
“No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militar es tener compromiso, ese compromiso que los 30.000 desaparecidos asumieron”, Taty Almeida.
Por Joaquín Pérez
A los 95 años de edad ha muerto en el hospital italiano de Bueno Aires Taty Alemeida, quien lideraba la histórica organización de Madres de Plaza de Mayo en Argentina, tras la muerte de Hebbe de Bonafini y Nora Coriñas, fue ella quien ya en complicadas condiciones de salud dirigió el discurso del multitudinario acto central por los 50 años del golpe militar en Argentina, el pasado 24 de marzo del 2026, allí señaló claramente: “Le demostramos a Milei y compañía que no van a poder borrar la memoria. Son un Gobierno totalmente negacionista”.
Millones de argentinos y argentinas, mayoritariamente jóvenes repletaron las movilizaciones en las principales ciudades del país, reivindicando las históricas demandas de Madres de Plaza de Mayo por la verdad y la justicia, en un golpe de fuerza tanto en la calle como en los medios de comunicación que el gobierno de Milei resintió. El impacto llegó hasta redes sociales, su campo de batalla favorito, donde el gobierno negacionista de Milei fue derrotado por goleada por las Madres de Plaza de Mayo.
Nora Cortiñas Madres Plaza de Mayo
VER/ Nora Cortiñas : Energía que ilumina el camino de lucha en contra de la Impunidad
En Abril pasado Taty Almedida había recibido el doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), allí dio un discurso donde recalco la necesidad del relevo generacional en la lucha por la memoria histórica y los Derechos Humanos: “Quedamos tres madres, nada más, y dos abuelas”. En aquel mismo auditorio arrebozado de profesores y estudiantes Taty recordando a su hijo señaló: “No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militar es tener compromiso, ese compromiso que los 30.000 desaparecidos asumieron”.
Taty había nacido en Buenos Aires, en 1930, estudió pedagogía y ejercía como profesora de escuela. Casada con Jorge Almeida, tomó el apellido como era costumbre en Argentina, tuvieron 3 hijos, uno de ellos fue Alejandro, de 20 años, trabajador del Instituto Geográfico Militar y de la agencia de noticias TELAM, estudiaba medicina de la UBA. El 17 de junio de 1975, previo al golpe militar, fue secuestrado desde la casa de sus padres, por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), una organización paramilitar que comenzó los secuestros y desapariciones de militante de izquierda, dos años antes del golpe de Videla (24 de marzo de 1976). Sus últimas palabras fueron para su madre cuando salía ya maniatado por los agentes del terrorismo de estado en el portal de su departamento, intentando dar tranquilidad a su madre: "Mamá, ya vengo".
Taty provenía de una familia de militares, su padre se retiró con el grado de teniente coronel de caballería, su hermano Carlos llegó a ser coronel de Ejército, sus hermanas se casaron con oficiales de la Fuerza Área Argentina, es más su esposo y padre de sus hijos también provenía de familia militar, sin embargo, nada de ello le sirvió. Llegó a hablar hasta con Galtieri, uno de los miembros de la junta, sin que le aportaran ningún dato de su hijo.

VER/ Argentina: Ha muerto Hebe de Bonafini líder de Madres de Plaza de Mayo
Desde muy pequeño, ya a los 14 años de edad, Alejandro destacó como dirigente estudiantil secundario, en esos años desarrolla trabajos voluntarios en las villas miserias de Buenos Aires, más tarde se incorporó como militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su brazo militar el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), a pesar de su corta edad, su nombre figuraba en los archivos de los servicios de inteligencia y los genocidas fueron por él.
La lealtad de Alejandro hacia sus compañeros de militancia marcó las horas posteriores a su captura. Según testimonios de sobrevivientes a los centros clandestinos de torturas y exterminio, que compartieron sitios de secuestro con él, varios de ellos lograron exiliarse del país y salvar sus vidas gracias a que Alejandro resistió el cautiverio y la tortura sin entregar información a sus captores.
En una de sus últimas apariciones públicas, durante un acto de la Central General de Trabajadores Argentinos (CGT), Taty señalo: "No hago más que pedirle a Dios que no me lleve hasta no poder tocar aunque sea los huesos de Alejandro". Su deseo quedó trunco, pero la memoria de su hijo permanece intacta en las nuevas generaciones de la juventud argentina que bregan por la memoria y los Derechos Humanos.
La agrupación Hijos, que reúne a descendientes de desaparecidos, recordó así a Taty: “La que más nos entendió y también retó, la que le ponía una sonrisa fuerte a todo […] Todavía falta saber qué hicieron y dónde está Alejandro. Su nombre en tu pañuelo, tu nombre en nuestra lucha. Lo seguiremos buscando con su familia. Porque la verdad tiene que llegar alguna vez”.

VER/ 50 años del Golpe en Argentina: El ejemplo de la Madres vence en la batalla cultural sobre Milei
Taty se encargó, estos últimos años, ya sin Hebe ni Nora, ni muchas de sus compañeras de Madres de Plaza de Mayo, de plantar bandera, en materia de Derechos Humanos y memoria histórica, no se puede retroceder de ese punto que marcaron las Madres. Ni con represiones ni engaños, no se puede retroceder. Esa es la última trinchera de dignidad, más allá lo único que existe es la degradación de la humanidad.
Los restos de Almeida serán velados este lunes en la sede del Sindicato de las Telecomunicaciones (Foetra), en Buenos Aires. “Mamá quería ahí, en un sindicato, nada de Legislatura y nada de Congreso”, dijo su hija Fabiana Almeida.