En Naciones Unidas se discutirá nuevo Tratado de Alta Mar: protección de biodiversidad y explotación marina enfrentan intereses

[resumen.cl] Aunque ninguna bandera reclama las zonas marítimas internacionales, muchas naciones y corporaciones mantienen grandes intereses para explotar tanto la columna de agua como los fondos marinos bajo esta. Como resultado, las formas de vida en dos tercios de los océanos más allá de las aguas territoriales enfrentan muchas amenazas y una gran cantidad de actividades desreguladas tales como la sobrepesca, la apropiación de recursos genéticos y la emergente industria de la minería submarina. La tercera sesión de discusiones para la conformación de un Tratado de Alta Mar vinculante comenzará este lunes 19 de agosto y se extenderá hasta fin de mes. 

Ahora, la naciones están negociando el primer tratado de conservación marina a escala global. La conferencia estaba planificada para reunirse en 4 sesiones: la primera en septiembre de 2018, la segunda entre marzo y abril de 2019; la tercera este 19 y el 30 de agosto mientras que la cuarta sería en la primera mitad de 2020.

En mayo había sido publicado el borrador del proyecto de texto de un acuerdo en el marco de la la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM, o también CONVEMAR o CNUDM o UNCLOS por sus siglas en inglés). Este acuerdo está relacionado a la conservación y el uso sustentable de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicciones nacionales.

El tratado ha sido llamado por algunos ambientalistas como «El Acuerdo de París de alta mar» debido al alto nivel de las discusiones y a su relevancia para la conservación biológica mundial.

Mientras las delegaciones se reunieron por última vez en abril pasado en las oficinas generales de las Naciones Unidas en Nueva York, distintos equipos científicos mostraron allí sus resultados. Según señala un artículo publicado en Science, un grupo de investigación reveló los resultados de un esfuerzo de mapeo global para diseñar nuevas reservas marinas cuyo objetivo sería proteger ecosistemas clave en alta mar.

Otros grupos están trabajando en mapas usando modelos para evaluar el potencial de las reservas para alcanzar objetivos clave de conservación como proteger las zonas de alimentación o la adaptación de la vida marina a un océano en calentamiento, todo en relación con sus costos económicos.

«Las naciones se preguntan porqué deberían proteger 2 tercios de los océanos del mundo, y es la primera vez que ocurre esto en la historia humana» señaló a Science el ecólogo marino Douglas McCauley de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Un factor clave en las negociaciones serían precisamente las grandes extensiones geográficas de estas reservas.

Aguas internacionales en azul oscuro. Foto: Wikimedia Commons citando la Base de Datos Georeferenciada de Fronteras Marítimas VLIZ

 

Actualmente las zonas protegidas cubren solamente del 5% de los océanos en el mundo, la mayor parte en aguas territoriales de países. Bajo un acuerdo diferente de las Naciones Unidas, los países avalarían el objetivo de expandir las reservas marinas a un 10% del océano global para 2020.

 

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Sin embargo, muchos ambientalistas, científicos y algunos gobiernos argumentan que la superficie protegida por este acuerdo debería ser mayor, alcanzando un 30% del océano para que sea libre de explotación desregulada.

Las principales amenazas para la vida marina son el cambio climático y la acidificación de los oceános, la contaminación con residuos plásticos y distintas formas de explotación industrial como la sobrepesca o las próximas iniciativas de minería submarina. 

 

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Actualmente distintas empresas mineras submarinas están explorando la riqueza potencial de áreas de fondo marino donde reclamaron concesiones de exploración, pero la extracción comercial no comenzará hasta que el establecimiento de las regulaciones ambientales haya terminado. Esto haría que las inversiones en esta industria vayan creciendo mientras tanto.

 

Negociaciones para definir cuales son las zonas prioritarias para la protección de la vida marina. 

Mientras aumenta la presión por una explotación intensiva que podría aumentar en décadas venideras, y en el caso que las reservas diseñadas no puedan abarcar todas las regiones importantes, distintas iniciativas científicas sugieren cuales zonas serán propuestas para su protección.

Distintos grupos de investigación buscan definir cuales son las áreas prioritarias de reproducción y alimentación clave para la vida marina. Además, requieren definir cómo estas áreas podrían enfrentar el cambio climático, y además si esto podría implicar que organismos marinos se muevan hacia nuevas áreas.

El artículo señala que algunos equipos de investigación trabajan con modelos que puedan cubrir el 30% de las aguas internacionales y otros con un 50% de cobertura oceánica. 

Para crear estas áreas, analizaron la distribución de organismos marinos e información oceanográfica como la localización de montes submarinos, fosas y chimeneas hidrotermales. El trabajo requiere identificar las corrientes, las zonas biológicamente productivas donde se registran surgencias, es decir, donde las aguas frías y profundas surgen hacia la superficie.

Además, los investigadores localizan lugares donde las temperaturas oceánicas mantienen un potencial de mantenerse estables del cambio climático, así como áreas con grandes fluctuaciones de temperaturas.

Además, se estarían intentando ubicar los caladeros de pesca más productivos dentro de las reservas, y favorecer las redes de reservas conectadas más grandes por sobre parches más pequeños y aislados.

Sin embargo, algunas visiones científicas indican que aunque se estuviera protegiendo el 30% de las áreas marinas tampoco se estaría protegiendo adecuadamente a muchas especies, esto debido a sus amplios rangos de distribución geográfica.

El artículo indica que que los planes de los equipos científicos son presentar estos mapas en esta nueva ronda de negociaciones que se dará en agosto próximo. Mientras tanto, otro grupo científico estaría tomando una aproximación similar, previendo escenarios de cobertura oceánica entre un 10% y un 30%.

Un tercer equipo, fundado por la National Geographic Society en Washington D.C. no estaría limitando sus mapas a alta mar y no estaría recomendando proteger únicamente un selecto porcentaje del océano. En vez de eso, los investigadores propondrían una división del océano entero en bloques de 50 kilómetros y los clasificarían por su valor de conservación.

Otro elemento clave del debate es cómo los países accederán y compartirán los beneficios derivados de los recursos marinos genéticos de una manera justa y equitativa.

Esto debido a los nuevos descubrimientos biológicos y desarrollo tecnológico que han vuelto intereses comerciales para determinados organismos. Corporaciones e investigadores buscan secuencias genéticas con valor para la industria farmacéutica, biocombustibles e industrias químicas.

Algunas de estas secuencias están asociadas con patentes. Sin embargo, existen grandes incertidumbres legales asociadas al uso de los recursos genéticos desde áreas marítimas ubicadas justamente en estas zonas más allá de las jurisdicciones nacionales.

 

Animales registrados en el fondo abisal de la zona de fractura Clarion-Clipperton, zona en peligro ante el inicio de minería submarina. Arriba a la izquierda: pepino de mar Psychropotes longicauda. Arriba a la derecha: erizo de mar. Abajo: dos especies de pepinos de mar. Créditos: DeepCCZ Project. Imagen extraída de: https://www.nature.com

 

Un artículo de 2018 había evaluado el control corporativo y la gobernanza global de los recursos marinos genéticos concluyendo la necesidad urgente de una mayor transparencia con respecto a la procedencia de las especies, a la transferencia de la propiedad de la patente y las actividades de corporaciones en estos patentamientos.

Una sola corporación transnacional registra el 47% de todas las secuencias de patentes: BASF la principal empresa química del mundo con sede en Alemania. Le siguen por lejos la empresa de biotecnología japonesa Kyowa Hakko Kirin Co. Ltd con un 5,3% y la estadounidense de biocombustibles Butamax Advanced Biofuels LLC (3.4%)

Universidades y sus socios de comercialización registraron 12%. Un 56% de todas las patentes universitarias fueron registradas por Yeda Research and Development Co. Ltd. el brazo comercial del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel, excediendo las peticiones combinadas de otras 77 universidades.

Actores ubicados en 10 países registraron 98% de todas las patentes de secuencias y 165 países no estuvieron representados.

Las conclusiones del estudio destacaron la importante de una participación inclusiva de todos los Estados en las negociaciones internacionales y la urgencia de clarificar el régimen legal de acceso y los beneficios de compartir los recursos marinos genéticos. Identificaron la necesidad de una mayor transparencia con respecto a la procedencia de las especies, a la transferencia de la propiedad de la patente y las actividades de corporaciones con desproporcionada influencia sobre el patentamiento de la biodiversidad marina.

Por su parte, China anunció en 2017 que ha estado expandiendo rápidamente sus colecciones de microorganismos marinos desde 2002 en adelante, hasta completar las secuencias de material genético hasta más de 300.

Según un artículo publicado recientemente, China al parecer prefiere acceso sin restricciones amparados en principio de libertad de alta mar pero para explotar prefiere el principio de patrimonio común de distribución de beneficios de la humanidad.

 

 

Contradicción entre la legislación en alta mar: libertad versus patrimonio común 

Las normas internacionales dan a los países el derecho de navegar, volar, pescar y realizar investigación científica en los océanos más allá de las zonas económicas exclusivas que no pertenecen a ningún país.

En 1967 se propuso que los océanos sean abiertos a todos los países, pero sujetos a regulaciones internacionales para el bien común de la humanidad.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar declaró el fondo marino y el subsuelo, también llamado «El Área» como patrimonio común de la humanidad. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés) fue fundada posteriormente para regular la exploración y la eventual explotación minera con un objetivo de beneficio equitativo a nivel global.

Al aplicar el principio de libertad en aguas internacionales, quien sea que adquiera el material genético podría tener derechos sobre cualquier producto que se desarrolle.

Pero al aplicar el derecho de patrimonio común de la humanidad, los países o corporaciones que desarrollen aplicaciones basadas en especies del fondo marino deberán compartir los beneficios.

Hasta ahora, los países están en desacuerdo en varios aspectos respecto a los recursos genéticos, desde donde acceder y recolectarlos así como los objetivos que persigan y como compartirán los beneficios.

Las desigualdades económicas y tecnológicas entre los países ricos y que albergan las principales megacorporaciones del mundo y los países más pobres desde donde se extraen materias primas y se acelera su degradación ambiental, vuelven extremadamente complicada la repartición de los beneficios económicos y tecnológicos que distintos actores esperan obtener con la explotación marina.

Por otra parte, algunas naciones, especialmente aquellas con grandes flotas pesqueras en alta mar, se opondrían a la creación de extensas reservas marinas. Asimismo, aquellas que tengan interés en explotar zonas mediante minería submarina también expondrían sus intereses en las próximas negociaciones.

 

 

Imagen principal: Barco pesquero de alta mar para pesca de arrastre. Foto extraída de https://science.sciencemag.org/