No cualquier tipo de reforestación ayuda a mitigar el cambio climático: se requieren bosques naturales

[resumen.cl] Una nota publicada en la revista Nature señala que la mejor manera de remover carbono de la atmósfera es restaurar los bosques naturales. La nota indica que los planes internacionales de triplicar la superficie de plantaciones industriales no permitirán cumplir el objetivo de que la temperatura promedio global no se eleve 1,5°C por sobre los valores preindustriales. En cambio, la regeneración de bosques naturales si podría contribuir a este objetivo, argumentan sus autores. 

 

El mantener el calentamiento global bajo 1,5°C con respecto a los valores preindustriales para evitar un peligroso cambio climático en el siglo XXI requiere la remoción de enormes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera, así como drásticas reducciones en las emisiones.

El Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC) sugiere que cerca de 730 billones de toneladas de CO2 deben ser sacadas de la atmósfera para el final de este siglo.

Esta es una cantidad equivalente a todo el CO2 emitido por los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y China desde la Revolución Industrial hasta ahora.

En este contexto, los bosques pueden ser parte de estos planes masivos de mitigación del cambio climático, que también deberían incluir otros métodos de captura de carbono.

La fotosíntesis, es la conversión de materia inorgánica en materia orgánica con la energía de la luz. Este proceso es realizado en el medio acuático por algas y bacterias, en el medio terrestre las plantas. Estos organismos realizan la síntesis de hidratos de carbono a partir del dióxido de carbono de la atmósfera liberando oxígeno en este proceso.

La nota señala que un incremento de la cobertura de árboles puede además traer beneficios ambientales como la protección de la biodiversidad, y beneficios sociales, con la creación de puestos de trabajo.

 

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El IPCC sugiere que al aumentar el área total de bosques se podría almacenar cerca de un cuarto del carbono atmosférico necesario para limitar el calentamiento global a 1,5°C por sobre los niveles preindustriales. La nota señala que esto implicaría plantar unas 24 millones de hectáreas de bosques cada año desde ahora hasta 2030.

El problema es que al menos la mitad del área comprometida por varios países está seleccionada para convertirse en plantaciones de monocultivos de árboles comerciales.

 

Las plantaciones son mucho más pobres en almacenamiento de carbono que los bosques naturales

Las cosechas regulares con maquinaria y la tala rasa de plantaciones liberan el CO2 almacenado de vuelta a la atmósfera cada 10 a 20 años. En contraste, los bosques naturales continúan almacenando el carbono por muchas décadas.

Las plantaciones mantienen un poco mas de carbono en promedio, que las tierras clareadas para plantarlas. La tala rasa libera el carbono seguioa de un periodo de captura por el crecimiento rápido de árboles como Eucalyptus y Acacia. Pero luego estos árboles son cosechados y la tierra es clareada nuevamente para replantar, así el carbono es soltado nuevamente atmósfera por la descomposición de desechos de la plantación y la confección de productos en base a madera, pulpa de celulosa y papel.

 

 

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La nota señala que un aumento drástico del área global de plantaciones podría disminuir su rentabilidad. Con los actuales planes internacionales de reforestación con plantaciones, estas aumentarían de 157 a 237 millones de hectáreas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) esto implicaría un importante cambio en el uso global del suelo. Junto a esto, la FAO señala que los precios de la madera y el papel probablemente caerían.

 

Las plantaciones forestales no sirven para mitigar el cambio climático 

 

Carlos Zamorano Elgueta, Doctor en Ecología, conservación y Restauración de Ecosistemas, investigador adjunto Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Académico y Jefe Carrera Ingeniería Forestal Universidad de Aysén señala que la restauración de ecosistemas forestales va mucho más allá del mero acto de plantar, ya que su principal objetivo es recuperar la funcionalidad ecológica de un ecosistema. Dicha funcionalidad genera bienes y servicios que se relacionan directa e indirectamente con el bienestar de nuestra sociedad.

El académico explica que los bosques nativos capturan hasta 42 veces más carbono en comparación con plantaciones forestales industriales de rápido crecimiento compuestas por una única especie.

«A ello es necesario agregar el real peligro que implica un paisaje homogéneo frente a eventos extremos como una mega-sequía, o incendios forestales como los que arrasaron en tan solo dos semanas 468 mil ha en febrero del año 2017 en Chile, de las cuales 300 mil correspondieron a plantaciones de empresas forestales» indicó.

 

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En esa misma línea, un estudio había evaluado recientemente el impacto de los bosques nativos y plantaciones forestales en el suministro de agua en Chile. Hasta ahora se sabía que pequeñas cuencas hidrográficas presentaban un significativo menor rendimiento de agua por el mayor consumo de las plantaciones (evapotranspiración).

 

 

 

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Esta nueva publicación indica que grandes cuencas también son afectadas por los monocultivos. Asimismo, apunta a que si las estrategias de mitigación para el cambio climático comprometidas por Chile consideran forestar áreas con plantaciones, esto tendrá un impacto en el potencial hídrico.

La publicación constató que en los últimos 40 años, la zona ha experimentado importantes cambios de uso de suelo inducidos y cambios de cobertura de suelo caracterizados por una expansión de las plantaciones forestales en detrimento de los bosques nativos, matorrales y pastizales. La magnitud de este cambio fue de unas 250.000 hectáreas en 1974 hasta cerca de 3 millones de hectáreas en 2016.

 

La necesidad urgente de restaurar el bosque nativo en Chile

La nota señala que para combatir el cambio climático, el lugar más efectivo para plantar árboles es en los trópicos y subtrópicos donde los árboles toman el carbono más rápidamente. Sin embargo, en la zona centro sur de Chile, especialmente en aquellas zonas de la cordillera de la Costa y Nahuelbuta, una reforestación con bosques nativos también podría aumentar el rendimiento hídrico de las cuencas.

En un video el doctor en Ciencias Climáticas Igor Parra señala las plantaciones masivas de monocultivo forestal en Chile están destruyendo un «Refugio Bioclimático» que tiene el país en la cordillera de la costa, la cual le permitiría a la población tener un aprovisionamiento de agua constante en tiempos de crisis climática.  El académico incluso asegura que plantar monocultivos de pinos y eucaliptos es una «traición a la patria«explicando que se pone en juego la «seguridad nacional» con la actual política forestal implementada en el país, basada en el monocultivo de solo dos especies: el Pino y el Eucalipto.

Mientras tanto, el permitir y potenciar la regeneración natural se mantiene como la manera más barata y fácil de aumentar la superficie boscosa. La nota destaca que si los bosques regenerados se protegen del fuego y otras perturbaciones humanas esto permite a los árboles almacenar grandes cantidades de carbono y alcanzar rápidamente el nivel de bosque maduro en unos 70 años.

Aunque estos bosques bien manejados pueden ayudar también a aliviar la pobreza en regiones de bajos ingresos, así como a conservar la biodiversidad, la nota señala que los mayores planes de reforestación siguen siendo con plantaciones industriales, principalmente en Brasil, China, Indonesia, Nigeria y la República Democrática del Congo.

Los autores concluyen que además de detener la deforestación, se deben instaurar programas de reforestación que restauren las tierras degradadas a bosques naturales, y las protejan.

 

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