
Artistas del Acero y la percepción de pérdida sufrida por la comunidad penquista con su cierre, vuelve como una sombra aún no difuminada.
Aniceto Hevia
El edificio que hoy "se vende", albergaba el Archivo de Cultura Tradicional Patricia Chavarría, con los registros documentales recolectados por la investigadora. En su subterráneo había una sala dedicada al diseño escénico, otra a clases de música. En el primer piso se ubicaba la sala de exposiciones, además de la Sala100, donde se presentaban espectáculos musicales, escénicos y se exhibían obras cinematográficas. En los pisos superiores habían espacios reservados al ensayo y aprendizaje musical, de danza, teatro, así como de artes visuales.
En su memoria anual de 2024 la gerencia de Artistas del Acero consignó que el total de actividades desarrolladas ahí fue de 5.920 con asistentes que sumaron 59.220, es decir, casi sesenta mil personas hicieron uso de los recursos de esta institución.
En esta memoria anual también se explicó que ante el cierre de la Compañía Siderúrgica Huachipato, ese mismo año, pudo seguir funcionando con los aportes del Ministerio de las Culturas, el Arte y el Patrimonio (MINCAP) y el Gobierno Regional del Biobío (GORE). Más tarde, cuando el 1 de noviembre de 2025 fue cerrado, se transparentó que el 60% de la operación de la institución fue cubierta por por el MINCAP y se esperaba equívocamente que el GORE Biobío siguiera aportando lo que faltaba, pues el UDI, Sergio Giacaman García, recién posicionado en el cargo, se negó a ello.
Niñas/os participando de actividades en Artistas del Acero
Esta situación evidencia que la corporación la Corporación Cultural Artistas del Acero ya funcionaba, al menos en gran parte, con financiamiento público y bajo esa premisa era y es absolutamente legítimo que fuese estatizada y puesta a disposición de la comunidad de la provincia de Concepción.
El gran financiamiento estatal recibido por esta entidad fue reconocido este viernes por el actual ministro de Cultura, Francisco Undurraga, quien durante una visita a Concepción señaló que el ministerio costeó una remodelación al edificio de Artistas del Acero por el monto unos $150 millones de la época y, por cuanto, sus actuales propietarios deberían restituir el dinero al Estado antes de venderlo.
En la citada memoria anual se declara que la propiedad, la planta y el equipamiento de Artistas del Acero estaban avaluados en $916.248.321. Hoy, en medio de la especulación inmobiliaria, solo el edificio se transa en 35 mil UF, o sea, en unos $1.420 millones.
En un país gobernado por variopintas camadas neoliberales, resulta impensable que el Estado haga valer todos los recursos entregados a una empresa privada para asegurar servicios a la población. Artistas del Acero debió y debe ser estatizado, su historia no remite al cuento del empresario esforzado que funda cualquier cosa, al contrario, su origen está en el impulso de los propios trabajadores de Huachipato, inquietos por desarrollar y aprender diversas prácticas artísticas en 1958, es decir, a ocho años del inicio de sus operaciones.
Entonces, la usina era controlada por Estado y así se fundó la Corporación Cultural de la Compañía Siderúrgica Huachipato, entidad que fue privatizada junto a la empresa durante la dictadura cívico militar.
Hoy, el cartel de "en venta" en la fachada de este edificio representa otro signo de la descomposición social y política de nuestra época, una burla a nuestra historia penquista.