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Tercer tiempo: Reformar para Cocinar

Los últimos días de la Convención Constitucional fueron de fuerte presión por parte de los poder fácticos, a tal nivel que este mismo órgano permitió, que el Congreso del viejo régimen tuviera la posibilidad de reformar la nueva Constitución en un hecho inaudito. Más aún, teniendo claro que los sectores a la izquierda del actual gobierno tenían al menos el tercio para bloquear esta norma transitoria.

Joaquín Pérez

La derecha a pesar de ser minoritaria impuso su relato, la izquierda entregó la iniciativa sin dar pelea como quedó graficado en el mismo acto de cierre de la Convención, una liturgia llena de rituales del viejo orden, en una muestra de disciplinamiento de los sectores que decían representar el estallido. La derecha olfateó la sangre y salió a imponer un nuevo relato, dirigidos por el nuevo timonel de la UDI lanzaron su "Rechazar para Reformar". La respuesta de los partidos de ambas coaliciones de gobierno no pudo ser más seguidista o reaccionaria: "Aprobar para Reformar", lo que claramente da cuenta que la derecha no sólo recuperó iniciativa política, sino que además se impuso en la actual contingencia.

El éxito de esta jugada fue tal, que la derecha se atrevió a doblar la apuesta, elaborar un listado de posibles reformas que ellos harían de vencer en el Rechazo y exigir al Gobierno lo mismo si ganaba el Apruebo. Boric tardó apenas unos días en responder afirmativamente, señalando lo que a él no le parecía de la nueva Constitución y que a su parecer debían ser cambiadas, planteando además que estas reformas debían ser expuestas al país, incluso antes del 4 de septiembre.

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Dadas así las cartas, ambas opciones políticas presentadas hoy al país: "Rechazar para reformar" y "Aprobar para Reformar", en el fondo son una sola y configuran desde ya una nueva "cocina" política, para terminar de encausar la crisis social y política desatada tras el Estallido Social del 18 de octubre del 2019, en los parámetros muy similares a los acordados la noche de aquel 15 de noviembre. Los matices de esta nueva cocina los definirán los resultados del plebiscito. Solamente un resultado arrollador del Apruebo podría detener este nuevo intento de frenar el proceso de transformación en Chile.

Por otra parte la derecha aspira a correr algo más las líneas, en un intento de restauración conservadora, apostando a una peligrosa victoria del Rechazo, que ni siquiera los grandes inversionistas de la bolsa de Nueva York recomiendan. Aunque ellos verían como una victoria incluso un resultado estrecho a favor del Apruebo.

Lo que la élite político-empresarial de este país sigue sin entender, es que la crisis de su modelo económico, político y social es terminal, que ni sus operadores políticos de derecha, de la Concertación o Nueva Mayoría tienen una estrategia para superar el actual estado de la cosas, ni siquiera keynesiana, más que mantener el régimen y profundizar la crisis que vive el país.

Por otra parte, los sectores populares en Chile, no lograron un gran progreso en la construcción de fuerza social ni política del proceso constitucional, siguen desperdigados, sin propuesta política propia, observando ingenuamente como una y otra vez, el progresismo, primero bacheletista y hoy frenteamplista, les traiciona.

 

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