¿A quién pertenece la biodiversidad en el océano? Estudio analiza el control corporativo y la gobernanza global marina

[resumen.cl] Existen incertidumbres legales asociadas al uso de los recursos genéticos desde áreas marítimas ubicadas más allá de las jurisdicciones nacionales, las cuales cubren la mitad de la superficie terrestre. Un artículo de 2018 evaluó el control de corporaciones multinacionales y la gobernanza de Estados sobre los recursos marinos genéticos concluyendo la necesidad de una mayor transparencia con respecto a la procedencia de las especies, a la transferencia de la propiedad de la patente y las actividades de corporaciones en estos patentamientos. 

 

El estudio publicado en la revista Science Advances accedió a 38 millones de registros de secuencias genéticas asociadas con patentes y creó una base de datos de 12.998 secuencias extraídas desde 862 especies marinas. Se identificaron más de 1.600 secuencias desde 91 especies asociadas con ecosistemas en chimeneas hidrotermales, reflejando el interés comercial en organismos desde áreas remotas del océano, así como la capacidad técnica de recolectar y usar los genes de estas especies.

Tan solo una corporación registró el 47% de todas las secuencias marinas incluidas las patentes genéticas, excediendo la participación combinada de 220 otras compañías. Universidades y sus socios de comercialización registraron un 12% del total. Actores ubicados en 10 países registraron 98% de todas las patentes de secuencias y 165 países no estuvieron representados.

¿Quienes están registrando estas patentes de organismos marinos?

El estudio señala que 221 compañías han registrado el 84% de todas las patentes. Universidades públicas y privadas contabilizan el otro 12% mientras que gobiernos, individuos, hospitales e institutos de investigación sin fines de lucro representan el 4%.

Una sola corporación transnacional registra el 47% de todas las secuencias de patentes: BASF la principal empresa química del mundo con sede en Alemania.

Le siguen por lejos la empresa de biotecnología japonesa Kyowa Hakko Kirin Co. Ltd con un 5,3% y la estadounidense de biocombustibles Butamax Advanced Biofuels LLC (3.4%)

Un 56% de todas las patentes universitarias fueron registradas por Yeda Research and Development Co. Ltd. el brazo comercial del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel, excediendo las peticiones combinadas de otras 77 universidades.

Entidades localizadas en 3 países registraron más del 74% de todas las patentes asociadas a recursos genéticos marinos. Alemania mantuvo el 49%, Estados Unidos un 13% y Japón un 12%. Mientras tanto, 165 países quedaron sin representación en reclamo de patentes.

Secuencias desde un amplio rango de especies que han estado en el foco de las patentes, tales como: el cachalote Physeter macrocephalus, la manta raya Manta birostris, de bacterias archeas y de organismos del plancton entre otras.

 

Cachalote (Physeter macrocephalus) y su cría cerca de la costa de Mauricio. La cría tiene Remora australis pagada a su cuerpo. Foto de Gabriel Barathieu

 

La mayor parte de las especies son de tamaño microscópico, las cuales constituyen el 19% de las especies registradas en el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS por sus siglas en inglés)

Otras formas de vida tienen menos intereses comerciales, tales como las ascidias (piures) de las cuales solo 6 tienen patentes. Una considerable parte de estas patentes de secuencias son derivadas desde especies asociadas con ecosistemas hidrotermales (91 especies, 1650 secuencias) muchas de las cuales están más allá de las jurisdicciones de alguna nación.

 

Estelas alrededor de las fumarolas a alta temperatura (más de 100°C) en el respiradero Champaña en la Fosa de las Marianas. Fuente: NOAA

 

 

 

 

Las principales amenazas para la vida marina son el cambio climático y la acidificación de los oceánosla contaminación con residuos plásticos y distintas formas de explotación industrial como la sobrepesca o las próximas iniciativas de minería submarina. Junto a estas, la pérdida de biodiversidad global tanto en continentes como océanos avanza a una tasa acelerada.

 

 

Bahía de Coronel junto al Golfo de Arauco en la zona costera de la provincia de Concepción

 

Distintas iniciativas han buscado normar el acceso comercial del material genético de especies marinas en peligro o poco conocidas para la ciencia. El Protocolo de Nagoya es un acuerdo internacional que tiene por objetivo compartir los beneficios del uso de los recursos genéticos de manera equitativa y justa. Este fue adoptado en la décima reunión de la Conferencia de las Partes el 29 de octubre de 2010 en la ciudad de Nagoya, Japón.

 

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Mientras el Protocolo de Nagoya aborda el acceso a beneficio común para recursos genéticos en aguas nacionales, no hay mecanismos similares en aguas internacionales.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar declaró el fondo marino y el subsuelo, también llamado «El Área» como patrimonio común de la humanidad. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés) fue fundada posteriormente para regular la exploración y la eventual explotación minera con un objetivo de beneficio equitativo a nivel global.

 

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Al aplicar el principio de libertad en aguas internacionales, quien sea que adquiera el material genético podría tener derechos sobre cualquier producto que se desarrolle.

Pero al aplicar el derecho de patrimonio común de la humanidad, los países o corporaciones que desarrollen aplicaciones basadas en especies del fondo marino deberán compartir los beneficios.

 

 

El estudio concluye que el control corporativo de los recursos marinos genéticos tiene una asimetría dramática. 

 

Las conclusiones del estudio destacaron la importante de una participación inclusiva de todos los Estados en las negociaciones internacionales y la urgencia de clarificar el régimen legal de acceso y los beneficios de compartir los recursos marinos genéticos. Identificaron la necesidad de una mayor transparencia con respecto a la procedencia de las especies, además de transferencias de la propiedad de las patentes y las actividades de compañías con desproporcionada influencia sobre el patentamiento de la biodiversidad marina.

Las desigualdades económicas y tecnológicas entre los países ricos y que albergan las principales megacorporaciones del mundo y los países más pobres desde donde se extraen materias primas y se acelera su degradación ambiental, vuelven extremadamente complicada la repartición de los beneficios económicos y tecnológicos que distintos actores esperan obtener con la explotación marina general y con la apropiación de recursos genéticos en particular.