
El pasado lunes se publicó en el Diario Oficial el reajuste del Salario Mínimo Mensual en el país, señalando: “a contar del 1 de mayo de 2026, elévase a $553.553”. Junto con ello, se determinó que desde el 1 de enero de 2027 este se ajustara en función de la variación acumulada del Índice de Precios al Consumidor (IPC) entre mayo y diciembre.
Aniceto Hevia
El aumento del salario mínimo es de $14.553, lo cual, además de ser insuficiente para eximir de la línea de la pobreza a quienes lo reciben, constituye una muestra de la desigual distribución de la riqueza en Chile.
Mientras se legislaba respecto al monto recientemente fijado, Fundación Sol publicó tres informes abordando distintas aristas del problema en cada uno de ellos:Vivir al mínimo; Trabajando por el mínimo: radiografía de quienes lo perciben; y Salario mínimo en perspectiva comparada. Los datos expuestos a continuación fueron extraídos de estos documentos.
En Chile, 830.716 personas ganan el salario mínimo o menos. No obstante, el monto que anualmente se fija representa una referencia para las remuneraciones que percibe la mayoría de la población, puesto que no son mucho mayores. De hecho, el 70 % de los trabajadores dependientes del sector privado gana menos de $800 mil líquidos, y si se consideran todas las categorías ocupacionales, sólo 1 de cada 3 trabajadores en Chile gana más de $750 mil líquidos. En este sentido, el guarismo establecido para el salario mínimo repercute también en la configuración del resto escasamente superiores. A esto se le denomina “efecto faro”.
Se consigna que quienes ganan el salario mínimo o menos, el 57,4% se encuentra en la Agricultura; Industria Manufacturera; Transporte y Comunicaciones; Comercio; Hoteles y Restaurantes. Junto con ello, en el mundo privado, la totalidad de este universo corresponde al 11,8 % de los trabajadores, mientras que un 13,2 % para las trabajadoras.
En cuanto al tamaño de la empresa resulta relevante considerar que, mientras autoridades y agentes políticos justifican el monto vigente de salario mínimo en la escasa solvencia de las pequeñas empresas, en realidad estas concentran algo más que la mitad del universo de laborantes bajo este régimen remuneracional, mientras que las empresas medianas (entre 50 y 199 trabajadores) y las grandes (200 o más trabajadores) tienen el 43,7% del total. La situación podría ser interpretada de forma más gravosa si se considera que buena parte de las pequeñas empresas venden servicios a la gran empresa que los terceriza.

El salario mínimo de Chile y otros países
Los salarios, junto a los impuestos, son mecanismos de distribución de la riqueza socialmente producida en cualquier país. De acuerdo al Índice de Kaitz Ajustado (IKA), que representa el salario mínimo de una nación en proporción de su PIB per cápita, Chile está más cerca de un “mini salario mı́nimo” y al compararlo con otras naciones de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), América Latina y la Unión Europea, sufre un alarmante rezago. Veamos:
El IKA fue propuesto por la investigadora Catherine Saget de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tomando en cuenta las estimaciones de PIB per capita del Fondo Monetario Internacional (FMI), estableció que cuando el monto del sueldo mínimo es menor o igual a 30% del PIB per capita es considerado un “mini salario mı́nimo” y uno de 60% o más, un “maxi salario mı́nimo”.
Chile tendría actualmente un IKA de 35,6%. Esta proporción está por debajo de países como Costa Rica (48,4%), Colombia (57,7%), México (42,1%). De acuerdo a uno de los estudios, “al realizar una comparación entre los países de Europa y América Latina que tienen un PIB per cápita (PPP) similar al de Chile, se puede concluir que la mayoría tiene un salario mínimo PPP superior al de Chile, vale decir, alcanza para comprar más bienes y servicios que en nuestro país”.
Elaboración de Fundación Sol.
Advierten también que en los casos de Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, sus indicadores se sitúan en torno a un “mini salario mínimo”, sin embargo, “sólo en Chile no existe la negociación colectiva centralizada (a nivel nacional o por sector económico), lo cual agrava las consecuencias de tener un salario mínimo tan exiguo”, pues la clase trabajadora nacional tiene menor poder negociador con el cual compensar esta situación. Por ejemplo, Uruguay, si bien tiene un salario mínimo menor que el chileno, este es un monto referencial que muy pocos trabajadores/as obtienen.
Respecto a la OCDE, Chile está en un rezago evidente. Los investigadores refutaron el recurrente argumento de quienes se resisten a aumentar el salario mínimo en las cifras coherentes con el costo de la vida, señalando que se podrá hacer cuando el PIB sea lo suficientemente alto. Ante ello aseveraron que los países que anteriormente tuvieron el PIB per cápita en dólares comparables a los de Chile actualmente fijaron salarios mínimos superiores. Por ejemplo: Holanda, en 1984, alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables que hoy tiene Chile, su salario mínimo era 4,7 veces mayor que el que hoy tiene Chile. Cuando en 1968, Estados Unidos, alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables que hoy tiene Chile, su salario mínimo era 5,1 veces mayor que el que hoy tiene Chile. En el caso de Portugal, esta convergencia se da en el año 2000 y su salario mínimo fue un 40 % mayor al que hoy tiene Chile. En Polonia se da el 2014 y la brecha es de un 30%; y en Nueva Zelanda en 1995 con una diferencia de 160%,
vale decir, el monto era más del doble del que hoy se registra en Chile. Sólo en Corea del Sur, Estonia, Eslovaquia, Hungría y Lituania se observan datos similares.
Ante esto, los autores concluyeron que la brecha entre los salarios mínimos de países europeos y sus PIB per cápita es menor que en el caso chileno, o sea, sus pisos de salario mínimo crecieron más rápido (en proporción del tamaño de su economía) en comparación con Chile.