Por primera vez en su historia el cine brasileño obtiene un premio Oscar. "Aún estoy aquí" (Ainda estou aquí ) del director Walter Salles, se llevó la estatuilla dorada a la mejor película extranjera, mientras el Oscar a mejor documental se lo llevo la palestina "Ninguna otra Tierra" (No Other Land).
Por Joaquín Pérez
En pleno carnaval, el cine brasileño recibió un premio Oscar, el que fue festejado por el pueblo como un verdadero triunfo deportivo. Se espera ahora que representantes de la producción participen del cierre del carnaval de Río de Janeiro este fin de semana, donde el film será homenajeado en el sambódromo.
La película, que cuenta la historia de Eunice Paiva, cuyo marido fue asesinado por la dictadura militar (1964-1985) y que luchó durante décadas por el derecho a la memoria, reabre el capítulo más oscuro de la historia reciente en Brasil y el conosur sudamericano, los años de las dictaduras militares, el "Plan Cóndor" y el terrorismo de Estado.
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"Este premio es para una mujer que, después de una pérdida bajo un régimen autoritario, decidió no doblegarse", dijo Walter Salles, refiriéndose a Eunice Paiva, el personaje principal de la película, al recibir el premio. Era la tercera vez que una película de Walter Salles llegaba a los Oscar, la primera Estación Central (Central do Brasil) en 1999, donde la actriz principal: Fernanda Montenegro, es la madre de la actriz principal de "Aún estoy aquí" (Fernanda Torres). Ambas fueron nominadas al Oscar a mejor actriz.
La última vez que una película de Walter Salles estuvo en la premiación fue con "Diarios de Motocicleta", sobre el viaje por Latinoamérica de un joven médico argentino, el Che Guevara, que sí obtuvo un premio Oscar, a la mejor canción, un tema del cantautor uruguayo Jorge Drexler.
"Aún estoy aquí" ha sido la película más vista en Brasil desde la pandemia en los cines brasileños, a pesar del boicot de la derecha bolsonarista (antiguo esbirro de la dictadura), que se niega a reconocer los crímenes cometidos. Brasil es hasta hoy, a pesar de haber tenido una presidenta, ex prisionera política y torturada durante la dictadura, un país donde campea la impunidad. Lo único en lo que alcanzó a avanzar la expresidenta Dilma Rousseff, fue una comisión de verdad (2014), la que, por cierto, llego con muchísimo retraso.
Por esto, el premio tiene un especial significado para la memoria histórica del pueblo brasileño. La memoria ha demostrado ser el mejor antídoto contra el fascismo en Sudamérica, el bastión más duro que la desinformación y manipulación de las redes sociales y los grandes medios no ha podido romper, en esta batalla cultural que se libra en estos días.
Pero además del record de público "Aún estoy Aquí" ya ha recibido más de 40 premios internacionales, entre los que destacan el recibido por Fernanda Torres como Mejor Actriz en los Globos de Oro, el Goya a la mejor película iberoamericana, el premio como mejor guión en el festival de Venecia.