Bocamina II volvería a funcionar: la prioridad de la generación de energía por sobre la salud humana

Bocamina II volvería a funcionar: la prioridad de la generación de energía por sobre la salud humana

Raimundo Contreras / resumen.cl 

El Pasado lunes 16 marzo, con 9 votos a favor y uno en contra, la Comisión de Evaluación Ambiental de la región del Biobio autorizó a la central Bocamina II de Endesa a funcionar nuevamente. Desde noviembre de 2013 que la termoeléctrica se encontraba paralizada tras el recurso presentando por diversas agrupaciones de Coronel, y que la Corte de Apelaciones de Concepción acogió tras determinar que la unidad funcionaba de manera ilegal. Luego que la empresa aplicara una serie de medidas de mitigación y compensación, el Estado volvió a darle luz verde para operar. Sin embargo, el sábado 28 de marzo de 2015, el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia entregó su sentencia y resolvió confirmar todas las sanciones contra la empresa, continuando con lo solicitado por los representantes de la pesca local. La multa contra la empresa podría aumentar, pues la resolución del tribunal pide a la superintendencia recalcular la cifra exigida a Endesa, debido a que en uno de los nueve cargos impuestos por la Superintendencia de Medioambiente no se tomó en cuenta la “intencionalidad de la empresa en operar Bocamina II fuera de la normativa ambiental”.

En noviembre de 2013, la Corte de Apelaciones de Concepción ordenó la paralización de la central en respuesta al sumario de la Superintendencia de Medioambiente que aplicó una multa a Endesa por $4.378 millones, determinando como incumplimientos: la superación del límite de emisiones atmosféricas para el parámetro CO, la falta de un sistema de desulfuración, fallas y aperturas entre los paneles del cierre acústico perimetral, incumplimientos de la Norma de Emisión de Ruidos y omisión de contar con medidas implementadas para hacerse cargo de la succión masiva de especies y comunidades completas a través del sifón de captación de aguas de refrigeración de Bocamina II.

Coronel ha debido soportar la actividad contaminante de Bocamina I de Endesa durante más de cuarenta años. Su población ha denunciado que el funcionamiento de esta termoeléctrica ha provocado asma, otras enfermedades crónicas asociadas al sistema respiratorio y cáncer. En abril de 2014, un informe entregado por la PDI reportó altas concentraciones de Arsénico, Mercurio y Plomo de hasta un 274% por sobre los límites máximos permitidos en suelos de la comuna. En este escenario, la población comenzó a exigir más datos, incluyendo un estudio para determinar la concentración de sustancias tóxicas en sus cuerpos, cuestión que ha sido constantemente postergada por las autoridades locales. Por otra parte, durante la etapa de construcción de la central, 7 trabajadores fueron contaminados luego de trabajar en la remoción de mil doscientas toneladas de asbesto. La empresa AkeronKaf, contratada para hacer el retiro de asbesto más grande de Chile, aseguró que todo el procedimiento se hizo cumpliendo la legislación nacional y los más altos estándares. Sin embargo, se presume que aproximadamente 20 toneladas de asbesto fueron diseminadas en todo el pueblo de Coronel. Los peligros del asbesto incluyen varios tipos de cáncer y asbestosis, una fibrosis pulmonar progresiva y grave, similar a la silicosis, pero mucho más rápida e irreversible, lo que puede producir de acuerdo a su gravedad, insuficiencias respiratorias graves y fatales. La otra enfermedad que puede producir es cáncer de la pleura y de otras membranas similares.

Mitigación de impacto y compensación económica.

Desde que comenzó la construcción de la central Bocamina II en 2008, las protestas en las poblaciones Aroldo Figueroa, Capitán Cabrejo y La Colonia intentaron infructuosamente detener las faenas. Hoy la central ya está terminada pero algunos coronelinos han continuado presionando legalmente a la empresa.

En diciembre de 2014, Endesa resuelve pagar a cerca de 2000 personas, entre pescadores y algueras, un bono de 7 millones 100 mil pesos. Tres meses después, el lunes 16 de marzo recién pasado, en la Intendencia de Concepción y mientras algunos coronelinos protestaban en la Plaza de Armas, la Comisión de Evaluación Ambiental del Biobio autorizó la puesta en marcha de la central, hecho que se esperaba que ocurriera en mayo del presente año. El sábado 28 de marzo de 2015, el Tribunal Ambiental de Valdivia resolvió confirmar todas las sanciones contra la empresa, y las multas podrían incluso aumentar. Al cierre de esta edición, la resolución del tribunal pedía a la superintendencia recalcular la cifra debido a que en uno de los nueve cargos impuestos no se tomó en cuenta la “intencionalidad de la empresa en operar Bocamina II fuera de la normativa ambiental”. Termoeléctrica Bocamina II de Coronel-6 - copia

Endesa, por su parte, desechó la idea original de generar 20MW extra, continuará con los 350MW que fueron aprobados en 2007. La empresa se comprometió a instalar nuevos filtros en la captación de agua para enfriamiento de la central, con el objetivo de no capturar grandes cantidades ni alta diversidad de especies. Estos filtros estarían listos en 13 meses. Además, Endesa deberá techar las canchas de carbón y reducirá la capacidad de almacenaje de 309 mil toneladas iniciales a 290 mil. Todo ello, con un costo cercano a los 184 millones de dólares.

Frente a estas cifras que invierte la empresa en mitigaciones, los aproximados 22 millones de dólares de compensaciones a las familias de pescadores y algueras se manifiestan como lo que realmente son: una burla, pues la contaminación y los daños provocados por el proyecto energético de Endesa a las generaciones futuras de Coronel son incuantificables en términos de valor. Con el pago de estas “compensaciones” a la población, no es menor la sensación de impunidad de la empresa frente al desastre ambiental, social y económico de este conflicto. No importa la magnitud del crimen, en la medida que pueda pagar la impunidad, todo legalizado mediante del concepto de “compensación”. Con respecto la búsqueda de mitigaciones, definitivamente ha sido una peligrosa jugada querer elevar los estándares técnicos que supuestamente minimizan los impactos. Una estrategia que realmente ha ayudado al empresariado a perfeccionar sus propios planes, pues con los recursos que disponen, muy pronto podrán encajar cada nuevo y controvertido proyecto dentro de las raquíticas normas que cualquier Estado moderno podría contar para el funcionamiento de estas centrales.

Daño en la salud humana.

Los contaminantes emitidos por las centrales termoeléctricas (Nox, Sox, MP10, MP2.5 y metales pesados) atacan directamente a la salud de la población. La exposición a los contaminantes aéreos, como el dióxido de azufre (SO2) y las partículas en suspensión respirables de tamaño mayor que 10 micrones (MP10), se han relacionado con un deterioro de la salud respiratoria. En estudios epidemiológicos se ha demostrado que la exposición a altos niveles de SO2 produce broncoconstricción en asmáticos. Además, la elevación de los niveles de MP10 se ha asociado a un aumento de las consultas hospitalarias de urgencia por asma y de síntomas respiratorios relacionados con el asma, así como a una disminución de la función respiratoria, y en particular del flujo espiratorio máximo. En distintas regiones de América Latina donde la producción industrial se ha fundido con periferias urbanas en las últimas décadas, la salud de la población ha sido fuertemente impactada. En Puchuncaví, región de Valparaíso, se ha demostrado que la actividad de la fundición de cobre y la termoeléctrica de Ventanas han afectado gravemente la salud de la población. También se ha reportado indicios de daño genotóxico en pobladoras del Triangulo de Hualpén por la actividad de ENAP. En diciembre de 2014 unas pruebas hechas por del ISP y el Colegio Médico reportaron que niños de jardines infantiles de Antofagasta poseían altos niveles de Arsénico y Cobre en su sangre. Y en muchas otras localidades podría estar ocurriendo lo mismo.

Todo por la demanda energética.

Localidades como Huasco, Ventanas, Tocopilla o Coronel son, hace décadas, sacrificadas al progreso del capital minero, industrial y el sector de consumo-servicios de Santiago y algunas otras contaminadas ciudades regionales.

Desde el Estado y las grandes corporaciones, este ataque a la salud de la población busca justificarse propiciando campañas de orquestación mediática con respecto a una supuesta crisis de energía. A través de todo medio se promueve una inquietud agobiante sobre el futuro amenazado por la escasez energética. Esto, indudablemente sirve como instrumento para cegar el entendimiento y apagar la conciencia de la población. Pero lo cierto es que, ni la propia población ni ninguno de los sistemas productivos que esta requiere para hacer viable su existencia a largo plazo necesitan tales cantidades de energía. De hecho, sistemas productivos viables requieren muchísimo menos energía para operar que el enorme despilfarro que caracteriza tanto a los monocultivos dependientes del petróleo como al consumo acelerado de las megalópolis. Con la acción creciente del sistema capitalista degradando la biosfera y contribuyendo a acabar con las propias bases materiales de la existencia humana, y contrario al interés de sobrevivir de la mayor parte de la población del planeta, son el minúsculo grupo numérico constituido por el empresariado y la clase política, quienes realmente necesitan estos niveles crecientes de energía.

Durante los últimos años, los indicadores que miden la actividad del sector minero en Chile registraron un sostenido crecimiento. El índice de producción industrial anotó un alza de 5,8% en marzo del presente año. El sector más incidente fue minería, que creció 10,1%. Ahora que los procesos mineros -buscando también superar conflictos con comunidades locales- han saltado el obstáculo de obtener agua exclusivamente desde la Cordillera de los Andes, y con la posibilidad de desalinizar agua marina a gran escala, la producción minera se elevará aún más y requerirá mayores cantidades de energía eléctrica. TORTA-DISTRIBUCION-ENERGIA

Cuando el consumo residencial nacional, particularmente el de Santiago, alcanza valores cercanos al 16% del total y la gran minería e industria abarcan el 32 y 30% respectivamente, (Ver gráfico) comprendemos cuales son las prioridades de planificación energética a corto plazo. En respuesta a movilizaciones por controvertidos proyectos hidro y termoeléctricos como Hidroaysén y Punta de Choros, el Estado ha buscado desarrollar otras soluciones supuestamente más “amigables” con el ambiente pero que en realidad, también implican altos impactos ambientales. Es el auge de las centrales “de pasada” en múltiples ríos cordilleranos y la búsqueda de las condiciones que permitan construir grandes termoeléctricas de ciclo combinado a gas natural, como la que se planea en Bulnes en el marco del proyecto Octopus GNL Penco-Lirquén. Otras alternativas como la solar y eólica, requieren de superficies e instalaciones demasiado grandes para poder entregar al sistema interconectado los niveles que hoy se manejan con la termoelectricidad, por eso, la clase político-empresarial no podrá cambiar ni diversificar tan pronto su matriz energética. Ellos aún requieren de zonas que continúen soportando los impactos que produce la generación de energía mediante carbón, cuyo uso también se ha incrementado fuertemente en la última década.

La actividad de la población de Coronel estuvo determinada por la minería del carbón, la cual, durante más de cien años modificó fuertemente el territorio y explotó brutalmente a la población. Su caída a finales del siglo XX debido a la baja rentabilidad de la extracción dejó miles de familias sin sustento. Hoy, Coronel continúa con un elevado desempleo, su población vende su fuerza de trabajo en los altamente precarizados y tercerizados sectores pesquero y forestal que generan grandes ganancias al empresariado. Una ironía histórica en la planificación del Estado y los flujos del mercado energético, el carbón que alimentará la central será transportado en barco desde países como Canadá, Australia, Indonesia, Colombia, y pronto, desde Mina Invierno en la Región de Magallanes. Este carbón será descargado directamente en la bahía de Coronel.

Apenas supere las trabas legales, Bocamina II pronto podría entrar en funcionamiento. Y con la central Santa María de Colbún ya operativa, la población de Coronel también podrá observar cómo la red de alta tensión transportará la energía generada a través de cerros cubiertos de monocultivo hacia los grandes centros de consumo eléctrico, todo mientras el humo y la contaminación se dispersan sobre la ciudad afectando su calidad de vida, y mientras las actividades portuaria, pesquera y termoeléctrica continúan degradando el ambiente costero de la bahía.

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