Tras informe sobre Cuba presentado por Marco Rubio, Silvio Rodríguez advierte sobre una posible agresión imperialista

Tras informe sobre Cuba presentado por Marco Rubio, Silvio Rodríguez advierte sobre una posible agresión imperialista

Hace apenas cinco días, el 16 de julio de este mes, el Departamento de Estado de EE. UU. convocó a más de 60 países alineados con la administración de Trump a una inusual cumbre ministerial sobre el “Resurgimiento del Terrorismo Político”.

Por Agustín González 

En la inauguración realizad en la sala de conferencia “Loy Henderson” estuvo presente por parte de las autoridades anfitrionas Marco Rubio (Secretario de Estado), Kas Patel (Director del FBI), Scott Bessent (secretario del Tesoro), Linda McMahon (Secretaria de Educación), Christopher Landau (Subsecretario de Estado de los Estados Unidos), Stephen Miller (Asesor principal de Seguridad Nacional de Donald Trump) entre otros.   En el discurso inaugural de Marco Rubio, este revivió aquella cruzada antiterrorista del George Bush en el 2001 tras el 11-S.  Rubio después de hacer una seudo genealogía y poner en un mismo saco al terrorismo del Estado Islámico y a organizaciones yihadistas con organizaciones como las Brigadas Rojas, la Fracción del Ejército Rojo (RAF), Tupamaros, Montoneros, FARC, ELN, Sendero Luminoso en Perú, Ejército de Liberación Negra (BLA), Ejército Simbionés de Liberación (SLA) realizó la grandilocuente declaración: “Hoy nos enfrentamos a una nueva oleada de este viejo mal. Aquí en Estados Unidos, la proporción de atentados y complots terroristas de izquierda ha alcanzado niveles no vistos en décadas”.

Según la lógica de Rubio, las organizaciones marxistas que optaron por la lucha armada en el pasado, o las actuales que de forma pacífica que hoy se manifiestan en EEUU serán consideradas organizaciones terroristas, puesto que “se oponen tanto al Estado Nación como a Occidente”.  Para EE. UU. existe toda una red internacional liderada por Antifa que amenaza la seguridad Nacional de Estados Unidos. Por lo tanto, la segunda administración de Trump ha llevado a cabo un memorándum y diversas estrategias para desarticular organizaciones y ofrecen hasta 10 millones de dólares por información que les ayude a desarticularlas.

La vuelta del viejo Macartismo
Todo lo anterior no es más que una nueva política macartista que a base de mentiras e incoherencias pretende criminalizar cualquier tipo de protestas contra una administración impopular que ha llevado a EE. UU. a una crisis política y económica sin precedentes. El descontento de la sociedad norteamericana ya no se basa en el alza del precio de los combustibles, de los alimentos, la crisis del fentanilo, sino que hasta las propias bases del movimiento MAGA están descontento con un Donald Trump que prometió no iniciar ningún conflicto bélico y a más de un año de administración ha llevado operaciones militares en Irán, Yemen, Siria, Irak, Somalia, Nigeria, Venezuela, además de los bombardeos y ejecuciones ilegales en el Caribe.

Según Rubio en la infame cumbre contra el terrorismo: “La extensa red de inteligencia e ideológica del régimen cubano contribuyó a la consolidación de la extrema izquierda en nuestro país y en nuestro hemisferio, y sigue estando inextricablemente ligada a los grupos y movimientos de extrema izquierda dentro y fuera de Occidente”. Este argumento no puede más que halagar al proceso revolucionario cubano si no fuera porque parece más la justificación para una futura agresión militar de la administración Trump hacia Cuba.

Solidaridad Cubana en el ojo de la mira del imperio
Para nadie es un secreto que la Cuba revolucionaria ha propiciado ayuda y solidaridad a los movimientos anticolonialista y de liberación nacional de muchos países del mundo. El apoyo histórico de Cuba a la lucha del pueblo palestino, saharauis, argelino, angolano, guineanos, vietnamita, etíope, namibio, sudafricano, así como los pueblos de América Latina que lucharon contra las dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos, ha sido un ejemplo de solidaridad e internacionalismo sin precedentes.  La agencia de una isla bloqueada a 90 millas de los propios EE. UU. que ha logrado la liberación de países como Angola y Namibia frente al régimen racista de Sudáfrica es un ejemplo doloroso para el colonialismo y el neocolonialismo de nuestros tiempos.   Tales motivos llevaron a que entre los primeros viajes que realizara Nelson Mandela a América Latina tras su liberación estuviera Cuba.  A ese país arribó para participar el 26 de julio de 1991 en las jornadas celebración del Día de la Rebeldía Nacional y allí expresó al pueblo cubano: “La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica. ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía! ¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia! ¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes! ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!”. 

Una acogida diferente tuvo Mandela, en 1990 en su visita a Miami en su gira por los EE. UU. La comunidad cubana residente en la ciudad realizó varias protestas y protagonizó diversos altercados por la visita de quien no era todavía el presidente de la nación austral.  Dirigida por los congresistas Ross y Díaz Balart, el alcalde de la ciudad de origen cubano, Alex Penelas, además de representantes de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) como el empresario multimillonario Jorge Más Canosa (padre de Jorge Mas, dueño del club de fútbol Inter de Miami), los representantes la comunidad exiliada mostraron su animadversión personal Mandela por su estrecho vínculo y agradecimiento a Cuba.   La comunidad cubana en Miami quedó expuesta en sus manifestaciones de boicot contra el líder sudafricano como una comunidad de extrema derecha y racista, frente al resto de comunidades latinas y afrodescendientes de EE. UU. 

Esta complicidad con el régimen sudafricano no solo se concentraba en los cubanos de Miami de donde proviene el actual Secretario Marco Rubio, sino que fue una constante política de estado de las diversas administraciones demócratas y republicanas.  Un rápido conteo histórico demuestra que EE. UU. ha sido el país que más ha apoyado el terrorismo de Estado en el mundo, promotor de golpes de Estados a procesos democráticos, además de principal aliado de dictaduras y regímenes autoritarios que cometieron violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.  Desde Suharto en Indonesia, pasando por Ferdinand Marcos en Filipinas, Chung-hee en Corea del Sur, Ngô Đình Diệm en Vietnam, Mobutu Sese Seko en el antiguo Zaire, hasta Georgios Papadopoulos en Grecia, el clan Somoza en Nicaragua, Policarpo Paz García en Honduras, Manuel Antonio Noriega en Panamá, José Napoleón Duarte en El Salvador, Efraín Ríos Montt en Guatemala, Humberto Castelo Branco y los sucesores de la junta militar en Brasil, Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay, Juan María Bordaberry y los sucesivos dictadores en Uruguay, Videla, Viola y Galtieri en Argentina y otros tantos dictadores que engrosarían la lista histórica de infames violadores de derechos humanos, han contado con el apoyo incondicional de EE.UU. Si miramos en nuestro presente, ¿Quién apoya el gobierno del genocida Netanyahu en Israel?

Las contradicciones de Marco Rubio
Saltan a la vista las incoherencias las incoherencias en las palabras de Rubio, es cuando menos paradójico que el secretario de Estado de EEUU afirme: “Destruimos el califato del ISIS; eliminamos a al-Baghdadi”, mientras que quien fuera el lugarteniente de este último, Abu Mohamad al-Golani, líder del Frente al-Nusra en Siria, brazo armado de al-Qaeda y luego de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), sea el mismo Ahmed al-Sharaa, el actual presidente de facto sirio, uno de los principales aliados de EEUU en Asia Occidental. A su vez, resulta interesante que mientras Rubio intenta forzar una burda genealogía entre el yihadismo y el marxismo como enemigos de Occidente, de la Civilización y una amenaza de los EEUU, para criminalizar a los manifestantes antifascistas y antirracistas que salieron a las calles indignados por el asesinato de George Floyd en 2020, y no haga alusión a los Proud Boys (grupo de ultraderecha liderado por cubanoamericano) o los manifestantes MAGA que asaltaron el capitolio en enero de 2021 tras la derrota electoral de Trump frente a Biden, dejando como saldo a 5 personas muertas y más de un centenar de policías heridos.

Acusaciones contra China
El mismo día 16 de julio, día de la ya mencionada Cumbre, el presidente de EE. UU. se dirigió en la noche a la nación para declarar que existen pruebas que China había accedido a la mayor filtración de datos de electores norteamericanos de su historia en el 2018, por lo que pudo haber interferido en su derrota electoral de las elecciones de medio término de ese año. La acusación de Trump de un caso de 2018 sobre la filtración de 220 millones de datos electorales parece más una cortina de humo para impugnar de antemano una posible derrota electoral en las elecciones intermedias (mid-term election) a celebrar el próximo mes de noviembre. Mientras que Trump realiza acusaciones graves a China y a medios como NBC y ABC de censurar su discurso y ser cómplices del fraude electoral. Por su parte, el vocero del Ministerio de Exteriores de la República Popular China expresó que las declaraciones de Trump eran era una difamación y una completa falsedad además de que China "no tiene interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos".

El enemigo interno y la doctrina de seguridad nacional
Lo que pareciera abrir un frente diplomático externo no es más que la antesala de una campaña preparada para adelantarse a una posible derrota electoral. China como amenaza electoral, Irán y Cuba como amenaza de seguridad nacional, no son más que la utilización de la falacia del muñeco de pajas para encubrir la profunda crisis interna provocada por la administración Trump. En EE. UU. se ha desatado en las últimas semanas una campaña sin precedentes contra el Partido Demócrata y principalmente en contra de una creciente corriente socialista a su interior. La cadena de televisión Trumpista Fox News ha identificado a la coalición de organizaciones de izquierda Democratic Socialists of America (DSA) como la principal amenaza para los valores y el sistema político de los Estados Unidos. Las congresistas demócratas como Rashida Tlaib y Alexandria Ocasio-Cortez, así como el alcalde de New York Zohran Mamdani han sido las caras más visibles de una alianza de organizaciones socialdemocrátas y de izquierda en ascenso. Para los medios de propaganda del trumpismo estas organizaciones no son más que “comunistas” y han desempolvado los argumentos del “terror rojo”, sin desechar los manidos argumentos sobre de la coletivización en la URSS, y mencionar a figuras como Lenin y Stalin.

Criminalización para evitar la solidaridad con Cuba
Esta campaña de manipulación y criminalización de los sectores progresistas dentro de los EEUU constituye a su vez una forma de amedentrar cualquier tipo de solidaridad con Cuba, organizaciones como Code Pink, Interreligious Foundation for Community Organization (IFCO), The People's Forum y varias organizaciones que han trabajado para enviar ayuda humanitaria a la isla. Varios congresistas demócratas han viajado las últimas semanas a La Habana para constatar de primera mano el impacto real de la crisis sin precedentes que sufre la isla tras el recrudecimiento del bloqueo por la segunda administración de Trump. Mark Pocan, Teresa Leger-Fernández, Maxine Dexter y Delia Ramírez realizaron una visita a Cuba entre el 9 y el 13 de julio y han confirmado el costo humanitario de las sanciones de la administración de Trump. Por su parte en sesión de debate de la cámara baja de EEUU el representante de Massachussets Jim McGovern ha denunciado que “Cuba es Gaza en cámara lenta” mientras que la congresista Pramila Jaypa del estado de Washington ha confrontado al funcionario del Departamento de Estado Caleb Orr quien mostró un total desconocimiento sobre la definición de castigo colectivo expuesto en la Convención de Ginebra, donde el Bloqueo de EE. UU. a Cuba clasifica como tal.
El día de ayer, el Departamento de Estado que dirige Marco Rubio publicó uno de los informes más sorprendentes y peligrosos de la historia de los EEUU sobre la política exterior. El mismo titulado como “CUBA: La capital del comunismo del siglo XXI” es una aberrante compilación de antecedentes históricos ya conocidos sobre la labor del proceso revolucionario cubano, la vocación internacionalista de la Revolución y su carácter antimperialista que Rubio intenta presentar como los fundamentos de la amenaza cubana a la seguridad nacional de EE. UU. El documento de más de cien páginas incluye dentro del radicalismo de izquierda a iniciativas como el Convoy Nuestra América para llevar ayuda humanitaria a Cuba, así como criminalizar cualquier forma de solidaridad con Cuba catalogándola de apoyo al terrorismo. La seriedad del informe generaría risa si no fuera por los burdos antecedentes que ha utilizado los de EE. UU. para fabricar agresiones militares a otros países. “Remeber the Maine” de 1898 ha sido replicado previamente en todos los conflictos que ha participado el imperialismo norteamericano en el siglo XX y XXI, teniendo entre sus más infames momentos aquel frasquito sospechoso que presentó el antecesor de Rubio, Colin Powel el 5 de febrero del 2003 ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para justificar la intervención militar a Irak bajo la excusa que el régimen de Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva.

Silvio Rodríguez advierte la amenaza 
Frente al peligroso informe que pudiera justificar una operación militar contra Cuba, el famoso cantautor cubano Silvio Rodríguez ha publicado en su blog de Segunda Cita: “Nadie se engañe: eso es que vienen”. Una clara alusión de que una agresión militar está en marcha a corto plazo. Una afirmación más que preocupante de una figura mundial como Silvio Rodríguez quien ha sido Diputado a la Asamblea Nacional de Cuba y en marzo de este año solicitó un fusil Kaláshnikov para defender su país ante una agresión norteamericana. Las palabras de Silvio Rodríguez no es un alarmismo irresponsable, es una lectura de los últimos meses donde se ha fraguado un conjunto de acciones por parte de la administración de Trum para derrocar el gobierno cubano. Si el gobierno de Trump esperaba que en el caluroso verano cubano ocurriera un estallido social y un escenario de violencia que diera paso a una intervención militar “humanitaria” de EE. UU., esto no ha sucedido a pesar de la profunda crisis de Cuba tras 6 meses sin combustibles.

El día 16 de julio pasado, en una entrevista del periodista Trey Yingst, de Fox News a Donald Trump, este afirmó: "van a suceder muchas cosas en Cuba en los próximos, tal vez, dos meses". Trump lleva meses anunciando que después de Irán el turno de la agresión militar le tocaría a Cuba.  Un día antes, la cadena televisiva CBS anunció 15 de julio que un conjunto de “filtraciones” de funcionarios norteamericanos que hablaron en condición de anonimato para confirmar que una operación militar está sobre la mesa.  Según CBS: “los planificadores militares han examinado diversas opciones para una posible acción contra la isla, incluido un asalto aéreo liderado por el Ejército en el que participarían miles de soldados estadounidenses, llevado a cabo por la 101.ª División Aerotransportada, la única unidad entrenada para tal tarea, según varios funcionarios estadounidenses con conocimiento de las conversaciones”. Estas supuestas filtraciones controladas constituyen una estrategia para medir el contrapeso dentro de la opinión pública de EEUU frente a una operación militar en Cuba.

Incautan medicamentos que van rumbo a Cuba
Mientras la amenaza contra Cuba se cierne, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) informó que una pequeña lancha llamada “Lacandona” llegó el domingo como parte de la tripulación y velero Austral, junto a Open Arms para llevar una ayuda humanitaria para hospitales. Este valeroso y noble gesto se contradice con los barcos de las principales navieras del mundo. Si desde junio la naviera francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd suspendieron por la presión de las sanciones de EEUU sus operaciones con Cuba, actualmente la empresa de suministro médico Medicuba S.A ha informado que decenas de contenedores que debían arribar a la Isla con cargamento de medicamentos enviados por la organización Sodepaz, se han quedado en los puertos de Kingston, Jamaica sin poder ser llevados a los hospitales cubanos.  Por su parte, hoy día 22, los medios cubanos han denunciado que dos contenedores con valproato de sodio, un medicamento para el tratamiento de la epilepsia, han sido retenido en el puerto de Cartagena de Indias, en Colombia sin poder llegar a Cuba.  Desde Medicuba S.A. se exigido a la empresa Hapag-Lloyd la liberación inmediata de los contenedores y cumplir con el servicio de llevar los medicamentos a los hospitales cubanos.

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