Cierre de Artistas del Acero, o una política de hechos consumados que sólo podría evitar la democratización de su administración

Cierre de Artistas del Acero, o una política de hechos consumados que sólo podría evitar la democratización de su administración

Durante esta semana fue anunciado el cierre de la Corporación Cultural Artistas del Acero y la suspensión de todas sus actividades este 1 de noviembre. La comunicación, si bien fue firmada por el gerente Arnoldo Weber Álvarez, fue instruida por el presidente del Directorio de la entidad, Juan Carlos Ponti.

Por Aniceto Hevia

El motivo de la decisión se justificó señalando que «a pesar de haber obtenido la Glosa del Ministerio de las Cultura el Arte y el Patrimonio, está solo cubre el 60% de la operación de la institución […] Por otro lado, existía el compromiso de parte del Gobierno Regional de financiar el 40% del financiamiento, situación que no sucedió y a pesar de que el equipo de gestión de la corporación ha realizado todas las gestiones necesarias para poder revertir esta situación, esto no fue posible». En este contexto, «nos enfrentamos a un panorama muy adverso e insostenible para la corporación», concluyó la gerencia.

Sumándose a esta explicación, la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región del Biobío, Paloma Zúñiga, afirmó que «corresponde al Gobierno Regional del Biobío dar una respuesta administrativa oportuna que permita evitar el cierre de Artistas del Acero». Por su parte, el Gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, señaló que la Contraloría habría observado un 30% de las rendiciones presupuestarias entregadas por la institución, equivalentes a unos $96 millones, sin que ello fuese subsanado, impidiendo la entrega de nuevos recursos.   

Comunidad fue convocada al anuncio del cierre de Artistas del Acero. Miércoles 29 de octubre

Sin embargo, queda en el ambiente al menos una interrogante acerca de cómo este anuncio tan importante para la provincia de Concepción se hizo de manera así de intempestiva, sin antes alertar respecto a la situación por la que atraviesa la Corporación, sin siquiera convocar a un diálogo amplio con quienes tienen en este lugar su espacio de trabajo, enseñanza, aprendizaje y muestra de sus creaciones.

El anuncio de cierre emitido por la gerencia parece ser la materialización de una “política de hechos consumados”, pues no admite discusión y menos ofrece un campo de acción para quienes, en efecto, convierten a Artistas del Acero en uno de los centros culturales más relevantes de la ciudad. De hecho, en su memoria anual de 2024 la gerencia señala que el total de actividades, incluyendo todas las prácticas artísticas y culturales desarrolladas ahí, fue de 5.920 y que el total de asistentes a ellas sumó 59.220, es decir, casi sesenta mil personas hicieron uso de los recursos de esta institución.

Cualquiera podría tender a creer que la verticalidad de esta decisión es coherente con la naturaleza “privada” de la Corporación Cultural Artistas del Acero, no obstante esta condición es solo relativa a su control y administración, pues, como ha sido reconocido en su última memoria anual, el financiamiento de que depende es del Estado, por cuanto es absolutamente razonable y necesario que su gestión sea delineada y ejecutada mediante mecanismos democráticos, donde quienes laboran permanentemente o en la multitud de instancias que ahí se ejecutan, tengan una representación en la toma de decisiones.

Sin duda, la coyuntura de esta institución y sus trabajadores es de una complejidad mayor. No obstante, la posibilidad de revertir esta decisión dependerá de la articulación de las y los agentes que entienden por qué este lugar no puede cerrar. El desarrollo de organización y eficacia en las acciones colectivas también posibilitará disputar la representación en los equipos de administración y gestión de instituciones como Artistas del Acero y Teatro Biobío, entidades que deben ser democratizadas para evitar estos aciagos momentos.

Apuntes acerca de Artistas del Acero

La Corporación Cultural de la Compañía Siderúrgica Huachipato se creó ante la inquietud de trabajadores de la usina por desarrollar y aprender diversas prácticas artísticas en 1958, es decir, sólo ocho años después del inicio de sus operaciones. Entonces, la industria era controlada por Estado y creció en medio de un entramado fabril propio de un proyecto industrializador nacional. De este modo, alrededor de Huachipato se emplazó la Industria Chilena de Alambres (INCHALAM); la Metalúrgica del Sur, elaborando piezas para la industria local; la Fábrica de Carburo y Metalurgia S.A.; Cementos Bio Bio; y otras empresas afines.

De ese periodo sólo quedan imágenes envejecidas, pues la privatización impuesta por la Dictadura y el posterior desmantelamiento paulatino de su infraestructura, como resultado de la sucesiva firma de acuerdos comerciales internacionales por los gobiernos civiles, hacen del presente huachipatino una penosa memoria de lo que fue. En términos generales, junto con beneficiar al empresariado minero, frutícola, vínico, forestal, pesquero y salmonero, la Junta Militar, su cenáculo de neoliberales y los posteriores gobiernos civiles retrotrajeron a Chile a la condición de exportador de materias primas que había superado en las décadas precedentes. Esta situación persiste hasta ahora y así es como la siderúrgica este año puso fin a lustros de estertores sin que una política reindustrializadora haya revertido su agonía.

Hasta su cierre, su sede de O´higgins 1255, en Concepción, cuenta con múltiples espacios usados en diversas iniciativas artísticas y culturales. Uno de ellos es el Archivo de Cultura Tradicional Patricia Chavarría, donde se encuentran los registros documentales recolectados por esta investigadora y también otras/os que han contribuido a enriquecer este acervo. En el subterráneo hay una sala dedicada al diseño escénico, otra a clases de música, en el primer piso se encuentra la sala de exposiciones, además de la Sala100, donde se presentan espectáculos musicales, escénicos y se exhiben de obras cinematográficas. En los pisos superiores hay espacios reservados al ensayo y aprendizaje musical, de danza, teatro, así como de artes visuales.

Artistas del Acero representa uno los pocos espacios de la provincia de Concepción con infraestructura adecuada para albergar procesos creativos en diversas expresiones artísticas, además de acciones de formación de audiencias, entre quienes no están familiarizados/as con estas prácticas. La pérdida, por insuficiencia presupuestaria, de los servicios culturales que esta institución ofrece a la comunidad constituiría un perjuicio inconmensurable, por ello le compete a la comunidad defender su existencia y bregar por la democratización de su administración.

Fotografías extraídas de cuenta de Facebook de Artistas del Acero. 

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