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Grupo de inversiones multinacional compró 80 mil hectáreas por 385 millones de dólares a Forestal Arauco en Chile

[resumen.cl] El 13 de mayo pasado, la multinacional Timberland Investment Group (BTG Pactual) cerró un acuerdo con Forestal Arauco (Grupo Angelini) por 385 millones de dólares para comprar 80 mil hectáreas distribuidas en 461 predios entre las regiones de O’Higgins y de Los Lagos. El negocio forestal estaría buscando aumentar su promoción como mitigador del cambio climático, sin embargo, esta aproximación es refutada por los impactos ambientales y la modificación del paisaje asociadas al negocio de los monocultivos.

Según informó Diario Financiero la multinacional estuvo más de 10 años intentando entrar al país.

El fondo se fundó en EE.UU. en los años ochenta y en 2012 pasó a control del banco BTG Pactual de Brasil. En Chile compraron Celfin Capital ese mismo año.

Según indica el citado medio, las negociaciones fueron lentas. Estas consideraron traspasar los predios con menor conflictividad por reivindicación de tierras usurpadas a comunidades mapuche o campesinas mestizas.

 

Potencial estrategia de blanqueo empresarial ambiental

El citado medio indica que Timberland creó una división llamada Landscape Capital, para trabajar con comunidades. Además crearon otra división llamada Hunting Leases para desarrollo turístico.

La empresa entró en Chile junto a British Columbia Investment Management Corporation (BCI), fonde de inversión de Canadá; y junto a APG, fondo de pensiones de Países Bajos.

Anteriormente, en 2014, la empresa forestal Masisa vendió 78 mil hectáreas a GFP Chile Timberland Holding. Sus principales aportes son el sector público de Canadá (PSP) y Global Forest Partners (GFP) de el Líbano.

Este fondo de inversión también compró 70 mil hectáreas de la forestal Tregualemu.

 

 

El cuestionable mercado del carbono en base a monocultivos

La citada publicación de Diario Financiero apunta a que el negocio forestal en Chile estaría siendo reenfocado hacia la manufactura y la disponibilidad de materia prima. Esto en vez de la concentración y mantención de la propiedad de la tierra.

 

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Por su parte, los fondos de inversión extranjeros estarían buscando activos que le permitan promocionarse como sustentables. Esto principalmente por mantener árboles monocultivados que, como cualquier especie vegetal, absorben CO2 de la atmósfera.

Sin embargo en Chile, bajo el escenario en que se instauró y se ha desarrollado el negocio de los monocultivos forestales, estas condiciones de presunta mitigación climática presentan serias dudas y además, tendrían un potencial mucho menor.

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El asentamiento del negocio forestal reemplazando la vegetación en zonas que albergaban bosques nativos hasta hace pocas décadas; la contaminación, conflictos sociales, laborales o el riesgo sanitario asociado a la industria de celulosa; en conjunto con las nocivas técnicas de cosecha a tala rasa y el alto riesgo de megaincendios en los monocultivos y las alteraciones en el ciclo del nitrógeno que tienen un efecto degradante en los suelos como reservorios de carbono.

Todo esto en suma, volvería contraproducente este objetivo empresarial de blanqueo ambiental.

 

¿Mitigación del cambio climático con monocultivos? Una engañosa idea para aplicar en Chile y Wallmapu

En el proceso de fotosíntesis, organismos fotoautótrofos (cianobacterias, algas y plantas) convierten la energía lumínica en energía química a través de la respiración celular.

Esta energía química es almacenada en moléculas de carbohidratos, las cuales son sintetizadas desde el dióxido de carbono y el agua.

Y los árboles diseñados para ser cosechados con el mejor rendimiento en términos de madera y celulosa, por supuesto que también pueden secuestrar carbono de la atmósfera.

Pero un estudio recientemente publicado, titulado «Deberían las invasiones de árboles ser usadas en ecosistemas sin árboles para mitigar el cambio climático» aborda las problemáticas de esta estrategia.

Éste estudio fue publicado en la revista Frontiers in Ecology and the Environment y se encuentra disponible para su descarga gratuita

La publicación constata que el permitir intencionalmente o promover la invasión de árboles no nativos (en el caso de Chile, pino y eucalipto) en áreas caracterizadas por vegetación sin árboles podría contribuir a la mitigación del cambio climático por el simple incremento en el secuestro de carbono de la atmósfera.

Sin embargo, el estudio indica que aunque esta estrategia puede sonar muy atractiva, presenta varios enfoques problemáticos.

Primero, las especies de árboles invasores no siempre incrementan el secuestro de carbono de la atmósfera debido a la gran ocurrencia de incendios o la reducción del suelo.

Segundo, la disminución del albedo (o porcentaje de radiación solar reflejada de vuelta al espacio) en áreas invadidas puede incrementar la absorción de radiación solar, compensando de esta manera el potencial secuestro de carbono.

Y tercero, que las invasiones de árboles frecuentemente tienen efectos negativos sobre la biodiversidad, las oportunidades económicas y el consumo de agua.

El estudio concluye que tales problemáticas son suficientes para aumentar las dudas sobre la estrategia de expansión de especies no nativas en áreas con vegetación sin árboles.

Esto ya que podrían ser tanto insuficientes como contraproducentes para aminorar el cambio climático.

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