Estudio revela que las fuerzas armadas de EE.UU. contaminan y consumen más combustible que la mayoría de los países del mundo

[resumen.cl] Un estudio publicado recientemente analizó los costos ambientales ocultos de la denominada «guerra en cualquier lugar» de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Mediante el análisis de la logística enfocada en sus cadenas de suministros, la ecología geopolítica y la huella de carbono militar, la publicación analizó las enormes consecuencias asociadas al complejo militar-industrial de la superpotencia imperialista. Si las Fuerzas Armadas de Estados Unidos fueran un país, solamente su uso de combustible la situaría en el puesto 47 de emisiones invernadero, detrás de Perú y Portugal.

Con la Gran Aceleración del Antropoceno luego de la Segunda Guerra Mundial ha habido correspondencia entre la degradación ambiental y el dramático incremento en el consumo de los países ricos y sectores acomodados en todo el mundo.

La geopolítica ecológica es un marco teórico que combina la ecología política con geopolítica crítica para obtener una visión más profunda del impacto de grandes instituciones ante el cambio climático y otras problemáticas asociadas.

El artículo «Los costos en carbón ocultos en la ‘guerra en cualquier parte’: Logística, geopolítica ecológica y huella de carbón de las Fuerzas Armadas estadounidenses» (Hidden carbon costs of the "everywhere war": Logistics, geopolitical ecology, and the carbon boot‐print of the US military) examina el impacto de las ramas del ejército de Estados Unidos en el clima, mediante el análisis de sus cadenas de aprovisionamiento logístico global. La publicación analizó los flujos ecológicos y de materiales (combustibles basados en hidrocarburos, agua, arena y concreto) que presionan las relaciones de poder político y geoeconómico.

Además, el estudio argumenta que para dar cuenta del papel de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos como un actor principal en el cambio climático, se deben entender la cadena de suplementos logísticos que hace posible su adquisición y consumo de combustibles basados en hidrocarburos.

 

 

La armada de Estados Unidos posee la mayor flota de portaaviones con propulsión nuclear en el mundo

 

Asimismo, se enfoca en la Agencia Logística de Defensa y Energía (DLA-E), una enorme y virtualmente poco investigada sub-agencia perteneciente al Departamento de Defensa de Estados Unidos

La DLA-E está encargada del suministro global masivo de energía, servicios, municiones y repuestos. Esta subagencia trabaja específicamente en necesidades energéticas de todas las agencias federales de Estados Unidos, así como corporaciones multinacionales, contratistas privados y países aliados de éste. El organismo es el primer punto de adquisición para los combustibles basados en hidrocarburos de las Fuerzas Armadas, así como un actor poderoso en el mercado global del petróleo. Después de definir la aproximación geopolítica ecológica, el estudio detalla el alcance de las operaciones de la DLA-E, su cadenas de suministros, prácticas burocráticas, y la infraestructura física que facilita el consumo de combustibles basados en hidrocarburos a escala global. El artículo muestra severas «dependencias de huella», paradigmas de guerra, sistemas de armas, requerimientos burocráticos y basura, que están puestos en lugar por suministro alimentarios de cadenas y bajo una gran dependencia de combustibles fósiles por las fuerzas armadas estadounidenses en años próximos.

La publicación se basó en detallados registros de compra de combustible a granel reunidas por la DLA-E a través de peticiones formales obtenidas a través de la Ley de Libertad de Información. Además señala que la huella de carbono de las Fuerzas Armadas estadounidenses es enorme. Debido a las cadenas corporativas de aprovisionamiento a nivel global, basadas en una extensa red global de buques contenedores, camiones y aviones de carga para acompañar operaciones

 

 

 

Figura: Emisiones de carbono de las fuerzas armadas de Estados Unidos en kilotones (kt) y su relativa comparación por rama (aproximada) en el año 2017. Fuente: Defense Logistics Agency - Energy

 

En 2017, los militares estadounidenses compraron unos 269.230 barriles de petróleo al día y emitieron más de 25.000 kilotoneladas de dióxido de carbono por la quema de estos combustibles.

La Fuerza Aérea compró 4,9 billones de dólares en combustibles, la Armada 2,8 billones, el Ejército 947 billones y el Cuerpo de Marines 36 billones.

 

 

Mientras avanza el cambio climático es importante determinar la responsabilidad no sólo de Estados, sino instituciones y mega-corporaciones

El estudio señala que a pesar de los anuncios de la administración Trump de retirarse del Tratado de París, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han entendido que no son inmunes a las potenciales consecuencias del cambio climático, ni han ignorado completamente su propia contribución al problema.

Las FF.AA. de Estados Unidos ven al cambio climático como un «multiplicador de amenazas» o una condición que podría exacerbar otros conflictos, y se están convirtiendo en una de las agencias que lideran la investigación en energías renovables, tales como solar y biocombustibles así como en infraestructura para mitigar los efectos del aumento del nivel del mar. Sin embargo, el artículo señala que en un futuro próximo, es poco probable que esta dependencia a los combustibles fósiles cambie y seguirá empujando a EE.UU. a continuar operaciones militares alrededor del mundo.

La contradicción es que mientras que la milicia estadounidense busca confrontar los efectos del cambio climático, se mantienen como la mayor institución que consume hidrocarburos en el mundo.

 

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No es una coincidencia que las emisiones militares de Estados Unidos estén subestimadas en estudios de cambio climático. Esto debido a la gran dificultad de obtener datos consistentes desde el Pentágono y las agencias de gobierno. De hecho, Estados Unidos insistió en una excepción para reportar emisiones militares en el protocolo de Kyoto de 1997, lo que fue revisado en el Acuerdo de París pero ahora con la administración Trump este vacío podría volver.

 

Los impactos ambientales de la maquinaria de guerra imperialista estadounidense empujan a la humanidad hacia una situación catastrófica.

El estudio también fue replicado por los portales de divulgación científica phys.org y sciencedaily.com

Los investigadores indicaron que el dinero gastado en la obtención y distribución de combustible de todo el imperio militar de Estados Unidos podría ser gastado como un «dividendo de paz» que ayude a financiar el llamado «Nuevo Acuerdo Verde» como sugieren algunas personalidades políticas estadounidenses y europeas.

 

 

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El artículo recalca que cualquier opción es mucho mejor que continuar alimentando la fuerza militar más grande y potencialmente destructora de toda la historia humana.

 

Vea el estudio en inglés aquí

 

Fotografía principal: Cazabombarderos F-15 y F16 sobrevuelan pozos petroleros incendiados en Kuwait durante la operación Tormenta del Desierto en 1991.