emisiones de material particulado al mínimo costo. De esta forma, la disminución en las emisiones de fuentes puntuales trae como contraparte el aumento de la capacidad industrial completa de la región. Y cabe recordar que los impactos de esta actividad, no solamente tienen que ver con la degradación de la salud de la población, sino con la pérdida de las especies y la degradación de los ecosistemas que sustentan sus territorios, fomentando así una cada vez más estrecha dependencia de trabajo y consumo al sistema capitalista y la progresiva pérdida de la autonomía territorial de las comunidades humanas.

Ante la posibilidad de instalar una mayor capacidad industrial, la población afectada directa e indirectamente por la contaminación debe oponerse legítimamente a estas decisiones ajenas y autoritarias e intentar evitar que nuevos burócratas e inversionistas continúen planeando sobre nosotros un futuro con aún más incertidumbre y riesgo de salud. El control y el uso de la energía no son problemas técnicos y campo de los especialistas sino asuntos que deben ser abordados por toda la población. Por una parte se abre una alternativa, la posibilidad de una organización social cuyo objetivo sea la satisfacción austera de necesidades definidas por la propia comunidad y con énfasis en desarrollar la equidad y la conciencia de las consecuencias del compartir el territorio. Por otra parte, el crecimiento basado en la expansión capitalista y la dominación social necesaria para que la población tolere el ambiente degradado y contaminado en que deberá vivir, una tendencia que conduciría a nuestra región a seguir la proyección suicida de la burguesía extractivista y financiera, el camino, como diría Iván Ilich, 10 de las sociedades que colapsan por “una parálisis causada por el superconsumo de energía”.

Referencias:

1 André Gorz. (1974) Su ecología y la nuestra. Disponible en http://es.scribd.com/doc/91695450/Andre-Gorz-Ecologia-y-Politica#scribd

3Cuando el final de la civilización humana es tu trabajo diario. Disponible en: resumen.cl

4 Shearer, 2014. The effect of natural gas supply on US renewable energy and CO 2 emissions. Environ. Res. Lett. 9 (2014) 094008 (8pp).

5 Special Report on Emissions Scenario. Wikipedia. La enciclopedia libre.

6Emisiones de CO2 por gas natural. Wikipedia. La enciclopedia libre.

7 Gas Natural. Impacto Ambiental. Wikipedia, la enciclopedia libre.

8 J. Rockstrom et al., 2009. A safe operating space for humanity. Nature 461, 472-475 (24 September 2009) | :10.1038/461472a; Published online 23 September 2009

10 Iván Illich, Energía y Equidad (1974) Disponible en: ivanillich.org.mx

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