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Ataques del puma en Arauco o los últimos intentos de un ser vivo por seguir siéndolo

17 agosto 2016

[resumen.cl] Las nuevas denuncias de vecinos de la provincia de Arauco, respecto al ataque de pumas contra los animales que crían reflotó la grave degradación ambiental de la cordillera de Nahuelbuta. Los pumas (Puma concolor) son los carnívoros terrestres más grandes que habitan en Chile. Su presencia, originalmente, se extendía desde el extremo norte hasta las regiones australes, poblando la cordillera andina y, desde el centro sur, la Depresión Intermedia y la Cordillera de la Costa.

Los pumas son cazadores solitarios y tienden a concentrar su actividad en las noches o bien en las horas crepusculares. Habitan en una proporción de un ejemplar por cada 25 a 50 km2, aunque, de acuerdo a registros realizados en el Parque Nacional Torres del Paine, la densidad ha llegado a un ejemplar por cada 10 km2, quizás debido a la alta concentración de especies. Su territorialidad impide la superposición de los hábitats de cada uno de ellos, ocurriendo disputas entre los individuos para controlar el espacio.

Si bien, los pumas se han caracterizado por una gran adaptabilidad a las transformaciones ambientales, en las últimas décadas, las provocadas por actividades humanas, han sido de tal envergadura que amenazan su reproducción. De hecho, en muy pocos lugares se ha avistado su presencia y, como han afirmado los pobladores de Arauco, ésta interfiere perjudicialmente en sus actividades.

Las recientes denuncias replantean el crítico estado del bosque de Nahuelbuta, el cual albergó una gran biodiversidad producto de sus procesos geológicos que datan desde la deriva continental y, posteriormente, su condición de refugio glaciar, hace unos 20.000 años. Actualmente, sólo un 1,8% de la superficie de esta formación cordillerana está protegida por el Estado en el denominado Parque Nacional Nahuelbuta. El resto de la superficie se debate entre las expandidas plantaciones forestales de pinos y eucaliptos, y la menoscabada vida de campesinos que ven su permanencia amenazada por la degradación de los territorios, propia de esta industria.

El Censo Forestal y Agropecuario del año 2007 arrojó que diversas comunas de la Provincia de Arauco, poseían buena parte de sus superficies cubiertas de monocultivos forestales, las cuales se extienden precisamente a través del cordón montañoso de Nahuelbuta. Por ejemplo, Arauco (52%); Cañete (42%); Contulmo (56%); Curanilahue (82%); Los Álamos (65%) y Tirúa (48%). Si se considera que las plantaciones forestales no son bosques, pues los equilibrios ecosistémicos propios de estos se trastornan en función del crecimiento de las especies objetivo del negocio, podremos reconocer que la porción de territorio habitable para animales predadores, como el puma, es exigua y, por tanto, sus posibilidades de sobrevivencia son mínimas.

La población de pumas ha sufrido la perturbación de su hábitat al punto que, junto con disminuir su población ostensiblemente, también se ha transformado su dieta, convirtiéndose en un cazador de animales alóctonos como conejos, cerdos y aves de corral.

El estudio “Hábitos alimentarios de puma concolor en bosques fragmentados del sur de Chile”, realizado en un bosque de 438 ha al noroeste de Temuco, determinó a partir del examen de fecas de puma la presencia de restos de pudúes (Pudu puda) y coipos (Myocastor coypus) y también de especies introducidas como conejos (Oryctolagus cuniculus); ratas (Rattus rattus); y gallos y gallinas (Gallus domesticus).

La situación sufrida por la población de pumas podría ser similar a la de los lobos marinos en las costas chilenas. La sobreexplotación pesquera ha provocado la ausencia de alimento para estos mamíferos que requieren comer unos 20 kilos de carne diariamente. Por ello, es que los lobos marinos intentan subsistir a partir de las capturas de pescadores o, en el mar austral, introduciéndose en las jaulas de salmones. En Talcahuano, hasta hace unos años, era frecuente ver algunos de ellos hurgando en los basureros, e incluso cruzando la avenida Colón para buscar desechos con los cuales paliar el hambre. Actualmente, el muro que separa la tierra del mar les impide acceder a la vía pública y son ignotos sus nuevos hábitos de subsistencia, si es que continúan vivos.

Estas “intromisiones” han tenido crueles costos para los lobos marinos. En diversas denuncias, se ha imputado a trabajadores de la pesca y la salmonicultura, acciones de maltrato en contra de éstos y, si bien, SERNAPESCA [Servicio Nacional de Pesca] ha interpuesto querellas contra los responsables, éstas no han cesado. Ocasionalmente se publican fotos o videos de prácticas que, en realidad, son habituales, pues están justificadas en la lucha por subsistir, propia de la miseria más embrutecedora.

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Trabajadores de la empresa salmonera Yadrán en región de Aysén. Foto: Cristián Moreira

Así como la población de lobos marinos, la de pumas, puede coexistir con los seres humanos. De hecho, así ha sido durante miles de años. No obstante, el modelo primario exportador imperante ha degradado los hábitats de todas las especies, incluyendo el ser humano. Por ello, lo único que puede salvar a los pumas sobrevivientes, de los tormentos provocados por la acción o la omisión de las personas es la transformación de los circuitos de extracción de recursos naturales en beneficio del empresariado extractivista.

Las últimas visitas del puma parecen, más bien, los últimos intentos de un ser vivo por seguir siéndolo.

Foto principal: telegraph.co.uk

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