AUDIO | Crónica de Ruperto Concha: Verdades que no se dicen

Por Ruperto Concha / resumen.cl

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Son pocas las personas que se acuerdan de lo que significa la palabra "bataclán". Para los demás explico que el Bataclán fue un gran teatro francés donde surgieron esas comedias musicales con niñas livianitas de ropa que bailaban levantando las piernas y contoneándose todas al mismo tiempo y todas igualitas. Esas niñas eran las bataclanas

Fue lo que después los norteamericanos convirtieron en el Music Hall, y se hizo sinónimo del mundo del espectáculo farandulero, hecho para que el espectador no tuviera ganas de pensar en nada más.

En fin, en estos días dramáticos en que nuestro planeta, nuestra civilización y la vida misma como la conocemos, parecen estar hundiéndose en una arena movediza...

... la forma en que informa una prensa que se ha vuelto mercenaria, aparece tan farandulera, tan igualita en sus narrativas, al servicio de estos (o de aquellos o los de más allá), que no puedo evitar verla como un bataclán palabriento que informa poco y con intención panfletaria aunque le hace empeño por ser entretenida.

Ahora a los mercenarios los llaman "contratistas", las víctimas inocentes ahora son "daño colateral", y en fin, a la magnífica Greta Thunberg, que cumplió 17 años el 3 de enero, mientras Estados Unidos asesinaba shiítas en Irak, la llaman de cualquier manera que la perjudique aunque sea un poco.

 

Desde los dos asesinatos masivos del 3 de enero, en el aeropuerto internacional de Bagdad, los medios de prensa más bataclánicos, de Estados Unidos, Europa, y muchos medios de prensa del mundo islámico también, cayeron en una especie de frenesí fantasioso.

Sin hacer caso de las informaciones firmes entregadas por los protagonistas de los hechos, se pusieron a lanzar como "noticias", por ejemplo, que la respuesta con misiles balísticos lanzada por Irán en la madrugada del 8 de enero sobre dos bases militares estadounidenses en Irak, habría matado por lo menos a... ¡80 soldados americanos!

Y en contrapartida, el otro bataclán, opuesto, afirmaba que en realidad ninguno de los misiles iraníes había llegado al blanco, porque las defensas antimisiles americanas los habían interceptado a todos.

Bueno, y eso en circunstancias de que el propio Donald Trump había reiterado que el ataque iraní no había provocado ninguna muerte, y que diversos medios de prensa habían publicado las imágenes satelitales que exhibían los destrozos causados por los misiles en las bases americanas.

En concreto, se dieron dos versiones que sólo diferían por el número de misiles disparados por Irán. Una versión británica mencionó que Irán lanzó 25 misiles, de los cuales 2 no hicieron explosión y otros 3 impactaron fuera del blanco.

La otra versión es similar aunque reduce a sólo 15 el número de misiles. Pero todos los medios periodísticos especializados en estrategia coincidieron en destacar tres cosas.

Primero, la efectividad de los misiles balísticos iraníes que fueron disparados con certera buena puntería a una distancia de alrededor de 500 kilómetros del blanco.

Segundo, la ostensible intención iraní de causar daños físicos severos en las bases militares pero sin destruir vidas humanas. Es decir, causar daño mínimo pero lanzando una advertencia máxima.

Esa opinión fue compartida por los analistas del Pentágono entrevistados por CNN y en la revista The Week.

Y, tercero, cómo fue posible que las defensas antimisiles que protegen las bases militares de la OTAN, pese a que sabían que Irán tendría necesariamente que lanzar un ataque de respuesta a los asesinatos del 3 de enero, no fueron, sin embargo, capaces de interceptar ninguno de los misiles iraníes.

 

También sobre ese punto, los analistas militares tuvieron que admitir que todas las defensas antimisiles tienen un margen de fracaso, pero que ese margen supuestamente no puede ser mayor que el 40% de los intentos de intercepción. Sin embargo, en este caso, la falla fue total.

Y sobre ese punto se recordó el ataque lanzado desde Yemen en septiembre pasado, que destruyó un 50% de las instalaciones de la principal refinería de petróleo de Arabia Saudita.

Y, eso, en circunstancias de que aquella refinería estaba protegida por baterías de los carísimos y sofisticados misiles Patriot que también fueron incapaces de interceptar aquel ataque.

De hecho, Arabia Saudita inició de inmediato gestiones con Moscú para adquirir los sistemas de intercepción S-300 y S-400, considerados incomparablemente superiores a los Patriot aunque bastante más caros.

 

Como fuere, el mensaje le llegó a Washington junto con los misiles. Al parecer Donald Trump esperaba que su demostración de fuerza asesina en Irak iba a provocar una reacción de patriótico entusiasmo popular en Estados Unidos. Pero la reacción fue intensamente negativa, tanto en los círculos políticos como en la opinión pública general detectada por las encuestas.

De hecho, por primera vez, representantes y senadores del Partido Republicano se expresaron abiertamente en contra de una acción lanzada por el presidente Trump sin ningún criterio estratégico y que, por el contrario, hacía prever que el pueblo irakí se uniría a los iraníes en una potente voluntad de expulsar de su territorio a todas las fuerzas militares de Estados Unidos y la OTAN.

De hecho, el Congreso Nacional de Irak aprobó por unanimidad una petición al gobierno de exigir la salida de todas las tropas extranjeras instaladas en su territorio.

El Primer Ministro irakí, Abdel Mahdí, anunció haber recibido una nota oficial, con traducción oficializada, en la que el Brigadier General William Selby, comandante de la Fuerza de Tarea del ejército de Estados Unidos en Irak, mencionaba la posibilidad de iniciar la retirada de las fuerzas militares de la coalición que se mantiene en sus bases en territorio de Irak desde el 2014, bajo el pretexto de la lucha contra los terroristas del Daesh Islámico.

Posteriormente, en Washington, el Ministro de Defensa, Mark Esper, negó que existiera esa posibilidad y que la nota del general William Selby no era más que un borrador que no debía haberse entregado antes.

 

Como fuere, el viernes el ministro de exteriores Mike Pompeo confirmó una serie de débiles sanciones adicionales contra Irán, principalmente sobre el rubro de textiles, aunque al mismo tiempo confirmó que el presidente Trump estaría dispuesto a iniciar negociaciones con Irán a fin de poner fin a todas las sanciones.

Sin embargo, al mismo tiempo, en un tono realmente insultante, Pompeo desestimó cualquiera posibilidad de que las tropas estadounidenses vayan a abandonar el territorio de Irak. Más aún, insistió en que la OTAN se incorpore para asumir el control total del Medio Oriente.

Ello induce a temer que se esté iniciando un período de nueva y muy fiera resistencia popular anti estadounidense, por parte de las bases movilizadas en brigadas de combate tanto de la mayoría shiíta como de la minoría sunnita del sur del país.

Ya se han producido algunos asesinatos de periodistas y funcionarios civiles europeos, y la mayor parte de los organismos internacionales han abandonado territorio iraní, tras las fronteras de Kuwait.

También el cuartel general de las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados europeos ya abandonó el territorio de Irak, también dirigiéndose a Kuwait.

Y en las principales calles y plazas de Bagdad se han producido manifestaciones con crecientes signos de violencia, en que se lanzan consignas lanzando maldiciones contra Estados Unidos.

Pero, ojo, también, en grupos menores, principalmente de kurdos y sunnitas, se lanzan además maldiciones en contra de Irán.

Es decir, las señales apuntan todas, y en forma siniestra, a un futuro en que los estadounidenses y europeos estarán en constante peligro y rodeados de un resentimiento popular generalizado.

¡Mala cosecha para la aventura asesina de Trump contra el prestigioso general Suleiman y los dirigentes shiítas en el aeropuerto internacional de Bagdad!

 

Paralelamente, en el aeropuerto internacional de Teherán, a pocas horas del ataque iraní contra la base al Asad en Irak, otra tragedia segaba la vida de los 176 ocupantes de un avión de pasajeros ucraniano, de los cuales más de 80 eran iraníes.

Inicialmente, el gobierno iraní desestimó las conjeturas de que el avión hubiera sido derribado por un misil. Sin embargo, tras dos días de investigación, Irán descubrió que en efecto un oficial de las defensas antiaéreas del aeropuerto erróneamente confundió la imagen de radar del avión con un aparato amenazante y le disparó un misil que lo derribó.

Ya de antemano, los investigadores europeos, americanos y australianos habían planteado la tesis de un disparo lanzado por error, sin intención.

Era más que comprensible esa posibilidad, tomando en cuenta las terribles amenazas que Donald Trump y Mike Pompeo habían lanzado días atrás anunciando que bombardearían 52 objetivos estratégicos de Irán.

Hay total acuerdo internacional en que el derribamiento del avión ucraniano fue un error trágico, humano y totalmente involuntario.

 

Todavía hay muchas más verdades que el bataclán de la prensa no tiene interés en informarnos. Entre ellas, por ejemplo, las cifras de sabrosísimas ganancias adicionales que obtuvieron los altos jefes de las grandes industrias de armas y equipos militares en los cuatro días de tensión que siguieron a los asesinatos en Bagdad.

Fíjese que los jefazos de las empresas Northop-Grumman, en sólo 3 días, ganaron casi 8 millones de dólares sin mover un dedo, sólo por el alza del valor de sus acciones ante la posibilidad de guerra, una guerra que produce más platita para ellos.

También la jefa máxima de la Lockheed Martin, que produce los misiles Hellfire, doña Marilyn Hewson, en 24 horas ganó casi un millón dólares adicionales, también sin mover ni un dedo. Y el señor Neal Blue, jefazo de la General Atomics, que fabrica drones de ataque, ganó 4 millones cien mil dólares más en solo 24 horas.

Lo mismo ocurrió con las acciones de la Directora de General Dynamics, Febe Novakovic y el Director General de Raytheon, Thomas Kennedy. Todos ellos ganaron en pocas horas, millones de dólares ante la deliciosa perspectiva de que pudiera estallar la guerra con Irán.

Para ellos, la guerra no es tan mala. No es nada de mala. Y ser codiciosos, Ud. sabe, ahora es una virtud para la gente muy cristiana del neoliberalismo.

Hasta la próxima, amigos. Hay que cuidarse... dándole tiempo al tiempo para ver si las cosas terminan arreglándose ellas solas.

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