Los jefes no se ponen de acuerdo: trabajadores, colaboradores o cachos

Los jefes no se ponen de acuerdo: trabajadores, colaboradores o cachos

Sr. Director.

La desregulación y precarización impulsada por el gobierno avanza a paso firme entre infructuosos reels de la "oposición" y las selfies triunfadoras con el ministro Quiroz.

En el área del trabajo, mientras la sindicalización amplia y efectiva sigue siendo un tema tabú el gobierno ha promovido el beneficio empresial por sobre el de la clase trabajadora.

David Bravo, el presidente de la Mesa de Reactivación Laboral, nos trató de cachos, al referirse a la indemnización que debemos recibir por nuestro trabajo cuando somos despedidos. 

Mientras, la moda del empleador de turno, incluso de representantes de la institucionalidad política del país, es tratarnos de colaboradores, despojándonos de aquella características que nos unía: el trabajo.

Esa lógica del "colaborador" es, a lo menos, indignante. Nos relega a otro nivel y también busca imponer esa manoseada lógica de tratarnos casi como una familia feliz.

El empleador y la clase política tienen que entender que, para ellos, no somos su familia. Acá estamos hablando de una relación contractual, derechos laborales que se han ganado desde la más profunda lucha histórica y que, aunque nos digan cachos, seguiremos alzando la voz ante las injusticias que permiten que se enriquezcan a costa de nuestra precarización.

Por M. Silva Mardones

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