
El libro del periodista Siddharth Kara reconstruye el costo humano del cobalto que alimenta celulares, computadores y vehículos eléctricos. Una lectura imprescindible en momentos en que el Congo vuelve a aparecer en la conversación pública y Chile debate nuevos proyectos de minerales "críticos".
Por Antonio Puentes| Librero lleno*
Mientras millones de personas siguen el Mundial de Fútbol, el nombre de la República Democrática del Congo ha vuelto a aparecer en redes sociales y conversaciones, ya sea por referencias de jugadores, símbolos o la creciente atención sobre uno de los países más golpeados —y al mismo tiempo más codiciados— del planeta.
Pero lejos de los estadios y las transmisiones deportivas, el Congo ocupa un lugar decisivo en otro escenario mucho menos visible: la carrera mundial por los minerales críticos que alimentan la transición energética y la revolución tecnológica.
Es precisamente allí donde Siddharth Kara sitúa el foco de Cobalto Rojo: el Congo se desangra para que tú te conectes, una investigación que hoy resulta indispensable para comprender el costo humano detrás de los teléfonos inteligentes, computadores, vehículos eléctricos y baterías recargables.
Durante la última década el cobalto pasó de ser un mineral relativamente desconocido a transformarse en uno de los recursos más codiciados del planeta. Gran parte de esa demanda proviene de la fabricación de baterías de ion-litio, utilizadas por gigantes tecnológicos y la industria automotriz.
La paradoja es brutal: mientras el mundo celebra los avances de la llamada "economía verde", cerca del 70% del cobalto mundial proviene de la República Democrática del Congo, un país donde la extracción continúa marcada por condiciones laborales extremas, explotación infantil, violencia estructural y un permanente saqueo de sus riquezas naturales.
Lejos de las cifras, Kara decide recorrer personalmente las minas artesanales del sur del país. El resultado es un relato incómodo, construido desde el terreno, donde conversa con trabajadores, familias, comerciantes y víctimas directas de una industria que rara vez aparece en la publicidad de los productos tecnológicos.
Uno de los mayores méritos de Cobalto Rojo consiste en cuestionar la idea de que toda transición energética es, por definición, justa o sustentable.
El libro obliga a preguntarse quién paga realmente el costo de las tecnologías que prometen combatir la crisis climática. Mientras en Europa, Estados Unidos o Asia se multiplican los discursos sobre electromovilidad y descarbonización, miles de personas siguen excavando túneles inestables con herramientas precarias para abastecer una cadena global de suministro que termina en algunas de las empresas más poderosas del planeta.
No se trata únicamente de un problema africano. Es un espejo del funcionamiento del modelo extractivo contemporáneo.
Cada teléfono móvil, computador portátil o vehículo eléctrico contiene minerales cuya historia comienza mucho antes de llegar a nuestras manos. Comprender esa historia implica mirar más allá de la innovación, el consumo y el progreso tecnológico.
En tiempos donde el Congo vuelve a aparecer fugazmente en la conversación pública gracias al fútbol, Cobalto Rojo ofrece una oportunidad para conocer un país que suele hacerse visible solo cuando el mundo necesita sus recursos.
Porque, muchas veces, detrás de una batería completamente cargada existe un territorio que continúa desangrándose.
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* «Librero lleno» es una sección orientada a comentarios breves elaborados a partir de la lectura de libros de diversos estilos.