Más allá del cobro del CAE. Kast, Quiroz y su proyecto de sociedad

Más allá del cobro del CAE. Kast, Quiroz y su proyecto de sociedad

Fiel al estilo patronal del gobierno, el Ministro de Hacienda Jorge Quiroz, de cuyo prontuario delictivo parece que se hizo borrón y cuenta nueva, instó a la juventud a no endeudarse en carreras universitarias con “menor futuro”. Al margen del crónico reduccionismo de mirar la cantidad de profesionales en lugar del descenso de la complejidad económica del país, podemos plantear otra arista. Detrás de unas palabras que a primeras pareciesen de sentido común, se alberga una intervención de la educación cuyo objetivo es redireccionarla hacia el nuevo proyecto de sociedad de la derecha.

Ignacio Celis Marín*

No es único lo que estamos experimentando. En Estados Unidos, Trump se ha encargado de atacar una y otra vez a las universidades y la ciencia, incluso aquellas en las que cursan sólo las élites, como Harvard. En el Estado de Florida prohibieron los cursos introductorios de sociología en los ciclos básicos de las carreras universitarias… ya sabemos el porqué.

Milei desde el día uno de su mandato inició una cruzada contra la universidad. Aún no cumple con la ley de financiamiento universitario porque su plan es asfixiar la educación pública. Es la profecía autocumplida: desinvertir para que funcione mal, para luego cerrar. Se ha encargado de recortar el financiamiento a la investigación y abrieron un frente de batalla contra las humanidades y ciencias sociales. Situación que ya estamos viendo en Chile, porque ese es el manual de estilo de estos gobiernos.

Lo que espanta es cómo incluso imponen falsas verdades de forma tan flagrante y cruel. Al respecto, ahora dicen que el problema del financiamiento universitario en Chile es debido a un conjunto de deudores individuales y no a una falla estructural del financiamiento basado en el subsidio a la demanda. Mucho menos hablar de las características técnicas usureras del CAE. Y de paso, su propaganda busca que nos peleemos y culpemos entre nosotros por recortarles tal “beneficio social” a las futuras generaciones. El plan cierra por todos lados.

El proyecto clasista de este gobierno sale del claroscuro cuando comprendemos que sólo determinados sectores de la sociedad podrán estudiar en carreras “con menor futuro”. No quieren biólogos del pueblo para seguir destruyendo el medio ambiente. No quieren historiadores de los barrios populares porque quieren monopolizar la historia. No quieren filósofos porque quieren adoctrinarnos en su credo. No quieren científicos o intelectuales que no estén a su favor porque saben que es peligroso.

En suma, tenemos que luchar por un nuevo sistema educativo. El actual no da para más, y hay quienes ya empezaron a reestructurarlo a su favor. Frente al proyecto simplificador, en cambio, necesitamos un sistema universitario público que contribuya a la complejidad de la estructura económica y social. Un sistema universitario que no sea el ciclo final de una educación que amplifica la segmentación social. Necesitamos una educación y una ciencia con vocación pública, al servicio de la sociedad considerada como un todo, especialmente de los que más sufren. Hay mucha tarea por delante. Hacer la vista gorda no es una opción.

*Geógrafo y docente universitario

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