Realizan intercambio de semillas en Longaví por la agroecología y los saberes ancestrales campesinos

[resumen.cl] El pasado viernes 21 de junio se realizó en la plaza de armas de Longaví un intercambio de semillas para potenciar las prácticas agroecológicas en la zona. En la instancia asistieron organizaciones campesinas, estudiantes y vecinas/as del sector que compartieron saberes y semillas tradicionales. Los y las organizadores de la actividad afirman que el negocio agroindustrial genera impactos a gran escala en los ecosistemas, la salud de la población y que tampoco asegura la alimentación de calidad para los tiempos venideros. Para enfrentar esta realidad es que proponen potenciar la agroecología como herramienta alimentaria viable para la población de la zona.

Durante este 2019 Resumen se ha hecho parte de diferentes intercambios de semillas organizados por diversas organizaciones campesinas y mapuche en los sectores de Tirúa, Punta de Parra y Yumbel en la región del Biobío. En esta ocasión fue el turno de Longaví en la región del Maule, donde nuevamente esta ancestral costumbre campesina y de los pueblos originarios brotó para fortalecer la soberanía alimentaria de las comunidades. En diversas comunas del país y Wallmapu se realizan estas actividades para intercambiar semillas, alimentos y saberes vinculados a la tierra, lo que permite que sean las propias comunidades las que controlen algo tan vital como el suministro cultural y genético ligado a la alimentación y la salud.

 

 

La actividad de Longaví se realizó junto a la segunda feria campesina de la mesa rural de mujeres y equidad de género, quienes muestran productos del trabajo campesino a la comunidad de Longaví.

La instancia es motivada por el trabajo de mujeres campesinas. «La mujer que estaba tan postergada en el campo, ahora ya no es así, porque tenemos nuestro espacio» indicó Isabel del Cármen Aravena, parte de una corporación cultural para el rescate cultural e histórico de utensilios de uso campesino.

Isabel del Cármen Aravena Jorquera trabaja en el rescate histórico y cultural de utensilios campesinos

 

Fue así como integrantes de las comunidades de San Luis, Esperanza Plan, Polcura y El Carmen, entre otras, asistieron a la actividad. En esta se intercambiaron valiosas semillas, como por ejemplo semillas de lupino, una leguminosa que se utiliza como abono verde y que aparte de fijar nitrógeno aporta fósforo a los siguientes cultivos. Además, se intercambiaron semillas de avellanos de la Cordillera de la Costa del Maule junto a semillas de chícharo, variedades de caléndula, porotos, acelgas, lechugas y maíz, entre muchas otras.

 

 

Desde el Centro Agroecológico Longaví (CAEL), organización que impulsó la jornada cultural de intercambio de semillas, manifestaron que "Hoy es un día muy especial para nosotros y nosotras, pero lo es mucho más para la naturaleza que entra en fase de renovación energética, Wetripantu, solsticio de invierno, año nuevo mapuche, el cual afecta a todas las criaturas de los reinos, desde las más grandes y complejas, hasta las más pequeñas, simples y esenciales. Las semillas cruzan e intervienen en gran parte de la red de vida de la biósfera, poniendo la gota de novedad en cada flor, fruto y nueva semilla".

 

 

Desde el CAEL agregaron además, que "Hoy celebramos a las semillas como símbolo de resistencia y lucha. Junto a los elementos aquí reunidos: agua, aire, tierra y fuego. Hoy en nuestro tercer intercambio de semillas tenemos razones y emociones para declarar que tras miles de años de herencia de nuestras ancestras y ancestros, las semillas, saberes y sabores se manifestarán e intercambiarán".

Durante la actividad vecinos y vecinas del Maule recordaron la situación complicada que vive la agricultura en la zona por la escasez hídrica que se vive durante la temporada estival y gran parte de la primavera y otoño, y visibilizaron el alto riesgo de contaminación de los suelos, aguas, y de intoxicaciones de personas y animales por el uso de agrotóxicos. Asimismo, el Centro Agroecológico Longaví recalcó que precisamente bajo estas adversas condiciones es donde se necesita gente para trabajar en los campos en producción alimentaria local y restauración de ecosistemas degradados.

 

 

 

Producción local de nueces

 

Durante la actividad, Rubén Díaz Narbona, integrante de CAEL explicó que «la parte agrícola es una tema a traspatio», es decir que la población tiende a dejarla de lado, y constató que «sin comer 2 o 3 días la crisis es fuerte, lo más impredecible va a ser en el futuro de cómo nos aprovisionaremos de alimentos sanos» en referencia al avance de la agroindustria durante las últimas décadas y el altamente probable escenario global de crisis alimentaria derivada del cambio climático.

 

 

Rubén Díaz explica la importancia de abordar el tema alimentario de una forma sistémica y a todo nivel

 

 

Rubén destacó que la población campesina de la zona tiene «un material genético de relevancia que está relacionado con el futuro de la humanidad» recalcando que la producción agroecológica puede alimentar de forma sana a la población y que no van a apostar a producir alimento a través de esa semilla que viene con productos químicos desde su nacimiento. En este sentido CAEL busca precisamente con este tipo de actividades que campesinos y campesinas de la zona del Maule sur intercambien sus semillas para que su material genético se diversifique y salga fortalecido.

 

 

Distintas variedades de choclo

 

Rubén señaló que precisamente el fortalecimiento de sus técnicas de cultivo y crianza de animales tiene por objetivo adaptarse al cambio climático, un fenómeno que ya se instaló y que podría causar efectos devastadores en las próximas décadas. «La única manera de hacerle frente a la crisis para alimentar a la sociedad es volver a la prácticas ancestrales, tales como el intercambio de semillas, aplicación de enmiendas orgánicas, el manejo agro-artesanal, sin dejar fuera al sistema pecuario, debemos volver a trabajar con nuestra gallina criolla, razas locales de cerdo, ovino, caprino, equino, entender el sistema como un todo», expresó el entrevistado.

 

 

Ante la predominancia en la zona del Maule sur de los cultivos de frutas y productos de exportación con uso intensivo de nocivos agrotóxicos, desde el Centro Agroecológico Longaví llamaron a abandonar ese manejo. «Quienes tienen cultivos de frambuesas, olvídense que va a ser sustentable en el tiempo con el manejo convencional entregado por profesionales formados en instituciones al servicio de grandes empresas, pueden inventar los productos químicos que sean para las plagas, pero las plagas en los monocultivos, es como servirles el plato de comida, es como tenerles la puerta abierta permanente. En cambio, nosotros y nosotras debemos abocarnos a hacer presión en nuestros predios preservando la biodiversidad, la que nos permite estabilizar el sistema para que no sea tan susceptible a enfermedades», manifestó Rubén. Por otro lado expresó que «para poder mitigar los efectos del cambio climático, la propuesta es elaborar, construir y fabricar nuestros alimentos a partir de un patrón de funcionamiento que esté de acuerdo y no en contra de la naturaleza».

 

En la actividad también hubo teatro y música

 

 

Al ser consultado por las diferencias entre la agroecología y otras formas de producción alimentaria, Rubén señaló que «Hay una diferencia que es una línea divisoria abismal: el modelo convencional usa insumos químicos que van en contra del patrón de la naturaleza, y además son una trampa para encerrar al campesinado, porque una vez que adoptan estas prácticas caen en un atolladero, en situaciones que económicamente les agobian, todo para que rápidamente se despueblen los campos, ya que a la agricultura industrial, los campesinos les molestamos".

 

 

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Consultado por su visión ante un posible colapso global del sistema alimentario industrial, el cual es dependiente del petróleo y a la vez importante causante del cambio climático y otros problemas de contaminación, Rubén aseguró que para billones de personas hoy «El colapso ya está instalado y las barreras que ante el capitalismo se configuraban con las relaciones de la lucha de clases, hoy se ven con el factor de menoscabo a la naturaleza que hoy es más patente y la transgresión de barreras como el ciclo del nitrógeno, fósforo y la pérdida de biodiversidad a nivel global, esto ya tiene ribetes de extinción masiva» advirtió.

 

 

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Ante las nuevas iniciativas del sistema alimentario industrial de perfeccionarse para su explotación natural y social, como la ingeniería genética o incluso la geoingeniería, Rubén señaló que «es el futuro más improbable el que ellos nos venden» haciendo alusión a que muchas técnicas son experimentales, muy costosas en energía, recursos, pueden tener consecuencias insospechadas y además están poco estudiadas.

Ante esta aterradora amenaza para el futuro y consultado con respecto a los desafíos de la agroecología, Rubén indicó que desde CAEL apuntan a la matriz de la producción de alimento considerando que solamente alternativas como la agroecología pueden generar las respuestas revolucionarias que se necesitan en un tiempo de crisis.

Esta actividad, al igual que en innumerables intercambios de semillas organizados en su mayoría por mujeres en diversos puntos de Chile y territorio mapuche, los intercambios se constituyen como una de las principales iniciativas que mantienen las semillas bajo un control comunitario, evitando la apropiación económica y genética de éstas por parte de las grandes empresas y transnacionales de la agroindustria.

 

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El intercambio realizado en Longaví cumplió el objetivo de diversificar los reservorios de las semillas tradicionales del territorio entre las distintas personas de la comunidad interesadas en la producción de alimentos desde una perspectiva vinculada a la soberanía alimentaria, la agroecología, los saberes ancestrales campesinos y la lucha contra la privatización de las semillas.

Los y las organizadores de la actividad cerraron su mensaje declarando que "Hoy nuestra peor adversidad son las agresiones políticas de los gobiernos de turno, es la apatía del estado sobre campesinas y pueblos originarios, son las transnacionales y corporaciones de agro negocio que dictan sus leyes y tratados (TPP 11, UPOV, Transgénicos y agroquímicos). Sin duda estas inclemencias quieren acabar con lo que nos queda de cultura campesina, pero declaramos abiertamente que esto tendrá un fin favorable para nosotras y nosotros, por eso estamos acá celebrando nuestro compromiso, esta vez no caeremos en su trampa. Hoy renovamos nuestras fuerzas junto a la naturaleza para regenerar la ruralidad con la agroecología, seguirá creciendo el movimiento porque las semillas ya están sembradas, solo nos queda cuidarlas!!".