
Al tiempo que José Antonio Kast asumió el gobierno la Coalición Nacional de Viñateros entregó una carta explicando algunos de los perjuicios que sufren ante el poder casi omnímodo que ejercen en su contra las tres principales viñas nacionales: Concha y Toro; San Pedro; y Santa Rita.
La misiva fue entregada el 23 de abril denunciando, entre otras situaciones, la comercialización de productos anunciados como vino, con menor graduación alcohólica que los 11,5 grados necesarios para ser considerados como tal. El perjuicio para estos viñateros radica en que una menor graduación de los mostos posibilita a las grandes viñas prescindir de una creciente proporción de materia prima para su elaboración, por lo tanto comprar su uva en mayor ventaja e imponer precios sin condición alguna.
Si se considera que durante el último gobierno de Sebastián Piñera se legalizó la incorporación de agua al vino en proporciones difícilmente fiscalizadas, la disminución de los grados alcohólicos en el vino se podría explicar por el uso de agua para diluir el mosto extraído de bayas más concentradas y livianas, compradas a estos pequeños productores sin la premura de su deshidratación. O sea, maximizar el rendimiento de la uva comprada añadiendo agua y otros aditivos, abaratando más aún sos costos de producción.
Esta carta fue contestada un mes después: el 28 de mayo. Ahí, la Jefa Departamento de Gestión Ciudadana, Ruth Hurtado, señaló: “agradecemos el interés manifestado en sostener este encuentro. No obstante, debido a los múltiples compromisos previamente contraídos por el Mandatario, en esta oportunidad no ha sido posible acceder a la audiencia solicitada”. Seguidamente, la autoridad sugiere solicitar una audiencia con ella misma a través del “portal del lobby”.
Sin embargo, hay quienes no requieren solicitar audiencia ni tramitarlas a través de un sitio web y ese el empresariado vínico nacional. El reciente 11 junio el Ministerio de Agricultura celebró la realización de una nueva sesión de la Comisión Nacional de la Vitivinicultura, una instancia de cabildeo empresarial que usualmente reúne a representantes de distintas reparticiones ministeriales con la entidad gremial Vinos de Chile y otras organizaciones menores. Precisamente, según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), el propio ministro, Jaime Campos, “planteó la necesidad de revisar la normativa vigente para permitir una mejor adaptación de la oferta chilena a las nuevas tendencias de consumo, señalando que es necesario debatir, conversar y buscar acuerdos, por ejemplo, para la autorización de los vinos de menor graduación alcohólica”.
O sea, la práctica que la Coalición Nacional de Viñateros quiso corregir, informándola al presidente y solicitando una audiencia para exponerla en sus implicancias, el propio ministro del ramo la señala como necesaria para adaptarse a “a las nuevas tendencias de consumo” y, para ello, legalizarla.
Gobiernos serviles a la gran industria del vino
El comportamiento de de este gobierno constituye una continuidad de la política sostenida por todos los anteriores de la posdictadura. Todos han blindado los intereses del gran empresariado vínico promoviendo sus negocios y posibilitando un incremento exponencial de sus ganancias.
De acuerdo a la Subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, las empresas vínicas chilenas son de las más favorecidas con la política comercial de los últimos treinta años. Es así como el vino es el quinto producto exportado desde el 2000 hasta el 2020, concentrando el 2% de la exportación total nacional. Junto con ello, el incremento en sus ventas ha sido vertiginoso y su capitalización es ostensible, sobre todo desde la entrada en vigencia de acuerdos comerciales que les han dejado exentas de pago de aranceles por la entrada de sus productos en múltiples países.
La siguiente tabla, elaborada a partir de las memorias anuales de las principales viñas nacionales ahorra cualquier especulación respecto a su acumulación de ingresos y patrimonio.
*2008.- Fusión con Tarapacá, constituyéndose Viña San Pedro Tarapacá S.A.
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Disminuir los grados alcohólicos del vino: muestra del cabildeo político empresarial
Ya explicamos de qué modo le favorece a la gran industria vínica nacional la disminución legal de los grados de alcohol necesarios para considerar un mosto como vino. A continuación revisaremos los sucesivos avances en este propósito y cómo, antes de ser legalizado, ya es materializado.
Ya en 2018, Harry Jürgensen Rundshagen, diputado inicialmente miembro de Renovación Nacional y ahora vinculado al Partido Republicano y el exdiputado UDI, Ramón Barros Montero, redactaron una moción destinada a bajar la graduación alcohólica exigida a 8,5 grados.
Como lo indicamos anteriormente, el 24 de diciembre de 2019 se publicó en el Diario Oficial una modificación al Decreto 78, que regula la elaboración de bebidas alcohólicas, autorizando la incorporación de agua en la vinificación con el argumento de "facilitar la fermentación de mostos con contenidos de sólidos solubles superiores a 23,5° Brix". El edicto, fue suscrito por Sebastián Piñera y Antonio Walker, como Ministro de Agricultura, además incorporó modificaciones al volumen de agua en vino justificándolas con diversos procedimientos.

Desde hace años, persiste la elaboración de productos presentados como «selección dulce», «cóctel de vino» o «dulce», generalmente comercializados como vino cuando en realidad no lo son. Tienen una graduación alcohólica menor que el vino, adicionando agua al mosto, y un dulzor alcanzado a través de otros aditivos. En este sentido, hace un año, la Coalición Nacional de Viñateros, observaba que los productos:
-Exportación Selecto, selección Dulce, de Viña Concha y Toro, tenía 8° GL ( concentración de alcohol). Ingredientes: Vino de uva, Agua, Azúcar líquida, Esencia de fresas, Sorbato de potasio, Dióxido de azufre, Sulfitos
-Gran 120, Selección Dulce, de Viña Santa Rita, tenía 9° GL. Ingredientes: Vino cabernet sauvignon, Agua, Azúcar granulada, Saborizante frutos rojos natural, ácido tartárico, ácido cítrico, Sorbato de potasio, Sulfitos.
-Gato Selección Dulce, de la Viña San Pedro, tenía 9°.GL. Ingredientes: Vino, Azúcar, Agua, Sorbato de potasio, Anhídrido sulfuroso, Esencia de frutilla natural, Esencia de maqui natural, Sulfitos.
Un caso paradigmático de ello es el de Casillero del Diablo Belight, producido por Concha y Toro, sobre el cual el 11 de marzo de 2024, el entonces ministro de agricultura, Esteban Valenzuela, informaba lo siguiente:
Sin embargo, hasta ahora no sólo sigue comercializándose en supermercados, sino que su fabricante lo presenta como vino.
En mayo del año pasado entró en vigor la modificación al decreto N° 464 que establece la zonificación vitícola en Chile, agregándose la «Región Vitícola Austral: Comprende desde la provincia de Cautín, de la Región Administrativa de La Araucanía, hasta donde las condiciones edafoclimáticas permitan el desarrollo de la vid y que corresponde para estos efectos las siguientes subregiones: Valle del Cautín, Valle de Osorno y Chiloé». Y, junto con ello, se incorporó la denominada «Área Rapa Nui - Isla de Pascua, cuyo límite corresponde a la totalidad del territorio insular de la comuna del mismo nombre».
La creación de la Región Vitícola Austral y el Área Rapa Nui - Isla de Pascua, como espacios que vienen a diversificar las Denominaciones de Origen chilenas resultó controversial, primero por su carácter inconsulto y también por la improbabilidad que sus mostos alcancen los 11,5° mínimos para ser considerados vino, considerando las condiciones climáticas propias de tales lugares. No obstante, este argumento fue irrelevante, pues las posibilidades de comercialización de lo que se pueda rotular con estas nuevas DO estarán mediadas de eventuales incumplimientos legales o con una ley actualizada “a las nuevas tendencias de consumo”, como lo ha expresado el actual ministro de agricultura.