Luego de una investigación de 10 años, Marine Le Pen, líder histórica del partido de extrema derecha Rassemblement national o Agrupación Nacional (RN) de Francia, fue declarada culpable de malversación de fondos europeos para financiar su partido, por lo quedó inhabilitada para ejercer cargos públicos durante cinco años, quedando así imposibilitada de participar de las presidenciales de 2027. Además, Le Pen fue condenada a cuatro años de prisión, dos de los cuales serán suspendidos. Asimismo, recibió una multa de 100.000 euros (más de 100 millones de pesos chilenos) y se desconoce si pasará algún tiempo en prisión o deberá usar algún tipo de dispositivo electrónico.
Le Pen fue acusada, junto con más de 20 figuras importantes del partido -incluidos nueve ex eurodiputados y sus 12 asistentes parlamentarios- de contratar asistentes que trabajaban en asuntos del RN, y no para el Parlamento Europeo, entidad que les pagaba su sueldo, entre 2004 y 2016 para malversar fondos. Según la acusación, Agrupación Nacional habría creado un «sistema de gestión centralizada» de las dietas abonadas a los eurodiputados para remunerar a sus asistentes parlamentarios y que realmente servían para pagar los salarios de trabajadores del partido en una maniobra por «aliviar» las finanzas de la formación ultraderechista.»No tengo absolutamente ninguna sensación de haber cometido la más mínima irregularidad o el más mínimo acto ilegal» declaró la líder extremista el año pasado al ser consultada por la prensa sobre este tema.
Te puede interesar: Gobierno de Trump amenaza con retirar financiamiento de proyecto inclusivo de biblioteca en Barcelona
El llamado «sistema de empleos falsos» abarcó los contratos de asistentes tuvo una magnitud y duración sin precedentes, causando pérdidas de 4,5 millones de euros (US$4,8 millones) a los fondos públicos europeos.
Cabe precisar que Marine Le Pen, fue tres veces candidata presidencial y era una de las principales opciones para ganar las elecciones a la presidencia francesa en 2027.
Ahora, el partido de extrema derecha tendrá que decidir quién la sustituirá en la próxima carrera presidencial francesa, donde se perfila el joven dirigente de 29 años, Jordan Bardella, presidente del partido y miembro del Parlamento Europeo.
Llamativa fue la rección de la izquierda. El líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, señaló que «la decisión de destituir a un cargo electo debería ser del pueblo», agregando que «La Francia Insumisa nunca ha tenido como forma de actuar utilizar a los tribunales para deshacerse de Agrupación Nacional. La estamos combatiendo en las urnas y en las calles».