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Sindicalización del comercio callejero: Nace agrupación de trabajadores/as y manufacturas La Diagonal

Esta historia se retrotrae hace dos meses, en un primero de mayo distinto a los anteriores. Un país pandémico, un gobierno "progre" recién elegido y una álgida situación política, marcada por una crisis inflacionaria, desocupación galopante y un proceso constituyente amañado por la elite y constantemente vilipendiado  por los grupos reaccionarios, desatando su virulento discurso de orden y seguridad.

Santiago, a media mañana estaba ya colmada de gente y las Alamedas con cierta tensa calma. Como siempre, hubo más de una convocatoria desde las organizaciones de trabajadores y de izquierdas. Una de ellas-desde la que arranca nuestro relato-fue aquella convocada por la Central Clasista de Trabajadores, desde cuya concentración alrededor de las diez y media am comenzó una marcha que nacía en calle Brasil (Barrio Yungai) y se desplegó en dirección a Estación Central con Alameda. Ahí, frente a Meiggs, un conocido barrio que concentra un importante centro de abastecimiento para el comercio informal, pues se ubican importantes negocios para el mercado mayorista (desde donde se nutre el llamado "matute") se desataron los primeros enfrentamientos entre los manifestantes civiles y la policía.

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Desde la Alameda, se organizaban cientos de trabajadores y organizaciones sociales, pero desde Meiggs se reunían con protección policial, una veintena de sujetos encapuchados y armados, que comenzaron a disparar hacia la marcha de trabajadores. Entremezclados con trabajadores del comercio informal, bandas delictivas  vinculadas con narcotráfico, robo y mercado negro y, utilizando las viejas prácticas del sicariato, dieron muerte a la periodista Francisca Sandoval, del medio informativo "Canal 3 de La Victoria". Las consecuencias de esta "tercerización de la represión", fueron la inmediata reacción de la prensa y el Gobierno, criminalizando al comercio ambulante en forma general, desatando las siguientes semanas, un control y prohibición absoluta de lo que ellos llaman "comercio ilegal",

Sabemos que mediáticamente fue usado para subir subir los niveles de popularidad del Gobierno, siguiendo la agenda de orden y seguridad que la derecha y el pinochetismo han marcado desde hace ya un buen tiempo, Con ello, se llenaron las urbes de policías y se dio el vamos, para la puesta en marcha del Estado de excepción en el Wallmapu, objetivo estratégico del nuevo gobierno, en la defensa de intereses corporativos privados, específicamente las Forestales.

¿Cómo llegó esa orden al Biobío? Corría el mes de mayo y una discreta visita del subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, militante del PS, entroncaría la agenda de seguridad del Gobierno, con las políticas contra el comercio ilegal de la agenda local, impulsada por la Municipalidad de Concepción, encabezada por su alcalde Álvaro Ortiz, quien declaró a la prensa "No queremos caerle bien a los ambulantes, ellos le hacen mal a la ciudad de Concepción, le hacen mal a nuestro comercio establecido, dejan sucia la ciudad...no se trata solo del puesto de venta en la calle, se trata que detrás del comercio ilegal hay crimen organizado que se dedica a vulnerar la propiedad intelectual, a la trata de personas, al contrabando, al robo".

De aquella reunión, nació una política de tolerancia cero contra el comercio ambulante, que significó un despliegue represivo a nivel nacional, en todas las urbes del territorio...¿Con qué objetivo? desde nuestra perspectiva, pavimentar el camino hacia la opinión pública y arremeter contra el Wallmapu, militarizando la Araucanía a través de un nuevo estado de excepción ¿La justificación ? Recuperar la gobernabilidad y cumplir con la agenda de orden y seguridad, que sabemos impulsa la derecha. No solo hubo un despliegue policial que impidió que los trabajadores, que ya harto mal lo han pasado con la pandemia, la crisis inflacionaria y la cesantía, sino además la prensa burguesa se lanzó con todo para estimular los espíritus chauvinistas, racistas y clasistas de las clases medias que no titubearon en aplaudir la represión contra el inmigrante, el colero, el indígena, es decir contra los pobres, que somos al final los que componen la gran masa de trabajadores informales en Chile.

En este contexto, es que nosotros, un pequeño grupo de veinte trabajadores y trabajadoras, fuimos arrinconados ante la crisis y sin quererlo tuvimos la necesidad de organizarnos colectivamente. Al principio, fuimos tres compañeros que nos dirigimos hacia la Municipalidad, en busca de alguna solución. Las primeras reuniones, las sostuvimos con seis concejales, de los cuales tres nos apoyaron. Las tres concejalas, todas mujeres, Olimpia Rivero (PC), Claudia Arriagada (PI) y Nadia Garrido (PEV), nos entregaron su percepción respecto del comercio informal y nos empujaron a organizarnos como trabajadores para poder constituirnos como un actor social-reconocido institucionalmente-ante el territorio en el que trabajamos. Con el tiempo, el apoyo más importante, lo recibimos de la concejala Olimpia Rivero, que junto a su equipo asesor logramos coordinar reuniones con las juntas de vecinos, con la Delegación Presidencial y la FEC (Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, uno de los entes más importantes de la región).

En paralelo, desde el barrio el grupo había crecido y organizamos algunos mítines, viralizamos los sucesos represivos a través de las redes sociales y ya para junio éramos virales y nuestro caso tenía más de 1600 reproducciones y contábamos con el apoyo de casi toda la comunidad. Logramos, a través de una reunión con el equipo de la delegada Daniela Dresdner, un período de gracia para que pudiéramos trabajar, mientras constituíamos formalmente nuestra agrupación. En conclusión, una conquista para la y los trabajadores, que durante el mes de junio pudimos recuperar nuestra fuente laboral, con miras a impulsar un gran Movimiento Social en Defensa del Comercio Justo en la Región. Del Biobío.

Si bien, aún hay muchas más cosas por lograr, hemos entendido que solo organizándonos colectivamente podemos reivindicarnos moral y socialmente ante un régimen injusto e inhumano. Serán muchas más las batallas que tendremos que librar, como tener un techo para no mojarnos ante las lluvias de invierno o un baño para nuestras necesidades, sin embargo en el camino iremos madurando y liberándonos, pues nuestra lucha es una lucha por la dignidad.

¡A Correr la cerca, hasta Tumbarla!

AGRUPACI"N DE [email protected] Y MANUFACTURAS LA DIAGONAL

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