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Una nueva central termoeléctrica a gas en la comuna de Cabrero ingresa al SEA

20 mayo 2016

[resumen.cl] Un nuevo proyecto de central termoeléctrica a gas ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) durante la jornada de ayer jueves (19.05.16). El proyecto denominado: Central de Ciclo Combinado Tierra Noble (600 MW) planea emplazarse en la localidad de Charrúa a 12 km al sureste de la ciudad de Cabrero.

La empresa titular del proyecto es: Global Power Generation Chile SpA y su representante legal es: Jose Enrique Auffray Garcia. La empresa es parte de la multinacional española Gas Natural Fenosa (Gas Natural SDG, S.L.), la mayor compañía de gas y electricidad y la tercera distribuidora de gas y electricidad del mercado español.

El proyecto considera una mano de obra promedio de 415 trabajadores durante su construcción y 32 durante su fase de operaciones, además de una línea de transmisión de 500 kV, circuito simple, soterrada y de 3 km de longitud, que conectará la central con estación Charrúa para su inyección de energía al Sistema Interconectado Central (SIC). La superficie intervenida por el proyecto, con obras temporales y permanentes sería de 21.12 hectáreas.

El proyecto está ubicado junto al trazado del gasoducto del Pacífico, con el objetivo de usar como combustible gas natural que planea ser importado desde países productores, a través de los proyectos de instalación y operación de terminales marítimos para buques de transporte de gas natural licuado (GNL), tales como GNL Penco-Lirquén de Biobiogenera y el recientemente ingresado al Servicio de Evaluación Ambiental, GNL Talcahuano.

El engañoso argumento de la mitigación del material particulado en la generación termoeléctrica. 

Frecuentemente, empresarios y autoridades políticas han argumentado que una nueva generación de centrales termoeléctricas de ciclo combinado a gas natural podría mejorar los estándares de producción energética en base a la actual termoeléctricidad mediante carbón y diesel en el país. En ese sentido, el empresariado y el Estado buscan posicionar de forma más “amigable”, una serie de proyectos de generación de energía de grandes dimensiones, con el objetivo de elevar la producción energética para aumentar la capacidad industrial y extractiva total en Chile y países vecinos.

En la región del Biobio, la nueva oferta de gas de GNL Penco-Lirquén y GNL Talcahuano, así como los proyectos termoeléctricos “El Campesino” en Bulnes y “Tierra Noble” En Cabrero, buscan incrementar y optimizar la capacidad industrial, agregando competitividad y posibilidades de expansión a las empresas que ya operan en la región y además, están utilizando la contaminación presente en el aire urbano del Gran Concepción como pretexto para un cambio a un combustible menos contaminante.

La contaminación atmosférica en la conurbación es el resultado combinado de la actividad energética, petroquímica, metal-mecánica, forestal y pesquera combinada, los incendios forestales durante los veranos y las emisiones residenciales producto de la combustión con leña durante los inviernos. Este último factor ha sido enfatizado por el empresariado y el Estado, quienes buscan mitigar la contaminación atmosférica en la ciudad centrándose en regular principalmente el uso de la leña. El objetivo de la mitigación empresarial parece ser el material particulado emitido por la población más precaria durante los inviernos, en detrimento de la mayor proporción de emisiones causadas por la actividad industrial y energética durante todo el año. El Estado y los medios masivos de comunicación han aumentado la percepción de que la leña es responsable del cambio a categoría de “Zona saturada” para el Gran Concepción, buscando estigmatizar y desviar las responsabilidades estructurales de esta contaminación hacia la población y posibilitando la entrada en escena de nuevos combustibles supuestamente menos contaminantes. Una de ellas, en resonancia con las tendencias geopolíticas a las que Chile ha adscrito últimamente, es la importación de gas natural.

Aunque el gas natural sea un combustible con menor efecto invernadero y emisiones de óxido de nitrógeno que el petróleo y el carbón, en realidad, el incremento en su uso constituye un grave problema ambiental global. Este posicionamiento del gas natural como energía limpia en la región ha omitido importantes impactos ambientales como la liberación de metano a la atmósfera, las consecuencias de la extracción de este combustible en lugares cada vez más remotos, el costo ambiental y social de la extracción a cada vez mayores profundidades tanto en continentes como océanos, y la fuerte dependencia política con potencias energéticas exportadoras.

El uso de gas natural no mitiga el cambio climático sino al contrario. En Estados Unidos, estudios han reportado que el cambio de carbón a gas natural como fuente de energía no reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso, podría hacer que estas aumenten debido a que desalentaría el uso de energías renovables. La actual oferta de gas natural, lejos de buscar mejorar las condiciones de vida de la población local, se orienta únicamente a aumentar las ventajas económicas del empresariado al aumentar el volumen total del mercado industrial al que abastece, con el pretexto de reducir emisiones de material particulado al mínimo costo.

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